La canonización se lleva a cabo mediante una solemne declaración papal de que una persona está, con toda certeza, con Dios
El proceso de canonización
Si bien el concepto de "santo" existe en otras religiones
con mayor o menor fuerza (y no exactamente con el
mismo significado) la religión católica romana es la única que
posee un mecanismo formal, continuo y altamente racionalizado para llevar
a cabo el proceso de canonización de una persona; sólo
en la Iglesia de Roma se encuentra un número de
profesionales cuyo trabajo consiste en investigar las vidas de quienes
han sido considerados santos por su comunidad y/o conocidos (y
en convalidar los milagros requeridos).
A los ojos del mundo,
la canonización se parece bastante al premio Nobel: nadie sabe
realmente por qué se elige a un candidato y no
a otro, ni quién – aparte del papa – se
encarga de la selección. Incluso a los católicos romanos el
proceso de canonización se les presenta como algo tan lento
y tan misterioso como la gestación de una perla o
la formación de un astro.
Podríamos empezar diciendo que el
proceso de canonización es algo así como la capacidad de
discernimiento, con apoyo doctrinario y la ayuda de Dios, de
la santidad de una persona en base a su perfecta
ortodoxia y el ejercicio de virtudes llevadas al grado heroico
con el propósito de, dándole reconocimiento por el grado de
perfección alcanzado, presentarla como modelo de conducta a los creyentes
y como poderoso intercesor ante Dios.
Si bien la canonización es
un proceso intrínsecamente eclesiástico, en principio no son los obispos
ni los investigadores profesionales del Vaticano quienes postulan una causa,
sino cualquiera que, mediante oraciones, uso de reliquias, solicitud de
"favores divinos" y devociones semejantes, contribuye a la reputación de
santidad de un candidato. En efecto, según la tradición y
la ley de la Iglesia, toda causa ha de originarse
entre los creyentes, y en este sentido, el proceso tiene
su origen en Dios mismo, quien da a conocer a
través del pueblo la identidad de los santos auténticos.
Los santos
mismos, desde luego, no tienen ninguna necesidad de ser venerados.
Según la metáfora de San Pablo, ellos han corrido ya
la carrera y ganado sus laureles. La canonización es, en
otras palabras, un ejercicio estrictamente póstumo.
Canonizar quiere decir declarar que
una persona es digna de culto universal. La canonización se
lleva a cabo mediante una solemne declaración papal de que
una persona está, con toda certeza, con Dios. Gracias a
tal destreza, el creyente puede rezar confiadamente al santo en
cuestión para que interceda en su favor ante Dios. El
nombre de la persona se inscribe en la lista de
los santos de la Iglesia y a la persona en
cuestión se la "eleva a los altares", es decir, se
le asigna un día de fiesta para la veneración litúrgica
por parte de la Iglesia entera.
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Nuestros queridos cuestionadores, obviamente protestantes, parten del supuesto que todo debe estar en la Biblia, que nada podía ni puede ser enseñado sin la Biblia, siendo así pregunto ¿cómo predicaban los Apóstoles si ellos no tenían Biblia?, el más antiguo libro del Nuevo Testamento fue escrito ~20 años después de la muerte y resurecciónn de Nuestro Señor. y el más nuevo unos 70 años después de aquel magno evento.
Ellos enseñaban contando oralmente lo que habían visto u oido sobre Jesús (recordemos que no todos los autores del Nuevo Testamento fueron discípulos de Cristo) a esos relatos orales se los conoce como Tradición, y llegan a nosotros por los escritos de los primeros cristianos y de los Padres de la Iglesia. Todo verdadero cristiano que estudia la Patrística siempre termina reconociendo que la única y verdadera Iglesia es la Católica, para muestra un botón: John Henry Newman, que por sus estudios se convirtió al catolicismo y ahora es beato de la Iglesia.
Siendo Jesús Dios verdadero, si entendemos la mediación única de Jesús como lo hacen nuestros hermanos separados entre los que obviamente está nuestro gentil cuestionador, tendríamos que la mediación de la que ellos hablan sería una entre Dios y Dios, y eso no es mediación. La MEDIACIÓN ÚNICA a la que serfiere San Pablo es por lo tanto entre los hombres y Dios Padre. Cristo es el único mediador entre Dios Padre y los hombres por que Él es Dios y hombre. La intercesión de los santos no interfiere con la mediación de Cristo por que esta es difusiva, siendo Cristo el último eslabón. Toda súplica es presentada por los ángeles, la Virgen, los Santos o por nosotros a Jesús para que Él como único mediador ante el Padre sea quien las presente por nosotros. Una explicación más desarrollada la puedes leer en http://www.e-misionero.parroquia.org/es4/intercesionymediacion.shtml
Bendiciones,
Del articulo que escribe, hay algo que deseo comentar si me permite. Donde esta la base biblica para justificar la canonizacion de una persona?
Que hacemos con este cita biblica (cito) "Pues hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2: 5).
Que hacemos con lo que dijo Jesus le dijo a Tomas, cuando le pregunto, como podria saber el camino hacia el Padre? (cito) "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mi" (Juan 14: 6).
Creo que debemos guiarnos por lo que dice la palabra, pues ella misma dice, que no hay otro interceso.
Espero esto le sea de utilidad.\\