La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Sacerdotes | comunidad
Recursos Pastorales | categoría
Pastoral social | tema
Autor: P. Frank Pavone | Fuente: www.priestsforlife.org
Asunto de vida o muerte
A nivel parroquial se puede hacer mucho para contrarrestar el aborto
 
Asunto de vida o muerte
Asunto de vida o muerte

Un día estaba participando en un evento pro-vida por las calles de Manhattan cuando un hombre que pasaba me dijo: “Usted es un hombre. ¿Qué derecho tiene de decir algo sobre el aborto?” Yo le respondí: “Señor, soy un ser humano. Cuando otro ser humano está por ser asesinado, yo me pongo de pie para decir ¡No!”

Este es el derecho y el deber de todos nosotros, como hombres o como mujeres, como seres humanos decentes. El niño que está en el seno materno pertenece a Dios y también a nosotros. Dios ha querido que todos nos cuidemos recíprocamente. Ese niño es mi hermano, mi hermana, el miembro más joven de nuestra familia humana.

A veces a los sacerdotes se nos lanza la objeción que escuché aquel día. A ello se puede añadir el hecho de que somos célibes. Pero el aborto trasciende todas estas categorías de género y de estado civil, así como los puntos de vista de tal o cual religión, de tal o cual política.

Es parte de nuestra misión como sacerdotes, en medio de una cultura de la muerte, el señalar que el problema del aborto es fundamental. Asimismo debemos difundir las enseñanzas de la Evangelium Vitae: lo que está en juego es la base misma de la civilización.

Desde 1993, he sido director de “Sacerdotes por la vida”, una asociación con reconocimiento oficial que se propone alentar a los sacerdotes para que en su ministerio incluyan el trabajo en pro de la vida, especialmente por lo que toca al aborto.

He visitado sacerdotes y grupos pro-vida muchos países; he predicado el mensaje pro-vida cada fin de semana en una parroquia diferente; he sido testigo del sinfín de actividades y estrategias que hoy por hoy constituyen el movimiento llamado pro-vida. “Sacerdotes por la vida” pone a disposición de todos los sacerdotes los recursos que hemos acumulado después de todas estas experiencias, así como la posibilidad de entrar en contacto con una amplia red de sacerdotes que están llevando a cabo muchos tipos de trabajo pro-vida.

Aquí yo desearía compartir algunas cápsulas de pensamiento que pueden servirle a un sacerdote ocupado para enfrentarse con eficacia ante el problema del aborto.


Predicación eficaz

En la parroquia de Nueva York donde trabajé durante los primeros cinco años después de mi ordenación, una mujer se acercó para hablar conmigo un domingo después de que había predicado una homilía acerca del aborto. Me dijo: “Padre, acerca de todo lo que nos dijo sobre el aborto... nosotros no somos los que necesitamos oírlo, sino la gente que está allá afuera y que nunca viene a la iglesia. Ellos necesitan oírlo”. “Bueno -le dije- ¡vaya y dígaselos!”

Uno de los rasgos que distinguen a una persona con fuertes convicciones pro-vida es que participa regularmente en la liturgia dominical. (La razón es fácil de entender: La actitud del abortista es diametralmente opuesta a la de la persona que frecuenta la liturgia. El primero dice “Yo me encargo de todo”, mientras que el segundo dice “Dios se encarga de todo”.) Pero de esto no se sigue que no necesitamos predicar a los que asisten a misa.

De hecho, si quienes asisten a la liturgia suelen formar el contingente más inclinado a defender la vida de entre toda la sociedad, entonces ellos son los que con toda probabilidad están en condiciones de hacer algo para poner fin al aborto. Por tanto, nuestra predicación es necesaria para motivar, dirigir y animar, para que, al salir de la iglesia, cambien la cultura.

Una dinámica clave para nuestra predicación es ayudar a las personas a que crucen la línea entre la lamentación estéril sobre el problema del aborto, y la acción real para detenerlo. Las fuerzas pro-aborto dicen hoy día: “Si usted está en contra del aborto, de acuerdo. Pero mantenga sus creencias para usted mismo y déjenos hacer nuestras elecciones”.

En otras palabras, a ellos no les preocupa la gente pro-vida que se lamenta por el aborto, con tal de que no hagan nada para detenerlo. Pero, esta mentalidad es inaceptable cuando se aplica a otras elecciones que, como el aborto, causan víctimas. La venta de drogas, el crimen ciudadano y la violación de menores son ejemplos claros.

El Pueblo de Dios no ha sido llamado sólo a conocer que todas estas cosas están mal, ni simplemente a abstenerse de practicarlas. También ha sido llamado a cambiar a la sociedad y a construir una civilización de paz, justicia y amor. Por lo tanto, la razón que nos mueve a seguir predicando sobre el aborto es precisamente que 4,400 abortos se practican diariamente tan sólo en un país como los Estados Unidos.

Hay tres elementos clave que conviene incluir siempre en una homilía acerca del aborto:


Primero, dejar claro que hay alternativas.

He perdido la cuenta del número de personas que se me han acercado después de la misa para decirme que habían quedado gratamente sorprendidas al oír que la Iglesia ofrece asistencia a las mujeres embarazadas que tienen problemas. Así es: tal ayuda está a disposición de las mujeres de todo lugar. En EEUU existen teléfonos que ofrecen información para que quien llame sepa dónde está el centro de asistencia más cercano. Al clero le convendría conocer bien los centros de asistencia para el embarazo situados en su zona; deberían visitar tales centros y darlos a conocer a sus parroquianos.


Un segundo elemento es el ofrecimiento del perdón.

En mi predicación suelo contar el caso de una mujer que había tenido veintidós abortos. ¡La Iglesia proclama que también ella puede obtener el perdón! ¡Las puertas de la Iglesia están abiertas de par en par!

Este mensaje es importante, ante todo, para aquellas mujeres que asisten a la liturgia y que han tenido abortos. No les ayudamos al quedarnos callados, porque nuestro silencio no es fácil de interpretar. No saben si permanecemos callados por buena voluntad, o porque ignoramos su sufrimiento.

Pero si hablamos del sufrimiento que viene después del aborto y del poder de Cristo para sanar, entonces sabrán que no somos ajenos a sus penas y que estamos dispuestos a responder. Este mensaje también ayuda a que más personas se adhieran a la causa pro-vida.

No faltan personas que piensan equivocadamente que oponerse al aborto significa oponerse a quienes han recurrido a él. Pero al mostrar que ser pro-vida quiere decir acoger a quienes han tenido abortos, conseguimos que la gente acepte con más sencillez la idea de tomar parte activa en el movimiento pro-vida.


El tercer elemento es la necesidad de neutralizar los slogans con que nos bombardean.

Valgan dos ejemplos:

Muchos hablan del “aborto seguro y legal”. Además de que nunca es “seguro” para el niño, la mayoría de la gente no cae en la cuenta de que tampoco es seguro para la madre. Esto se debe no sólo a los múltiples efectos físicos y psicológicos de la intervención que produce el aborto, sino también a las circunstancias en las que tal intervención se realiza.

Casi todos piensan que legalizar el aborto equivale a hacerlo “seguro”. Pero basta mirar las investigaciones que se están haciendo sobre la administración de clínicas abortistas para darse cuenta de que el aborto es la intervención quirúrgica más carente de reglamentación, y que esas clínicas y los médicos que trabajan en ellas figuran entre los últimos lugares por lo que toca a seguridad y a calidad de atención.

El libro Lime 5, en el cual colaboré recogiendo datos, revela detalles indignantes, todos ellos bien documentados. Ex-abortistas que he conocido ahora dan testimonio de que, por ejemplo, nunca se preocuparon de esterilizar el instrumental quirúrgico de sus clínicas.

Basta indicar estos hechos para pulverizar el mito del aborto “seguro y legal”. Además, queda claro que nos preocupamos igualmente por la madre y por el niño. Esto es importante, ante todo, porque es verdadero, y también porque una estrategia central de los promotores del aborto es la de presentarse como defensores de los derechos de la mujer, que para ellos son un sinónimo del aborto legal. Al mostrarles que el aborto legal destruye los derechos de la mujer, les ofrecemos un reto sincero.

Otro slogan elemental es el de estar “a favor de la elección”). Esta frase no constituye siquiera un argumento. Ni dice ni significa nada, porque no indica qué es lo que se elige. Después de una misa, una mujer me dijo: “al entrar hoy a esta iglesia, estaba totalmente a favor del aborto, pero ahora mi opinión ha cambiado por completo”. Le pregunté qué le había hecho cambiar su opinión. “Las tortugas marinas” -me respondió. En mi homilía había comentado que después de predicar sobre el aborto un domingo en la Florida, crucé la calle para ir a la playa.

Allí había un letrero bastante grande que decía: “No moleste a las tortugas de mar ni a sus huevos. Están protegidas por la ley local, estatal y federal”. Yo pregunté: “Si no tenemos derecho de elegir entre destruir o no un huevo de tortuga marina, ¿por qué deberíamos tener el derecho de elegir entre destruir un bebé o no?”

No se trata de que estemos o no a favor de una “elección” en abstracto. La cuestión real es ver si permitiremos que haya elecciones violentas, capaces de destruir a otras personas.

En cada una de los cientos de iglesias en que he predicado contra el aborto, he distribuido un panfleto que Sacerdotes por la vida ha editado, con el título Usted puede salvar una vida hoy. Recoge cincuenta y cinco sugerencias prácticas que una persona puede aplicar para poner fin al problema del aborto.

El panfleto sirve para encauzar la motivación que la homilía suele inspirar en las personas, y les muestra que es mucho lo que pueden hacer. Las sugerencias que ofrece también resultan útiles para los comités pro-vida de las parroquias.

Varias cintas y materiales impresos de Sacerdotes por la vida proveen más orientaciones para la predicación pro-vida.


Oración pro-vida
El aborto no es un tema anticuado. Es un asunto que se renueva día con día porque los bebés que han muerto hoy a causa del aborto no habían muerto antes. No dudaríamos en rezar hoy por las víctimas de un terremoto, sólo por el hecho de que hubiera sucedido el día anterior. Estas son nuevas víctimas.

Por esta razón, deberíamos incluir una intención por las víctimas del aborto en las oraciones de los fieles de la Misa. Asimismo, hay varios tipos de reuniones donde se puede mencionar esta tragedia y rezar por las víctimas: el rosario en común, horas santas, grupos de oración y otras ocasiones de oración litúrgica. No hay crimen, enfermedad, desastre natural o guerra que consuma más vidas que el aborto. Según las estadísticas, es la tragedia que encabeza la lista. Sacerdotes por la vida produce varios suplementos para la oración.

"Mi edad ya es muy avanzada"
Hable del aborto en su parroquia y no pasará mucho tiempo antes de que alguien mencione que éste no es un asunto de su competencia porque “ya soy muy mayor”. Yo suelo responderles, con cortesía y tacto, que posiblemente uno llegue a sobrepasar la edad para tener un hijo, pero que nunca se sobrepasa la edad para amar, ni para salvar a un bebé en peligro. Sí: el aborto es un asunto que nos llama en causa a todos.

Entrenamiento a favor de la vida
A largo plazo, el movimiento pro-vida logrará tener éxito si un sacerdote anima a muchos laicos a aprovechar los excelentes programas de entrenamiento pro-vida que se ofrecen. El movimiento lo forman muchos voluntarios, y sin ellos nos sería imposible progresar. Sin embargo, el movimiento requiere de todos los profesionales que sea posible.

Ellos han de dedicar sus habilidades para salvar a los niños y a sus papás del horror del aborto. Mediante el personal que participa en su equipo directivo, Sacerdotes por la vida recoge información y evalúa continuamente un amplio número de programas de entrenamiento en campos como la acción legislativa, la capacitación de conferencistas y consejeros, la asistencia después del aborto, entre otros muchos.

El Dr. Bernard Nathanson colaboró en los inicios del movimiento a favor del derecho de abortar en los Estados Unidos. Recientemente declaró que él y sus compañeros nunca habrían tenido éxito en su intento si el clero hubiera estado unido y bien orquestado. Aún ahora, el movimiento abortista no conseguirá lo que se propone si el clero se une más y se organiza mejor.

Tal es la finalidad de Sacerdotes por la vida. Mediante seminarios, boletines y una amplia red de animación, esta iniciativa puede contribuir a que la Iglesia ponga fin a la cultura de la muerte. El Vaticano se ha interesado en difundir Sacerdotes por la vida por todo el mundo, mediante el Pontificio Consejo para la Familia.

Yo creo firmemente de que el movimiento abortista está llegando a su fin. La única tragedia estaría en que dejáramos pasar el tiempo sin colaborar en la victoria inevitable.

Es parte de nuestra misión como sacerdotes, en medio de una cultura de la muerte, el señalar que el problema del aborto es fundamental.

La cuestión real es ver si permitiremos que se produzcan elecciones violentas, capaces de destruir a otras personas.

Aún ahora, el movimiento abortista no conseguirá lo que se propone si el clero se une más y se organiza mejor.




Para más información, diríjase a
“Sacerdotes por la vida”
PO Box 141172, Staten Island, NY 10314. Tel.: 1-888-PFL-3448 ó 718-980-4400. E-mail: pfl@ix.netcom.com.



  • Suscríbase aquí para recibir este servicio en su e-mail


  • FORO PARA SACERDOTES


  •  
    Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
    DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
     
         Herramientas del Artículo:
    Arriba
    .
    Ver más artículos del tema
    .
    Preguntas o comentarios
    .
    ¿En donde estoy?
    .
    Hacer un donativo
    Envíalo a un amigo
    .
    Formato para imprimir
    .
    Descargar en PDF
    .
    Descargarlo a tu Palm
    .
      Suscripción canal RSS

    Escribir un comentario sobre este artículo

     Nombre

     Email Formato invalido. (no será publicado)

     País

    Comentario




    * Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

     
    Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
    Servicios por email Servicios por email
    Foros Foro para Sacerdotes
    Mapas Mapa de Sacerdotes
    Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
    Comentarios Comentarios al editor de esta sección
    Biblioteca Documentos de apoyo de Sacerdotes
    Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
    Donativos Hacer un donativo
    Actualidad en la Iglesia
    Año Sacerdotal 2009-2010
    Sínodo de la Palabra 2008
    El Papa y los cardenales
    Los obispos de la Iglesia Católica
    Vida sacerdotal
    Los diáconos
    Homilías
    Recursos Pastorales
    Asesoría familiar y matrimonial
    Pastoral litúrgica y sacramental
    Pastoral profética y evangelización
    Pastoral social
    Pastoral juvenil
    Pastoral de las vocaciones
    Pastoral del turismo
    Pastoral parroquial
    Pastoral de enfermos y ancianos
    Herramientas para la admon. parroquial
    Piedad popular
    Pastoral homilética
    Dozavario a Nuestra Señora de Guadalupe
    Folletos para la evangelización
    Moniciones para la misa. Ciclos A, B y C
    Sacerdotes y Religiosos
    Actividades de la vida del Papa
    Cursos de la comunidad de sacerdotes
    Doctores de la Iglesia
    Documentación para sacerdotes
    Año de la Eucaristía (2004-2005)
    Infologos
    Centro Pastoral Logos
    Sacerdos. English
    Lista de correo
    Mantente al tanto de las novedades, recomendaciones, avisos y artículos de gran interés, que Catholic.net selecciona específicamente para este servicio.

    Suscribir
    Cancelar suscripción
    Consultores de la comunidad
    Un servicio exclusivo para sacerdotes. Orientación y acompañamiento espiritual a Sacerdotes. Dudas y cuestiones acerca de la Vida Sacerdotal, la Liturgia, el uso y aplicación del Derecho canónico, la Formación en los seminarios y la Formación permanente del Sacerdote
    Ver todos los consultores
    Apoyan a la comunidad
    Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM
    Sagrada Congregación para el Clero
    Conferencia Episcopal Ecuatoriana
    Esglesia
    Conferencia Episcopal Uruguaya

    Ver todas las alianzas que apoyan a la comunidad
    Encuesta
    Noviembre es el mes de la Esjatología. ¿Has aprovechado para pensar en el más allá?
    Sí, creo que es importante pensar en el "después de la muerte" para vivir mejor.
    No, no me gusta pensar en la muerte ni en lo que vendrá después
    Suelo meditar acerca del Cielo, pero no en el Purgatorio ni el Infierno
    No creo en la vida eterna, así que no medito en nada de eso
    No sabía que Noviembre es el mes de la Esjatología
    > Ver resultados
    > Ver todas las encuestas
    Foro para Sacerdotes
    ¡Participa!
     |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
    © 2009 Catholic.net Inc.
    Todos los derechos reservados
    El lugar de encuentro de los católicos en la red