La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Octavio Ortíz | Fuente: Catholic.net B - Solemnidad de Pentecostés
Primera: Hc 2,1_11; Salmo 103; Segunda:1Co12,3b_7.12_13; Evangelio: Jn 20,19_23
B - Solemnidad de Pentecostés
Sagrada Escritura
Primera: Hc 2,1_11; Salmo 103; Segunda:1Co12,3b_7.12_13; Evangelio: Jn 20,19_23
Nexo
entre las lecturas
"Recibid al Espíritu Santo". Con estas palabras podemos
unificar el mensaje de esta fiesta litúrgica. En efecto, la
Iglesia representada por los que estaban en el Cenáculo, da
comienzo al nuevo pueblo de Dios guiados por la Nueva
Ley inscrita en sus corazones por medio del Espíritu Santo.(1L)
Es el mismo Cristo quien da su Espíritu y entrega
su propia misión a los suyos en el día de
la Pascua. Ese mismo Espíritu es quien unifica y vivifica
los miembros del Cuerpo místico de Cristo, que es la
Iglesia.(Salmo y 2L) .
Mensaje doctrinal
1. La fiesta de Pentecostés. El
pentecostés hebreo recordaba el día de la Alianza del Monte
Sinaí. Era el nacimiento del pueblo de Israel y el
día solemne en que recibió las tablas de la ley.
Era la fiesta de la Alianza entre Dios y
el pueblo elegido. (Ex19,3_8a.16_20b). Jesucristo quiso que en este mismo
día naciese el nuevo pueblo de Dios, su Iglesia. Al
igual que en el Sinaí hay una teofanía con truenos
y fuego(EV); y se efectúa una nueva creación, pues Jesús
en el Evangelio sopla sobre los discípulos como Dios Padre
sopló sobre el cuerpo inerte de Adán dándole vida.
Los discípulos
en este momento quedan constituídos en testimonios veraces y valientes
de la Pascua del Señor, anunciadores de su misterio y
de la nueva ley del amor, proclamada por Cristo en
su Evangelio de salvación. Llega así el cumplimiento de la
Pascua del Señor: los frutos de la redención por medio
de la muerte y resurrección de Cristo se concretan en
la efusión del Espíritu Santo. Esta es la razón por
la que San Juan coloca el día de Pentecostés con
el día de la Resurrección. Apareciendo a los discípulos reunidos
en el Cenáculo, les muestra los signos de su crucifixión,
Jesús sopló sobre ellos y dijo "Recibid al Espíritu Santo.
A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados;
y a los que no se les perdonen, les quedarán
sin perdonar". Este soplo simboliza y concreta el don del
Espíritu Santo, principio omnipotente de la nueva creación operada por
la muerte y resurrección de Cristo. Así que el Nuevo
Pueblo mediante la Sangre de Cristo, sanciona la Nueva y
eterna alianza.
2. Todos nosotros hemos sido bautizados en un mismo
espíritu para formar un solo cuerpo. Con estas palabras San
Pablo nos explica la relación que hay en la Iglesia
con el Espíritu Santo: existe una diversidad de miembros en
ella pero unificados por un mismo Espíritu. En el cristiano,
se manifiesta el Espíritu para el bien común, porque ha
sido consagrado a Dios en el día de su bautismo.
Con
Pentecostés se realiza una nueva creación, la del Cuerpo Místico
de Cristo. Todos sus miembros son unificados por el Espíritu
de Dios. En efecto, siguiendo a San Agustín podemos recordar
la siguiente analogía: "Aquello que nuestro espíritu, es decir nuestra
alma, es en relación a nuestros miembros, lo es el
Espíritu Santo para los miembros de Cristo, es decir para
el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia". (Sermón 269,
2: PL 38,1232). ¿En qué sentido la aplicamos?
El Espíritu Santo
es el principio vital de la Iglesia. Es el dador
de vida y de unidad de la Iglesia. Es autor
y promotor de la vida divina del Cuerpo de Cristo.
Es el soplo vital de la nueva creación que se
concreta en la Iglesia. Siendo vida divina significa que santifica
continuamente a la Iglesia. La santidad será la identidad profunda
de la Iglesia como Cuerpo de Cristo, vivificado y partícipe
de su Espíritu.
También será alma de la Iglesia en el
sentido de inspirar la luz divina en el pensamiento de
la Iglesia. Asiste al Magisterio siendo el espíritu de verdad,
prometido por Cristo en la última Cena. Todo el anuncio
de la verdad revelada es inspirado por Él y obra
la profundización y experiencia de fe a todos los niveles
del Cuerpo de Cristo: tanto en el Magisterio como en
el sensus fidei de todos los creyentes: catequistas, teólogos, pensadores.
Es
alma de la Iglesia como fuente de todo el dinamismo
de la Iglesia, testimoniando a Cristo en el mundo o
difundiendo su mensaje. Esto se ve reflejado en el Evangelio
de hoy donde Cristo da la misión a la iglesia
y el mejor medio para cumplirlo que es el don
de su Espíritu. Finalmente el Espíritu Santo es alma de
la Iglesia porque la rejuvenece y la unifica continuamente. Más
potente es la fuerza del Espíritu que es amor vivificante
y unificante que todas las debilidades humanas y pecados que
cometemos nosotros sus miembros.
Podemos resumir cuanto se ha dicho con
una cita del Vaticano II, Lumen Gentium 4: «el Espíritu
habita en la Iglesia y en el corazón de los
fieles como en un templo (cf. 1 Cor 3, 16;
6,19), y en ellos ora y da testimonio de su
adopción como hijos (cf. Gál 4, 6; Rom 8, 15_16.26).
Guía a la Iglesia a toda la verdad (cf. Jn
16, 13), la unifica en comunión y misterio, la provee
y gobierna con diversos dones jerárquicos y carismáticos y la
embellece con sus frutos (cf. Ef 4, 11_12; 1 Cor
12, 4; Gál 5, 22) con la fuerza del Evangelio
rejuvenece la Iglesia, la renueva incesantemente y la conduce a
la unión consumada con su Esposo »
3. Todos quedaron llenos
del Espíritu Santo. Con esta frase podemos acercarnos a otro
aspecto importante de esta fiesta: la inhabitación del Espíritu Santo.
En la historia de la salvación la presencia de
Dios tuvo una evolución. En la Antigua Alianza, Dios está
presente y se manifiesta en la "tienda" del desierto, más
tarde en el "Sancta sanctorum" del templo de Jerusalén. En
la nueva alianza, la presencia se actúa y se identifica
con la Encarnación de Jesucristo: Dios está presente en medio
de los hombres mediante la humanidad asumida de su Hijo.
Así Dios va preparando una nueva presencia, invisible, que se
actúa con la venida del Espíritu Santo. Una presencia interior,
una presencia en los corazones humanos. Así se cumple la
profecía de Ezequiel: "Os daré un corazón nuevo, meteré dentro
de ustedes un espíritu nuevo... Pondré mi espíritu dentro de
ustedes".
Los hombres vienen a ser templos de Dios, porque es
el espíritu de Dios quien habita en ellos. Comporta una
consagración de la entera persona humana a semejanza del templo.
Santifica cuerpo y alma confiriendo una dignidad mayor, la de
Hijo de Dios, de participar de la vida divina a
través de la gracia. Por eso no hay que entristecer
al Espíritu Santo con una vida de pecado o tibieza
espiritual. Siendo Él la Persona-Amor de la Trinidad, viviendo en
el corazón humano crea una exigencia interior de vivir en
el amor. De aquí se desprende que una vida cristiana
sin referencia explícita al Espíritu Santo es incompleta.
Sugerencias pastorales
Para esta
fiesta se sugiere prepararla con una novena predicada donde se
manifieste las acciones del Espíritu Santo en la vida de
la Iglesia y en la vida espiritual.
Se aprovechará para explicar
la vida de gracia como presencia de la acción del
Espíritu Santo y cómo actúa en la conciencia de cada
uno.
Se insistirá en vivir la caridad en la benediciencia, sabiendo
que toda crítica es división y contradicción del Espíritu de
unidad y de la ley de la nueva alianza.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Un servicio exclusivo para sacerdotes. Orientación y acompañamiento espiritual a Sacerdotes. Dudas y cuestiones acerca de la Vida Sacerdotal, la Liturgia, el uso y aplicación del Derecho canónico, la Formación en los seminarios y la Formación permanente del Sacerdote
Ver todos los consultores