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Autor: P. Antonio Izquierdo | Fuente: es.catholic.net B - Domingo 28o. del Tiempo Ordinario
Primera: Sab 7, 7-11; Segunda: Heb 4, 12-13; Evangelio: Mc 10, 17-30
B - Domingo 28o. del Tiempo Ordinario
Sagrada Escritura:
Primera: Sab 7, 7-11 Segunda: Heb 4,
12-13 Evangelio: Mc 10, 17-30
Nexo entre las lecturas
Entre tantos valores
que el hombre encuentra en su existencia, ¿cuál es el
valor más importante, el valor supremo? El libro de la
Sabiduría responde que ella es y posee una valor superior
y más precioso que valores como el poder, la riqueza,
la salud, la belleza (primera lectura). El encuentro con el
joven "rico" permite a Jesús reafirmar el valor superior de
su seguimiento sobre los bienes y riquezas de este mundo
(Evangelio). La autoridad y penetración eficaz de la Palabra de
Dios merece ser reconocida como valor supremo, al igual que
el mismo Dios (segunda lectura).
Mensaje doctrinal
1. Valores y jerarquía
de valores. Tanto los individuos como las sociedades se rigen
por valores, es decir, por todo aquello que es apreciado
como un bien y que objetivamente lo es. Los valores
personales son los que configuran el modo de ser, de
vivir y de actuar de las personas, como los valores
sociales son los que configuran el modo de ser, actuar
y vivir de una sociedad. Los valores son múltiples y
afectan a diversas áreas de la existencia humana (valores vitales,
económicos, culturales, morales, religiosos). Ante la variedad y multiplicidad de
valores, es necesario establecer un orden entre ellos y por
consiguiente una jerarquía. En una auténtica jerarquía los valores religiosos
ocupan el primer puesto, luego los morales, los culturales, los
vitales y finalmente los económicos. Cualquier cambio en este orden
jerárquico, resulta en perjuicio de la persona humana y, en
definitiva, de la sociedad. Si por encima del seguimiento de
Cristo ponemos los bienes de este mundo (valores económicos), el
"bolsillo" mejorará, pero con desventaja y daño de la persona
humana y de la fe cristiana. Si la fitness y
la belleza se ponen por encima de los valores morales,
la sociedad contará con grandes atletas y con cuerpos esbeltos,
pero con detrimento de valores más profundamente humanos como la
justicia, la honestidad, la lealtad, la fidelidad, la dignidad de
la persona. Hasta ahora sólo hemos hablado de valores y
jerarquía de valores. Aunque sea de paso, hay que mencionar
la existencia también de "antivalores". O sea, de todo aquello
que el individuo o la sociedad consideran como un mal,
y lo es en realidad. El apego a las riquezas
es un mal para el hombre, porque le impide seguir
a Jesucristo y poner en Dios su corazón.
2. Características
del valor superior. En primer lugar, el valor superior explica
todos los demás y les da sentido y plenitud. El
amor a Dios como valor supremo no se opone al
valor de los bienes materiales, ni al de la salud
ni al de la belleza. Dios quiere que el hombre
cuente con los medios necesarios para su vida, cuide su
salud y la belleza de su figura. De esta manera,
los bienes materiales no son sólo valores económicos, ni la
salud y la belleza son sólo valores vitales, sino que
adquieren una plenitud que en sí no tienen: forman parte
del designio de Dios para con el hombre. La Palabra
de Dios y su autoridad no se oponen a la
autoridad y palabra de los padres, educadores, gobernantes; más bien,
infunde en ellas una fuerza y eficacia que en sí
no poseen. En segundo lugar, es Dios quien ilumina la
inteligencia humana para ver cuál es el valor superior entre
una serie de valores y cómo se ordenan esos valores
entre ellos. El hombre a solas, sin la iluminación de
Dios, corre el riesgo de construir jerarquías erradas. La primera
lectura, por eso, comienza precisamente así: "Supliqué y se me
concedió la prudencia; invoqué y vino a mí el espíritu
de sabiduría". En tercer lugar, el verdadero valor siempre termina
recompensando con frutos buenos sea para el individuo sea para
la sociedad. "Con ella me vinieron a la vez todos
los bienes", dice la Sabiduría. Y Jesús responde a Pedro,
que representa a los Doce: "Nadie que haya dejado casa,
hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y
por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno
ahora al presente... y en el mundo venidero la vida
eterna".
Sugerencias Pastorales
1. Donde está tu valor, ahí está tu
corazón. Los valores que rigen la vida de una persona
o de una sociedad son el índice de su categoría
humana y cristiana. Actualmente, hay algo en nuestro ambiente que
nos debe hacer reflexionar: en las estadísticas sobre los intereses
y valores de los ciudadanos, ¿cuáles son los valores que
más interesan y preocupan? En muchísimos, la salud; en otros
muchos, el trabajo; no pocos se muestran preocupados también por
el ambiente. Luego vienen los demás. ¿Nos damos cuenta de
que en una recta escala de valores no son éstos
precisamente los que ocupan el vértice? Al contrario, son valores
económicos, vitales, que están en la base de la pirámide
jerárquica. Ahora bien, donde están tus valores, ahí está tu
corazón, es decir, toda tu persona (inteligencia, voluntad, afectividad, sensibilidad).
Vales lo que valen tus valores. Si tu valor predominante
es la salud, en cuyo altar sacrificas los demás valores,
tu categoría humana y cristiana será más bien baja. Si
tu valor predominante es Dios, entonces te elevas a una
grande categoría humana y cristiana que se reflejará luego en
tu vida moral, en tu trabajo, en tu familia, en
el mismo cuidado de tu salud. Tengamos esto muy presente:
Dios como valor supremo nos impide despreciar los demás valores;
más aún, nos manda positivamente estimarlos, cuidarlos, buscarlos ordenadamente. Dios
como valor supremo es la máxima riqueza del hombre.
2.
Se vive de valores. No es indiferente para los hombres
y para los pueblos el que predominen unos u otros
valores. Primero, porque los valores influyen y conforman la mentalidad
de un individuo o de un grupo. Pero sobre todo
porque los valores determinan la vida. Vivirás según que sean
tus valores. Si tus valores predominantes son los vitales, todas
tus actividades estarán determinadas por ellos, es decir, por una
buena salud y un ambiente sano. ¿Para qué se trabaja?
Para contar con medios que permitan estar en forma. ¿Para
qué se reza? Para pedir a Dios salud. ¿Por qué
se evita la droga, el alcohol, el tabaco? No por
el desorden moral que implican, sino porque perjudican la salud.
¿Por qué partido se vota? Por aquel que asegure el
mejoramiento de la sanidad y del ambiente. La salud se
convierte en el eje a cuyo alrededor gira todo lo
demás en la vida, y a cuyo valor se sacrifica
cualquier otro valor. ¿Cuáles son los valores que gobiernan y
dirigen tu vida? En tu medio ambiente (familiar, parroquial, comunitario),
¿cuáles son los valores supremos? ¿Qué puedes hacer para que
los valores religiosos sean cada vez más en ti y
en tus amigos, familiares, compañeros de clase o de trabajo,
los valores que tengan el primer puesto en la escala
de valores?
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