La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Carlos Enriquez Beck | Fuente: Arzobispado de Lima Reconocimiento es la máxima condecoración que otorga el Gobierno del Perú a sus ciudadanos
Cardenal Juan Luis Cipriani recibe Orden “El Sol del Perú”
Reconocimiento es la máxima condecoración que otorga el Gobierno del Perú a sus ciudadanos
El viernes 09 de enero de 2009, el Cardenal Juan
Luis Cipriani Thorne recibió la condecoración de la Orden “El
Sol del Perú”, en el Grado de Gran Cruz, por
el Ministro de Relaciones Exteriores y Canciller de la República,
Embajador José Antonio García Belaunde, a nombre del Estado peruano,
al conmemorarse los primeros diez años de su nombramiento como
XXXII Arzobispo de Lima y por su contribución a la
unión y paz entre peruanos.
La ceremonia que se llevó a
cabo al mediodía en el Palacio Torre Tagle con la
asistencia del Presidente de la República, Dr. Alan García Pérez;
de la Primera Dama, Sra. Pilar Nores de García; así
como principales autoridades políticas, civiles y eclesiásticas del país.
El
Canciller de la República, Embajador José Antonio García Belaunde, manifestó
que “el Perú ha querido el día de hoy condecorar
al Cardenal Cipriani y no es una fecha arbitraria. El
Gobierno del Perú ha decidido que a los diez años
de haber sido designado por el Papa Juan Pablo II,
Arzobispo de Lima, entregar esta condecoración que tiene un doble
mensaje. En primer lugar, un reconocimiento a esta vasta trayectoria
de Pastor, de un hombre dedicado al ejercicio de su
vocación y a satisfacer las necesidades de los más débiles”.
“En segundo lugar, destacar el profundo respeto que el Estado
Peruano mantiene por la Iglesia Peruana, a la que considera
elemento esencial de la cultura y de la identidad nacional.
Somos un Estado que respeta una institución definitiva, concluyente en
la construcción de la nacionalidad peruana”, añadió.
Expresó estar muy
complacido de poder imponer esta condecoración “y al hacerlo estoy
cumpliendo un acto de justicia que es motivo de satisfacción
enorme para quien lo hace”.
Por su parte, el Cardenal
Juan Luis Cipriani, después de ser condecorado expresó que recibía
esta distinción en nombre de la Iglesia Católica, “precisamente hoy
se cumplen diez años en que la benevolencia del Siervo
de Dios, Juan Pablo II, me nombró Arzobispo de
Lima y Primado del Perú; y, dos años después honró
a la Iglesia en el Perú elevándome a la dignidad
cardenalicia en el año 2001”.
Comentó que uno de sus
antecesores, el Cardenal Juan Landázuri Ricketts OFM fue “quien me
dio la primera comunión, confirmación y ordenación episcopal. Fue él
quien también recibió esta alta distinción del Gobierno Peruano”.
El
Primado del Perú señaló que esta distinción cumple un alto
anhelo personal, que lo ha llevado en el alma hace
diez años, que es un deber de solidaridad con la
Iglesia en Ayacucho y con todo el querido pueblo de
Ayacucho al que sirvió humildemente once años.
“Quiero renovar el
compromiso que la Iglesia realiza no solo al servicio del
crecimiento del pueblo peruano en la fe y en la
vida cristiana, sino también en su progreso en las sendas
de la concordia y de la paz. Cuando el mensaje
de Cristo es acogido, la comunidad civil se hace también
más responsable y atenta a las exigencias del bien común
y más solidaria con las personas pobres, abandonadas y marginadas”.
El Arzobispo de Lima agradeció la amistad y la cercanía
del Presidente de la República del Perú, Dr. Alan García
Pérez y de su esposa, la Sra. Pilar Nores de
García.
También agradeció a sus padres, a sus hermanos y
a todos los asistentes; y, recordó a San Josemaría Escrivá,
Fundador de Opus Dei, quien fue el que marcó la
orientación de su vida definitivamente y quien un día como
hoy nació hace exactamente ciento siete años.
Finalmente, el Cardenal
Cipriani al dirigirse al mandatario peruano mencionó que el Santo
Padre Benedicto XVI le agradece este gesto cordial y cercano
del Gobierno Peruano con la Iglesia del Perú.
En su
intervención, el Presidente de la República, Dr. Alan García Pérez,
manifestó que “celebramos a un Pastor hermano que es directo
y severo, que comprende el mensaje universal de salvación de
Cristo, que es un mensaje para todos sin exclusión”.
“El Cardenal Juan Luis Cipriani es directo, porque escoge
ese camino sincero de hablar echándose a veces en la
espalda, el peso de las divergencias, pero cuando debe hablar,
dice las cosas y eso es algo que entendiendo la
historia, valoro profundamente”, indicó.
El mandatario resaltó que con esta
ceremonia de condecoración de Arzobispo de Lima “estamos poniendo en
su sitio muchas otras cosas. Nosotros tenemos la necesidad de
reivindicar, de compensar, -aunque no lo requiera, ni necesite- al
Pastor Primado de la Iglesia en el Perú, al cual
se quiso enlodar y mancillar en algún momento”.
“Y esta
distinción que hace diez años debió ser impuesta ante usted
y a usted; o, que hace ocho años con ocasión
de su cardenalato debió ser nuevamente propuesta, recién hoy día
podemos cumplirla”.
El Presidente de la República añadió “circunstancias distintas
de desorden y confusión lo impidieron, hoy queremos dignificar y
reivindicar lo que valoramos en usted; y, al mismo tiempo,
mostrar la identidad, respeto, reconocimiento al mensaje de Cristo en
el papel de la Iglesia a lo largo de los
siglos en la formación del Perú”.
En la
ceremonia estuvieron presentes personalidades como el Dr. Javier Pérez de
Cuellar, ex Secretario General de la ONU; el Dr. Francisco
Tudela, ex Canciller de la República; el Dr. Luis Bedoya
Reyes, Fundador del Partido Popular Cristiano (PPC); el Ing. Jorge
Camet Dickman, ex Ministro de Economía y Finanzas; el ex
Presidente del Congreso, Dr. Luis Gonzáles Posada; el ex Ministro
de la Producción, Ing. Rafael Rey Rey, entre otras autoridades
políticas del país así como el Obispo Auxiliar de Lima,
Mons. Adriano Tomasi Travaglia; el Obispo de Lurín, Mons. Carlos
García Camader; el Obispo de Yauyos, Mons. Ricardo García García,
el Obispo del Callao, Mons. Miguel Irizar; el Obispo de
Carabayllo y Secretario General de la Conferencia Episcopal Peruana, Mons.
Lino Panizza; el Obispo Castrense, Mons. Salvador Piñeiro, entre otras
personalidades eclesiásticas; así como familiares y amigos del Arzobispo de
Lima.
Palabras del Canciller de la República, Embajador José Antonio
García Belaunde en condecoración al Cardenal Juan Luis Cipriani con
la Orden “El Sol del Perú” Palacio Torre Tagle
Excelentísimo Señor Presidente
de la República, Don Alan García Pérez; Señora Pilar Nores; Eminencia Reverendísima,
Cardenal y Primado de la Iglesia Primada; Excelentísimo Señor Embajador Javier
Pérez de Cuellar; Señores Congresistas; Señor Viceministro; Señores Embajadores
Este es un honor para
mí y un privilegio grato el que en mi calidad
de Canciller de la Orden y cumpliendo con la decisión
del Presidente de la República puedo imponer hoy día la
condecoración Orden El Sol del Perú al cardenal Juan Luis
Cipriani Thorne.
Y digo que es un privilegio muy grato porque
más allá de los inmensos títulos que tiene y merecimientos
que tiene para recibir esta distinción, tengo una gratitud especial
con Monseñor Cipriani por el generoso y deferente trato que
siempre he recibido de él.
Decía yo que tenía una notoria
trayectoria pastoral, profesional, que todos le recordamos, además, por su
rol de Garante de la Santa Sede en el triste
episodio de la toma de la embajada del Japón y
la crisis subsiguiente.
El Cardenal Cipriani es una figura singular, y
como es su caso, es una figura que su reconocimiento
va más allá del espacio de nuestra Patria. Miembro de
la Sagradas Congregaciones de Culto Divino y Disciplina de los
Sacramentos; de las Causa de los Santos; de la Pontificia
Comisión para América Latina; es Consultor también de la Congregación
para el Clero; pero Monseñor Cipriani quien entró –como decían
en mi época “al convento” ya de profesional- lo hizo
a partir de una profunda vocación del llamado divino como
es el caso y ha sido fiel a ese llamado
y ha sido un Pastor preocupado permanentemente por que hayan
más pastores en esta Iglesia peruana.
Ha sido un Pastor que
justamente y en su propósito de engrandecer la Iglesia, señala
él mismo como su gran mérito en su paso por
Ayacucho, marcado por numerosas obras, pero él señala que lo
más importante por su paso por Ayacucho fue reinaugurar el
Seminario Mayor de Huamanga después de 38 años de estar
clausurado.
El Gobierno del Perú ha querido el día de
hoy condecorar al Cardenal Cipriani y no es una fecha
arbitraria. El Gobierno del Perú ha decidido que a los
diez años de haber sido designado, por el Papa Juan
Pablo II, Arzobispo de Lima, el Gobierno entrega esta condecoración
que tiene un doble mensaje. En primer lugar, un reconocimiento
a esta vasta trayectoria de Pastor, de un hombre dedicado
al ejercicio de su vocación y a satisfacer las necesidades
de los más débiles.
Pero también, el Gobierno del Perú ha
querido destacar el profundo respeto que el Estado peruano mantiene
por la Iglesia peruana, a la que considera elemento esencial
de la cultura y de la identidad nacional. Hemos querido
como Gobierno al distinguir al Cardenal, hacer público nuestro reconocimiento
a esta Iglesia peruana y nuestro reconocimiento a la autoridad
de Su Santidad.
Hemos querido; pues, hacer profesión de que somos
un Estado que respeta a una institución definitiva y concluyente
en la construcción de la nacionalidad peruana.
Señor Cardenal, decía al
iniciar que me sentía muy complacido de poder imponerle esta
condecoración, y quiero reiterar, que, al hacerlo estoy cumpliendo un
acto de justicia que es motivo de satisfacción enorme para
quien lo hace.
Muchas gracias Señor Cardenal.
Palabras del Cardenal Juan Luis
Cipriani en la condecoración de la Orden “El Sol del
Perú” en el Grado de Gran Cruz
Señor Presidente, Querido amigo.
Creo que la ocasión amerita entrar en ese clima de
cercanía y cordialidad. Señora Pilar, Muy querido señor Canciller.
Señor Presidente, deseo darle
las gracias por el doble honor que me confiere. En
primer lugar, al otorgarme esta condecoración de la Orden “El
Sol del Perú” en el Grado de Gran Cruz; y
en segundo lugar, por este gesto de haber querido estar
usted presente en este acto y nunca mejor acompañado que
de la señora Pilar. Este gesto familiar, cercano, de verdadero
aprecio, lo valoro en toda su dimensión.
Recibo esta distinción en
nombre de la Iglesia Católica. Precisamente hoy se cumplen diez
años en que la benevolencia del Siervo de Dios, Juan
Pablo II, me nombró Arzobispo de Lima y Primado del
Perú, y dos años después, honró a la Iglesia en
el Perú, elevándome a la dignidad cardenalicia en el año
2001.
Esta vieja tradición me lleva al recuerdo de un antecesor
particularmente querido, el Señor Cardenal Juan Landázuri Ricketts, él fue
quien me dio la primera comunión, la confirmación y la
ordenación episcopal, y fue él quien también recibió esta alta
distinción del Gobierno Peruano.
Me permito, además, pensar que esta dignidad
cumple un alto anhelo personal que lo he llevado en
el alma hace diez años, precisamente que es un deber
de solidaridad con la Iglesia en Ayacucho y con todo
el querido pueblo ayacuchano al que serví humildemente once años.
Quiero
renovar el compromiso que la Iglesia realiza no solo al
servicio del crecimiento del pueblo peruano en la fe y
en la vida cristiana, sino también en su progreso en
la senda de la concordia y de la paz. Cristo
es el Salvador de todo el hombre, de su espíritu
y de su cuerpo, de su destino espiritual y eterno,
de su vida temporal y terrestre. Cuando su mensaje es
acogido, la comunidad civil se hace también más responsable, más
atenta a las exigencias del bien común y más solidaria
con las personas pobres, abandonadas y marginadas.
La brevedad del Acto
me obliga a una rápida mención, -no por ello menos
importante-, con profundo agradecimiento: un recuerdo a mis padres, por
su sincera convicción religiosa y por su onda sensibilidad social;
a mis hermanos, con los que he compartido mi formación
personal en un hogar cristiano.
Un particular recuerdo, San Josemaría
Escrivá, que hoy cumplía años, porque fue quien marcó la
orientación de mi vida definitivamente.
Y a todos ustedes, queridos
amigos que han tenido la amabilidad de acompañarme en este
Acto.
Señor Presidente, estoy seguro que el Santo Padre Benedicto XVI
le agradece este gesto cordial y cercano del Gobierno peruano
con la Iglesia peruana.
Le expreso, por último, el deseo
de un continuo progreso de la Nación por el camino
de bienestar espiritual y material en donde la defensa de
la vida, la promoción de la familia y la educación
moral sean el alma del desarrollo integral de nuestra sociedad.
Que
Dios los bendiga.
Muchas Gracias.
Palabras del Presidente de la República,
Dr. Alan García Pérez en ceremonia de Condecoración al Cardenal
Juan Luis Cipriani Thorne. Palacio Torre Tagle 09 de enero de
2009
Eminencia, este es un acto de profundo significado y simbolismo,
porque estamos poniendo las cosas en su sitio. Porque hay
que decir –tan directamente como le gusta a usted hablar–
lo que debe ser dicho.
Venimos a celebrar cristianos y católicos
y los que no lo sean, su vocación, su larga
entrega y compromiso, su disciplina dentro de la Iglesia; y,
al mismo tiempo, la valiosa ayuda que ha dado usted
a muchísimos peruanos a través de largos años y con
su trabajo.
Celebramos a un Pastor hermano que es directo y
severo, que comprende el mensaje universal de salvación de Cristo,
que es un mensaje para todos sin exclusión.
Directo, porque escoge
ese camino sincero de hablar echándose a veces en la
espalda, el peso de las divergencias, pero cuando debe hablar,
dice las cosas y eso es algo que entendiendo la
historia, valoro profundamente.
Severo porque sabe enfrentar circunstancias y sabe decir
sus verdades, aunque el viento y la marea se orienten
en otras direcciones.
Salvífico, en el sentido universal como es
el mensaje de Cristo, porque sabe reconocer en todos -y
no solo en algunos- el derecho a la salvación y
a la verdad.
Todo esto lo ponemos sintéticamente sobre su pecho
con esta condecoración; pero, además, ponemos las cosas en su
sitio, porque para nadie en el Perú es un secreto
que la dignidad y majestad de un Príncipe de la
Iglesia quiso ser mancillada en algún momento.
Ahora, que estamos poniendo
en su sitio muchas otras cosas, nosotros tenemos la necesidad
de reivindicar, de compensar, -aunque no lo requiera, ni necesite-
al Pastor Primado de la Iglesia en el Perú, al
cual se quiso enlodar y mancillar en algún momento.
Y esta
distinción que hace diez años debió ser impuesta ante usted
y a usted; o, que hace ocho años con ocasión
de su cardenalato debió ser nuevamente propuesta, recién hoy día
podemos cumplirla.
Circunstancias distintas de desorden y confusión lo impidieron, hoy
queremos dignificar y reivindicar lo que valoramos en usted; y,
al mismo tiempo, mostrar la identidad, respeto, reconocimiento al mensaje
de Cristo en el papel de la Iglesia a lo
largo de los siglos en la formación del Perú.
Y
el reconocimiento que hacemos es que sin cristianismo, no hay
democracia auténtica, y sin la palabra de Cristo, no hay
trascendencia, todo esto está dicho aquí brevemente y en nombre
del Estado peruano podemos decirle Señor Cardenal que estamos satisfechos
de poner las cosas nuevamente en su sitio y que
confiamos que por muy largos años este Pastor y Príncipe
de la Iglesia siga siendo el Primado de nuestra Patria.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Un servicio exclusivo para sacerdotes. Orientación y acompañamiento espiritual a Sacerdotes. Dudas y cuestiones acerca de la Vida Sacerdotal, la Liturgia, el uso y aplicación del Derecho canónico, la Formación en los seminarios y la Formación permanente del Sacerdote
Ver todos los consultores