La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Raniero Cantalamessa OFM | Fuente: Zenit.org La Creación en espera
Hay dos formas de hablar de ecología y de respeto de la creación: una a partir del hombre y otra a partir de Dios
La Creación en espera
«La creación... fue sometida a la caducidad –no espontáneamente, sino
por aquel que la sometió- en la esperanza de ser
liberada de la esclavitud de la corrupción para participar en
la gloriosa libertad de los hijos de Dios... La creación
entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto»
(Rm 8,18-23).
Este texto famoso nos habla de una solidaridad,
en el bien y en el mal, entre el hombre
y la creación. Juntos gimen, juntos esperan; el gemido del
hombre es fruto de la corrupción de su libertad, el
de la creación es participación en el destino del hombre.
Estamos ante el texto de la Escritura más cercano a
lo que hoy se entiende por ecología y protección de
la creación, y es este el tema al que queremos
dedicar nuestra reflexión, para intentar sacar a la luz el
fundamento bíblico.
Hay dos formas de hablar de ecología y
de respeto de la creación: una a partir del hombre
y otra a partir de Dios. La primera tiene en
el centro al hombre. En este caso, no hay tanta
preocupación de las cosas por sí mismas, como en función
del hombre: por el daño irreparable que el agotamiento, o
la contaminación, del aire, del agua y la desaparición de
ciertas especies animales ocasionarían a la vida humana en el
planeta. Es un ecologismo que se puede resumir en el
lema: «Salvemos la naturaleza y la naturaleza nos salvará a
nosotros».
Este ecologismo es bueno, pero muy precario. Los intereses
humanos varían, de hecho, de nación en nación, de un
hemisferio a otro, y es difícil que se pongan todos
de acuerdo. Se ha visto a propósito del famoso agujero
en el ozono. Ahora nos hemos percatado de que ciertos
gases perjudican el ozono y querríamos poner un límite a
refrigeradores, aerosoles y cosas por el estilo en las que
tales gases se emplean. Pero en los países en vías
de desarrollo, que sólo ahora llegan a dotarse de estas
comodidades, nos responden justamente que es demasiado cómodo exigir de
ellos estas renuncias, cuando nosotros desde hace tiempo nos hemos
puesto a salvo.
Por esto es necesario encontrar en el
ecologismo un fundamento más sólido. Y éste sólo puede ser
de naturaleza religiosa. La fe nos enseña que debemos respetar
la creación no sólo por intereses egoístas, para no dañarnos
a nosotros mismos, sino porque la creación no es nuestra.
Es verdad que al principio Dios dijo al hombre que
«dominara» la tierra, pero en dependencia de él, de su
voluntad; como administrador, no como amo absoluto. Él ordena «labrar
y cuidar» el jardín (Gn 2,15); el hombre es por
lo tanto custodio, no dueño de la tierra. Entre él
y las cosas hay más una relación de solidaridad y
de fraternidad que de dominio. Había comprendido bien todo esto
San Francisco de Asís que llamaba hermano o hermana a
todas las criaturas: el sol, la luna, las flores, la
tierra, el agua.
Estamos en tiempo de vacaciones. Lo que
estamos diciendo nos puede ayudar a pasar las vacaciones más
bellas y más sanas. El mejor modo de volver a
templar el cuerpo y el espíritu no es pasar los
días arrimados unos a otros en las playas y luego
la noche apretados en locales y discotecas, continuando así, en
otro entorno, la misma vida artificial y caótica que se
lleva el resto del año. Debemos más bien buscar el
contacto con la naturaleza, momentos en que nos sintamos en
sintonía profunda con ella y con las cosas. Es increíble
el poder que tiene el contacto con la naturaleza para
ayudarnos a reencontrarnos a nosotros mismos y nuestro equilibrio interior.
El ecologismo espiritual nos enseña a ir más allá de
la pura «protección» y del «respeto» de la creación; nos
enseña a unirnos a la creación en la proclamación de
la gloria de Dios.
Le invitamos a participar
en el FORO PARA SACERDOTES. Una comunidad para que
los sacerdotes de todo el mundo puedan interactuar y beneficiarse
compartiendo conocimientos, intercambiando experiencias, logros y dificultades.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Un servicio exclusivo para sacerdotes. Orientación y acompañamiento espiritual a Sacerdotes. Dudas y cuestiones acerca de la Vida Sacerdotal, la Liturgia, el uso y aplicación del Derecho canónico, la Formación en los seminarios y la Formación permanente del Sacerdote
Ver todos los consultores