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| Adrián (Adriano) de Canterbury, Santo |
AbadMartirologio Romano: En la ciudad de Canterbury, en Inglaterra, san
Adriano, abad, el cual, nacido en África, llegó a Inglaterra
desde la ciudad de Nápoles, de la Campania, y muy
preparado en ciencias eclesiásticas y civiles, educó egregiamente a gran
número de discípulos (710).
Etimología: Adrián = Adriano = Aquel que
viene del mar, es de origen latino.
Fecha de canonización: Información
no disponible, la antigüedad de los documentos y de las
técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en
muchas ocasiones del mismo ser humano, han impedido que tengamos
esta concreta información el día de hoy. Si sabemos
que fue canonizado antes de la creación de la Congregación
para la causa de los Santos, y que su culto
fue aprobado por el Obispo de Roma, el Papa. San Adrián había nacido en África. Era
abad de Nérida, cerca de Nápoles, cuando el Papa San
Vitaliano, a la muerte de San Adeodato, arzobispo de Canterbury,
le escogió por su ciencia y virtud para instruir a
la nación inglesa, aún joven en la fe. El humilde
siervo de Dios trató de declinar la elección, recomendando a
San Teodoro para el cargo, pero se mostró dispuesto a
compartir los trabajos de la misión. El Papa accedió a
sus súplicas y le nombró asistente y consejero del nuevo
obispo, en lo cual San Adriano convino gustosamente.
San Teodoro le nombró abad del monasterio de San Pedro
y San Pablo de Canterbury, que más tarde había de
llamarse San Agustín, donde nuestro santo enseñó el griego, el
latín, la ciencia de los Padres y, sobre todo, la
virtud. Bajo Adrián y Teodoro, la influencia de la escuela
monástica de Canterbury se extendió enormemente. San Aldelmo acudió a
ella desde Wessex, Oftforo desde Whitby, y otros estudiantes desde
Irlanda. Era una escuela de Derecho Romano y de Ciencias
eclesiásticas. Beda refiere que los discípulos de San Adrián conocían
bastante bien el griego y hablaban el latín como el
inglés. San Adrián ilustró el país con su doctrina y
el ejemplo de su vida, durante treinta y nueve años.
Murió el 9 de enero del ano 710.
Goscelino de Canterbury nos ha dejado una narración muy
interesante del descubrimiento de los restos de San Adrián, que
se hallaban incorruptos y despedían una suave fragancia. Las recientes
excavaciones confirman este relato.
La tumba de San
Adrián se hizo famosa por los milagros en ella obrados,
según nos dice Goscelino, citado por Guillermo de Malmesbury.
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