La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Octavio Ortíz | Fuente: Catholic.net B - Domingo 2o. de Cuaresma
Primera: Gén 22, 1-2.9.10-13; Salmo 116; Segunda: Rom 8, 31-34; Evangelio: Mc 9, 2-10
B - Domingo 2o. de Cuaresma
Sagrada Escritura:
Primera: Gén 22, 1-2.9.10-13 Salmo 116 Segunda: Rom 8, 31-34
Evangelio: Mc 9, 2-10
Nexo entre las lecturas
El amor, sea
de Dios al hombre, sea del hombre a Dios, compendia
la liturgia de hoy. El amor de Dios a los
discípulos que, después del primer anuncio de la pasión, les
revela el esplendor de su divinidad (Evangelio). Amor misterioso, paradójico,
de Dios a Abraham, al infundirle una absoluta confianza en
su providencia, frente al mandato de sacrificar a su hijo
Isaac (primera lectura). Amor de Dios que no perdonó a
su propio Hijo, antes bien lo entregó a la muerte
por todos nosotros (segunda lectura). Amor, por otra parte, de
Abraham a Dios, al estar dispuesto a sacrificar a su
hijo único en obediencia amorosa (primera lectura). Amor de los
discípulos en la disponibilidad para obedecer al Padre que les
dice: Éste es mi Hijo muy amado. Escuchadlo (Evangelio). Amor
de Jesús que nos salvó mediante su muerte e intercede
por nosotros desde su trono a la derecha de Dios
(segunda lectura).
Mensaje doctrinal
1. Las paradojas del amor. Dios es
un misterio infinito. Su modo de actuar y de amar
está también lleno de misterio. Los misterios para nuestra mente
y para nuestra lógica humana resultan ininteligibles. Sólo el corazón
puede entreabrir la puerta del misterio y vislumbrar una mínima
parte de su sobrecogedora grandeza. En efecto, a la lógica
humana resulta paradójico que Dios haya dado un hijo a
Abraham, única esperanza de la promesa que Dios le ha
hecho, para que luego le pida sacrificarlo sobre el monte
Moria. Como nos parece igualmente paradójico que Dios ame a
su Hijo Jesucristo con un amor de Padre y luego
le pida sufrir la máxima ignominia de los hombres muriendo
en una cruz como un esclavo. Y no es menos
paradójico el que el hombre haya recibido la salvación de
Jesucristo y luego se encuentre en el afán de cada
día con tremendas fuerzas hostiles que le hacen dudar de
dicha salvación. No deja, sin embargo, de ser verdad que
Dios supera las paradojas y une los extremos aparentemente contradictorios
con lazos inseparables de amor. No es que Dios ame
menos en un caso que en otro. Más bien habrá
que decir que su amor es diferente. El hombre, por
su parte, no tratará de racionalizar los caminos de la
actuación divina, pues fracasará siempre con toda seguridad, sino más
bien de dilatar el corazón y buscar "entender" con el
amor, pues ´el corazón tiene sus razones que la razón
no comprende´, (Pascal), tanto si se trata del hombre como
si se trata de Dios.
2. Tres formas de amar.
En las relaciones humanas el amor adopta infinitas formas. En
las relaciones entre el hombre y Dios sucede lo mismo.
La liturgia de hoy nos presenta tres de estas formas
de expresar el amor.
A) Ver. Sobre el monte
Moria "Dios pro-vee" y de esta manera manifiesta su amor
a Abraham. Por su parte, Abraham "vio" un carnero enredado
en un matorral y lo ofreció en holocausto en lugar
de su hijo. Así mostró su amor agradecido al Señor.
En el texto evangélico, Pedro, Santiago y Juan vieron a
Jesús transfigurado con el esplendor de la divinidad y por
los ojos les prendió el deseo de morar allí contemplando
y gozando amorosamente de esa experiencia inefable. Los ojos son
las ventanas del amor: por ellos entra el amor como
el rayo de luz por el cristal, y por los
ojos pasa transparente y luminoso el rayo del amor desde
el corazón hacia el exterior para incidir en la persona
amada. Esto que acaece con el amor humano, sucede por
igual en las relaciones de amor entre el hombre y
Dios.
B) Escuchar. Es dulce al oído escuchar la
voz de la persona amada. Por eso, Abraham que ama
a Dios, escucha su voz que le llama y enseguida
responde: "Aquí estoy", en un gesto de disponibilidad desde el
amor. Por eso, el Padre invita a los discípulos a
escuchar a Jesús para que a través de sus palabras
lleguen a sus oídos las revelaciones del amor hasta la
locura de la cruz. Escuchar la voz del amado entraña
una actitud de obediencia. De ahí que la auténtica obediencia
cristiana coincida con la escucha de la voz divina, que
pone en movimiento el deseo de hacer lo que quiera
el amado.
C) Experimentar. Sólo cuando el amor baja
al terreno de la experiencia vital es amor poderoso y
eficaz. Un amor que no pase por la experiencia corre
el peligro de degenerar en egoísmo, en abstracción, o en
puro sentimentalismo. Abraham experimentó el amor fiel de Dios, por
eso su amor permaneció enhiesto y firme en el momento
de la prueba. Jesús experimentó el amor del Padre y
el amor a los hombres, por eso pudo abrazar la
cruz con decisión y libertad. Y a Pablo, que ha
experimentado de modo fuerte el amor de Cristo, ¿quién le
podrá separar de ese amor?
Sugerencias pastorales
1. Amor-dolor: una difícil
relación. Amar a una persona cuanto todo va bien, cuando
el amor parece vivir en una eterna primavera, cuando los
frutos del amor son dulces, cuando la reciprocidad en el
amor hace bella la vida y se mira el futuro
con gozo y esperanza, es fácil y hasta agradable. Pero
en las historias de amor, no todo ni siempre es
así. En las reales historias de amor el dolor, el
sufrimiento, la prueba, la incomprensión llaman de vez en cuando
a la puerta de los amantes. Y se asoma al
alma la tentación de dudar del amor, de ver en
el dolor un destructor del amor, de sentir que el
amor se va enfriando e incluso puede llegar a congelarse.
¿Por qué suceden estas cosas, si el dolor en los
designios de Dios no es sino un rostro diferente del
amor? ¿No hemos experimentado acaso que el dolor y la
prueba son profundizadores del amor, fuerzas ingentes que purifican y
potencian la capacidad de amar del corazón humano? El amor
y el dolor son como los dos polos (positivo y
negativo) necesarios para que se produzca energía psíquica y espiritual
en el ser humano. ¿No nos dice la misma sabiduría
de los hombres que una persona que no ha sufrido,
ni ha sido probada, difícilmente llegará a ser persona madura?
Me he puesto también a pensar ¿por qué el hombre
de hoy mira con mal ojo al dolor y lo
odia con tanta pasión? ¿No será porque se está enfriando
entre los hombres el verdadero amor: a Dios, a los
hombres, a la vida?
2. Miedo a escuchar. El hombre
contemporáneo es quien sin duda ha escuchado y escucha más
palabras en toda la historia desde sus orígenes. Muchas de
esas palabras le halagan y las escucha con gusto. Otras
le aburren, y entonces simplemente cierra el canal de comunicación
o busca otra conversación más agradable. Hay palabras también que
le causan miedo, a veces mucho miedo. Palabras de los
papás que no transigen con sus caprichos, palabras de los
educadores que requieren atención y reflexión, palabras de las leyes
que ordenan la convivencia humana, palabras de la Iglesia que
enseñan el sentido de la vida, transmiten los valores humanos
y cristianos, ponen delante de nuestros ojos el destino de
la existencia. Esas palabras no pocas veces despiertan el miedo
que yacía agazapado en nuestra psiche. En verdad, no es
miedo a las palabras, sino miedo a nosotros mismos, miedo
a elevarnos al nivel de existencia que nos corresponde como
seres humanos y como discípulos de Jesucristo. Esta cuaresma puede
ser un "momento de Dios" para arrancarnos el miedo, todo
miedo y cualquier miedo.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Un servicio exclusivo para sacerdotes. Orientación y acompañamiento espiritual a Sacerdotes. Dudas y cuestiones acerca de la Vida Sacerdotal, la Liturgia, el uso y aplicación del Derecho canónico, la Formación en los seminarios y la Formación permanente del Sacerdote
Ver todos los consultores