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| Fuente: Churchforum.org.mx
Margarita de Cortona, Santa |
| Terciaria Franciscana, 22 de febrero |
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| Margarita de Cortona, Santa |
La mujer escandalosa que llegó a ser de muy buen
ejemplo.Martirologio Romano: En Cortona, de la Toscana, santa Margarita, que
profundamente conmovida por la muerte de su amante, borró los
pecados de su juventud con una penitencia saludable, pues recibida
en la Tercera Orden de San Francisco, se entregó a
la contemplación de Dios y fue favorecida por especiales carismas
(1297).
Etimológicamente: Margarita = Aquella de belleza poco común, es de
origen latino.
Fecha de canonización: 16 de mayo de 1728 por
el Papa Benedicto XIII. Margarita nació
en Italia en 1247. Hija de una familia de agricultores,
los primeros años los pasa alegremente junto a su madre
que es muy piadosa y que le enseña a ofrecer
por la salvación y por la conversión de los pecadores
todo lo que hace y lo que reza.
Pero a los
7 años queda huérfana de madre, y entonces su padre
se casa con una mujer dominante y agresiva que se
dedica a hacerle la vida imposible a la joven Margarita,
la cual empieza a volverse triste y desconfiada y a
buscar fuera del hogar las alegrías que en su casa
no logra hallar.
A los 17 años ya es una joven
muy hermosa pero no puede encontrar cariño en su hogar.
Es entonces cuando se deja engañar por un terrateniente, un
rico agricultor que prometiéndole que se casará con ella, logra
obtener que se fuera de su casa y se vaya
con él. Ella al principio opone resistencia porque sabe que
lo que le ofrece es la deshonra y una vida
de pecado, pero los regalos espléndidos y las promesas mentirosas
de aquel engañador la logran convencer, y una noche sale
huyendo y se va con él.
Viajan aquella noche por un
río en una balsa. Chocan y la balsa se hunde.
Ella corre gravísimo peligro de ahogarse, pero su prometido logra
salvarla nadando ágilmente. La joven considera esto como una llamada
de Dios, pero en aquella hora pueden más las promesas
del pecado que los avisos de Dios, y sigue con
aquel hombre.
Son ocho años de pecado, de lujos, de fiestas
y placeres, pero su alma no es feliz. Desea fuertemente
volver a los tiempos antiguos cuando aunque no tenía lujos
ni fiestas, ni honores, sin embargo tenía el alma limpia
de pecado y tranquila su conciencia. Tiene un hijo (que
más tarde será franciscano) pero en su alma se libra
cada día una violenta batalla entre su deseo de vivir
en gracia y amistad con Dios y los deseos pasionales
de su naturaleza humana. La gente la ve atravesar plazas
y calles, elegantísima, en lujosas cabalgaduras, pero no imaginan que
su alma agoniza de angustia.
Para calmar un poco los remordimientos
de su conciencia se dedica a repartir limosnas entre los
pobres. A una viejita agradecida que le dice: "Gracias señora,
Ud. si es buena persona". Le responde: ¡Por favor: no
diga eso, que yo sólo soy una miserable pecadora!
A ratos
se retira a las soledades del bosque a llorar. Y
allí exclama: "Oh Dios: que bueno es poder hablarte, aunque
el alma se siente tan débil y pecadora. Te repito
las palabras del hijo pródigo: He pecado contra el cielo
y contra Ti".
Le ruega a su compañero que contraigan matrimonio
porque su alma no puede vivir tranquila en esa vida
de ilegitimidad, pero él le responde que prefiere vivir en
unión libre todavía por muchos años. Entonces ella ruega a
Dios que le proporcione alguna solución. Y no se cansa
de pedirle, con lágrimas, penitencias y mucha fe.
Una mañana su
compañero se va al campo a visitar sus fincas. Por
el camino unos sicarios guerilleros lo atacan, y lo matan
a puñaladas, y esconden su cadáver entre unas matas, el
hombre no vuelve esa tarde a casa, pero su fiel
perro llega al día siguiente dando aullidos muy lastimeros y
tira insistentemente de la falda de Margarita como diciéndole: "Por
favor, sígame". Ella lo sigue llena de afán y de
temor de que algo grave le haya sucedido a su
compañero. En el bosque, junto a un gran árbol hay
un montón de ramas y hasta allí la lleva el
perro fiel. Margarita mueve ramas y encuentra el cadáver de
su amante, destrozado con horrorosas heridas y empezando a descomponerse.
Margarita
siente en aquel momento como un relámpago la llamada del
cielo a volver a vivir en gracia y en amistad
con Dios. Estalla en llanto por la tristeza de ver
muerto a aquel hombre y por los terribles remordimientos que
atormentan su propia conciencia. Pero recuerda que el Padre Celestial
tiene siempre abiertos sus brazos bondadosos para recibir a todos
los hijos pródigos que quieren volver a su divina amistad,
y que Jesucristo nunca rechaza a las Magdalenas que quieran
arrepentirse y cambiar de comportamiento, y con todas las energías
de su alma se propone darle un vuelco total a
su vida. Bien sabe que mientras vivamos en esta tierra
nunca es tarde para convertirse y lograr salvarse.
Margarita no es
mujer de medias tintas. Cuando se decide por algo lo
hace con todas sus fuerzas. Así que lo primero que
hace al volver del funeral de su amante es devolverles
a los familiares de él todas las fincas que el
hombre tenía. Vende luego las joyas y los lujos, y
el dinero obtenido lo reparte a los pobres y ella
se dispone a seguir viviendo en total pobreza.
Se va con
su hijito a casa de su padre, pero la madrastra
no permite que sea recibida allí, pues la considera una
mujer escandalosa, y no cree en su arrepentimiento. Entonces sentada
bajo un árbol se pone a llorar y a pensar.
Los enemigos de la salvación le dicen: "Eres hermosa, tienes
apenas 25 años, lánzate a la vida, que amadores no
te van a faltar". Pero mientras reza siente que el
Espíritu Santo le inspira esta idea: ¿Por qué no ir
a la ciudad de Cortona donde están los Padres Franciscanos
que son tan amigos de los pobres, y pedirles que
me ayuden? Y hacia esa ciudad dirige sus pasos.
Al llegar
a Cortona, en la entrada de la ciudad se encuentra
con dos buenas señoras que se conmueven al verla en
tan impresionante estado de pobreza y se ofrecen a ayudarla.
La llevan a su casa; se encargan de la educación
del niño y ellas mismas van donde los Padres Franciscanos
a recomendarla.
Una gran bendición para Margarita fue encontrar entre los
Padres Franciscanos dos santos y sabios sacerdotes que le supieron
dar una excelente dirección espiritual. Por tres años largos tiene
todavía que luchar esta joven contra las terribles tentaciones de
su carne, pero estos prudentes directores la ayudan muchísimo animándola
cuando está decaída y deprimida y guiándola con prudencia cuando
ella se quiere dejar llevar por desmedidos entusiasmos. Deseaba hacer
excesivas penitencias, porque decía que co nlas pasiones de su
cuerpo nunca podía hacer las paces y que tenía que
dominar a la fuerza ese cuerpo que tanto le había
hecho ofender a Dios. Pero los Padres Franciscanos la moderaban
y le insistían en que para la sociedad puede ser
más útil un burro vivo que un cadáver.
Margarita fue al
pueblo y a los campos donde había dado malos ejemplos
viviendo en concubinato, y fue a vestida de penitencia y
pidiendo perdón a los vecinos por todos los escándalos que
les había dado con su vida pecaminosa de otros tiempos.
Luego
por inspiración de Dios dejó de pensar tanto en sus
antiguos pecados, y se dedicó más bien a pensar en
el amor que Dios nos ha tenido, y esto la
hizo crecer mucho en santidad. Entonces empezó a tener éxtasis
(se llaman éxtasis a ciertos estados de contemplación y de
meditación profunda cuyo resultado es la suspensión temporal de la
actividad normal de los sentidos y cierta unión mística con
Dios, acompañada de visiones sobrenaturales).
Sus directores, los dos Padres Franciscanos,
fueron escribiendo todos los datos que lograron saber y redactaron
la vida de la santa y muchas de sus visiones.
Fue
admitida como Terciaria Franciscana, o sea como religiosa seglar, que
viviendo en el mundo, se dedica a llevar una vida
de mucha oración y de intenso apostolado.
Con la ayuda de
otras jóvenes terciarais franciscanas, y pidiendo limosnas y ayudas de
todas partes, Margarita funda un hospital en Cortona y allí
se dedica con sus compañeras a atender gratuitamente a muchos
enfermos.
Nuestro Señor empieza a hablarle en visiones, y así esta
santa llega a ser una de las precursoras de la
devoción al Sagrado Corazón. Recordemos algunos de los mensajes que
Jesús le dio:
"Quiero que tu conversión sea un ejemplo para
muchos pecadores, para que se sientan animados también a dejar
la vida de pecado que han llevado, y a emprender
desde ahora en adelante una vida llena de buenas obras.
Deseo que todos los pecadores de todos los siglos recuerden
que estoy dispuesto a recibirlos con los brazos abiertos como
el padre recibió al hijo pródigo".
Cuando le asaltan las angustias
al pensar si Jesucristo le habrá perdonado todas sus maldades,
oye la voz de Nuestro Señor que le dice: "Porque
he muerto en la cruz por salvarte, por eso te
perdono todas tus culpas, sin dejar ninguna que no quede
perdonada".
Otro día le dice Nuestro Señor: "Glorifícame, y Yo te
glorificaré. Ámame, ámame y Yo te amaré. Dedícate a buscar
lo que más te convenga para tu salvación".
En sus últimos
años Margarita recibió de Dios el don de obrar milagros.
Y se dedica a continuas penitencias. Ayuna; duerme sobre el
duro suelo; pasa horas y horas rezando. Atiende con exquisito
cuidado a toda clase de enfermos, especialmente a los más
repugnantes. Ayuda a las mujeres pobres que van a tener
hijos y que no tienen quién las atienda. Y sobre
todo soporta con gran paciencia la increíble cantidad de cuentos
y calumnias que las gentes malas le inventan contra su
buena fama. Hasta los Padres Franciscanos dejan de atenderla porque
las malas lenguas dicen que es una mujer indigna. Se
retira a pasar sus últimos días en un rancho miserable
y abandonado, para hacer penitencia de sus pecados.
Muere el 22
de febrero de 1297, a los 50 años. La mitad
de la vida la pasó en pecado y la otra
mitad haciendo penitencia y obras buenas. Lo último que dijo
al morir fue: "Dios mío: yo te amo". El Papa
Benedicto XIII, al declararla santa en 1728, dijo que Margarita
es la mujer que más parecido tiene con María Magdalena.
Santa
Margarita, la convertida: pídele a Dios, que nosotros también logremos
convertirnos.
Nuestro sacrificio más agradable para Dios será el arrepentirnos y
convertirnos de nuestros pecados. |
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 |
Publicado por: Haydee |
| Fecha: 2012-10-10 22:26:09 |
Buenas noches, esta historia me va ayudar para una persona que anda en los malos caminos y creo que pronto se va arrepentir y convertir porque Dios nunca abandona a sus hijos porque todo lo esperan de el .Tambièn hay un prebìstero ayudandola muchas gracias.
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