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Autor: Jesús Martí Ballester
Gregorio Magno, Santo |
| Papa y doctor de la Iglesia, 3 de septiembre |
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| Gregorio Magno, Santo |
Papa y Doctor de la IglesiaMartirologio Romano: Memoria de san
Gregorio I Magno, papa y doctor de la Iglesia, que
siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla y
después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Arregló problemas
temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los
cuidados espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de
la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la
vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier,
para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas
morales y pastorales. Murió el doce de marzo (604).
Etimológicamente:
Gregorio = Vigilante o aquel que está siempre preparado, es
de origen griego.
Fecha de canonización: Información no disponible, la antigüedad
de los documentos y de las técnicas usadas para archivarlos,
la acción del clima, y en muchas ocasiones del mismo
ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el
día de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes
de la creación de la Congregación para la causa de
los Santos, y que su culto fue aprobado por el
Obispo de Roma, el Papa. GREGORIO
MAGNO, DE LA FAMILIA DE LOS ANICIOS
Familia profundamente cristiana
de la que ha llegdo a los altares; sus padres
y sus dos tías, Társila y Emiliana. En este ambiente
de religiosidad se desarrolló su espíritu mientras Roma llegaba a
lo más bajo de la curva de su caída. Cuando
el poder imperial fue restablecido en Roma, en manos ya
de Constantinopla, Gregorio comienza su formación cultural. No sobresale en
la literatura, pero sí en los estudios jurídicos, donde encuentra
una magnífica preparación para sus futuras actividades. Terminada su carrera
de Derecho, acepta del emperador Justino II el cargo de
prefecto de Roma, con todas las funciones administrativas y judiciales.
GREGORIO
MONJE
Per su corazón aspiraba a cosas más altas, y tras
una desgarradora lucha interior, que manifiesta en una carta a
su amigo San Leandro de Sevilla, Roma ve un día
cómo su prefecto cambia sus ricas vestiduras por los austeros
hábitos de los campesinos que San Benito había adoptado para
sus monjes. Su mismo palacio del monte Celio fue transformado
en monasterio. Gregorio es feliz en la paz del claustro,
aunque pronto será arrancado de ella por el mismo Sumo
Pontífice, que le envía como Nuncio a Constantinopla. De aquí
en adelante añorará siempre aquellos cuatro años de vida monacal.
EL
MONJE GREGORIO, PAPA
En 586, llega a Roma cuando las aguas
del Tíber se desbordan y siembran la desolación. Personas ahogadas,
palacios destruidos, hambre y la peste. Una de las víctimas
de la peste es el Papa Pelagio II. Y Gregorio
es elegido Papa para suderer a Pelagio, quedando apartado de
la soledad que buscaba en el monasterio. Ya no vivirá
más la paz de la vida monacal, pero la espiritualidad
de aquellos hombres entregados a la oración le marcará para
siempre. En su fecundo Pontificado, destaca su celo por la
liturgia, la organización definitiva del canto litúrgico, que se conoce
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| Gregorio Magno, Santo |
aún con el nombre de "canto gregoriano". Era el “Psalite
sapienter” del salmo y de San Benito, cuyo estilo y
estética litúrgicos, ha heredado también Benedicto XVI, a más del
nombre del Fundador de los Monjes de Occidente y Patrono
de Europa: San Benito.
Gregorio es el pastor auténtico, que quiere
lo mejor para sus ovejas que viven en la unidad
del mismo Amor. No ahorrará para ello trabajos ni sacrificios.
Su voz se levanta potente y su pluma escribe sin
descanso; el que no había sobresalido en sus estudios literarios
nos ha legado un tesoro inagotable en sus escritos, de
estilo sencillo y cordial. Y no se contenta con las
ovejas que ya están en el verdadero redil; su corazón
se lanza a la conquista de Inglaterra, ganándola para el
catolicismo. Para todos es el padre amante, cuyas preocupaciones son
las de sus hijos. Su honor es el de la
Iglesia universal y su grandeza el ser y llamarse "Siervo
de los siervos de Dios", título que pasarán a utilizar
desde entonces todos los Papas.
VIRTUDES DEL PASTOR
"Importa que el
pastor sea puro en sus pensamientos, intachable en sus obras,
discreto en el silencio, provechoso en las palabras, compasivo con
todos, más que todos levantado en la contemplación, compañero de
los buenos por la humildad y firme en velar por
la justicia contra los vicios de los delincuentes. Que la
ocupación de las cosas exteriores no le disminuya el cuidado
de las interiores y el cuidado de las interiores no
le impida el proveer a las exteriores", escribe San Gregorio
Magno en su "Regla Pastoral", y éste fue el programa
de su actuación. Genio práctico en la acción, fue ante
todo el buen pastor cuya solicitud se extiende a toda
su grey. No es tan sólo Roma la que merece
sus cuidados, sino todas las Iglesias España, Galia, Inglaterra, Armenia,
el Oriente, toda Italia, especialmente las diez provincias dependientes de
la metrópoli romana. Fue incansable restaurador de la disciplina católica.
En su tiempo se convirtió Inglaterra y los visigodos abjuraron
el arrianismo.
EL CULTO Y LA CARIDAD
Renovó el culto y la
liturgia y reorganizó la caridad en la Iglesia. Sus obras
teológicas y la autoridad de las mismas fueron indiscutidas hasta
la llegada del protestantismo. Dio al pontificado un gran prestigio.
Su voz era buscada y escuchada en toda la cristiandad.
Su obra fue curar, socorrer, ayudar, enseñar, cicatrizar las llagas
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| Gregorio Magno, Santo |
sangrantes de una sociedad en ruinas. No tuvo que luchar
con desviaciones dogmáticas, sino con la desesperación de los pueblos
vencidos y la soberbia de los vencedores.
La obra realizada por
San Gregorio Magno fue inmensa; aune con su gran humildad,
había procurado por todos los medios no aceptar el mando
supremo de la Iglesia. Pero una vez elegido Papa por
el clero, el senado y el pueblo fiel, y bien
vista su elección por el emperador, se entregó a aquella
tarea para la que toda su vida anterior había sido
una providencial preparación.
JUAN PABLO I SE PROPUSO IMITARLE
Al tomar
posesión de la Catedral de San Juan de Letrán, pronunció
estas palabras Juan Pablo I: “En Roma, estudiaré en la
escuela de San Gregorio Magno, que dice: «Esté cercano el
pastor a cada uno de sus súbditos con la compasión.
Y olvidando su grado, considérese igual a los súbditos buenos,
pero no tenga temor en ejercer, contra los malos, el
derecho de su autoridad. Recuerde que mientras todos los súbditos
dan gracias a Dios por cuanto el pastor ha hecho
de bueno, no se atreven a censurar lo que ha
hecho mal; cuando reprime los vicios, no deje de reconocerse,
humildemente, igual que los hermanos a quienes ha corregido y
siéntase ante Dios tanto más deudor cuanto más impunes resulten
sus acciones ante los hombres » (Reg. past. parte II,
5 y 6). Murió el 12 de marzo de 604.
¡Felicidades
a quienes lleven este nombre!
Comentarios al autor: jmarti@ciberia.es
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