|
En su primera audiencia general, celebrada esta mañana en la
Plaza de San Pedro ante 15.000 personas, el Papa dio
nuevamente gracias a Dios por haberle elegido sucesor de Pedro
y explicó porqué había elegido el nombre de Benedicto.
El Santo Padre dijo que al comenzar su ministerio
petrino se sentía asombrado y grato a Dios, "que me
ha sorprendido ante todo a mí mismo al llamarme a
suceder al apóstol Pedro; trepidación interior ante la magnitud de
la tarea y la responsabilidad que me ha confiado. Pero
también me da serenidad y alegría la certeza de su
ayuda y la de su Madre Santísima, la Virgen María
y de sus santos protectores. Me siento apoyado además por
la cercanía espiritual de todo el Pueblo de Dios, al
cual -como repetí el domingo pasado- pido que me siga
acompañando con su oración constante". Al reanudar las
audiencias de los miércoles, continuó, "quiero referirme al nombre elegido
como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal.
He querido llamarme Benedicto XVI en relación con el Papa
Benedicto XV, que guió la Iglesia en un período difícil
a causa del primer conflicto mundial. Fue un profeta de
paz valiente y auténtico e hizo lo posible para evitar
la guerra y limitar sus consecuencias nefastas. Como él, deseo
poner mi ministerio al servicio de la reconciliación y armonía
entre los hombres y los pueblos, con el profundo convencimiento
de que el gran bien de la paz es sobre
todo un don de Dios, frágil y precioso, que hemos
de invocar, defender y construir entre todos".
"El nombre Benedicto evoca, además -añadió-, la extraordinaria figura del
gran "Patriarca del monaquismo occidental", san Benedetto da Norcia (en
español Benito), patrón de Europa junto con lo santos Cirilo
y Metodio". Tras poner de relieve que este santo es
muy venerado en Alemania, y en concreto en Baviera, su
tierra de origen, afirmó que "es un punto de referencia
fundamental para la unidad de Europa y un fuerte llamamiento
a las irrenunciables raíces cristianas de su cultura y civilización".
El Papa pidió ayuda a san Benito para
"que Cristo siga siendo el centro de nuestra existencia y
que ocupe el primer lugar en nuestros pensamientos y en
todas nuestras actividades".
Antes de terminar, Benedicto XVI anunció
que al igual que Juan Pablo II al inicio de
su pontificado prosiguió las reflexiones sobre las virtudes cristianas que
había comenzado Juan Pablo I, él volverá "a proponer en
los próximos encuentros semanales el comentario preparado por su predecesor
sobre la segunda parte de los Salmos y los Cánticos
que componen las Vísperas. El próximo miércoles retomaré sus catequesis,
que se habían interrumpido en la audiencia general del pasado
26 de enero". El Santo Padre leyó los
resúmenes de la catequesis pronunciada en italiano en varias lenguas:
inglés, francés, español, alemán. A continuación saludó brevemente en croata,
esloveno y polaco a varios grupos y terminó dirigiéndose
a los 1.000 fieles de la archidiócesis de Spoleto-Norcia, acompañados
por su arzobispo, monseñor Riccardo Fontana. AG/BENEDICTO/...
VIS 050427 (500)
|