La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Xavier Villalta | Fuente: Catholic.net El Carmelo
Hoy, después de ocho siglos, se mantiene vivo en nosotros este mismo espíritu: en esta Tierra que el "Señor se escogió como heredad", profundamente arraigados en la tradición bíblica y mariana de la Orden, buscamos sin cesar el rostro de Dios
El Carmelo
Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor.
Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con
toda tu alma y con todas tus fuerzas. (Dt 6,4)
La
Orden nace hacia finales del siglo XII y comienzos del
siglo XIII, con un grupo de cruzados y peregrinos venidos
de Europa quienes luego de entregar sus vidas en la
reconquista de los Lugares Santos, abandonan los bienes y glorias
terrenas y se instalan sobre el Monte Carmelo, junto a
la fuente de Elías y en su dependencia espiritual.
Después de
algunos años de vida común, sin vínculos oficiales, entre 1206
y 1214 piden a Alberto patriarca de Jerusalén una formula
de vida en consonancia con el proyecto que ya vivían
por inspiración del Espíritu Santo. Eligen a la Madre de
Dios como Patrona y Titular de la Orden, tomando el
nombre de: Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte
Carmelo.
Hoy, después de ocho siglos, se mantiene vivo en nosotros
este mismo espíritu: en esta Tierra que el "Señor se
escogió como heredad", profundamente arraigados en la tradición bíblica y
mariana de la Orden, buscamos sin cesar el rostro de
Dios.
EL CARMELO TERESIANO
El origen del Carmelo Teresiano o “descalzo”
y el sentido de nuestra vocación en la Iglesia están
estrechamente vinculados al proceso de la vida espiritual y al
carisma de santa Teresa de Jesús y Juan de la
Cruz.
Impulsada por el amor de Cristo, nuestra Madre Santa
Teresa se inscribe en la gran tradición viviente, que después
de siglos atrae hacia el Monte Carmelo, para buscar a
Dios en la soledad y el silencio. Herida por las
rupturas de la unidad de la Iglesia de su tiempo
y por el descubrimiento de nuevos horizontes misioneros, ella renueva
el Carmelo dándole una fuerte motivación apostólica.
El primer Carmelo fundado
por Teresa fue San José de Ávila, el día de
San Bartolomé, 24 de agosto de 1562. En el cielo
azul de aquella mañana de verano, resonó el toque de
una campana que anunciaba que allí se establecía nuestro Señor
junto a sus hijas. Comenzaba así un nuevo estilo de
vida en la Iglesia.
A lo largo de estos cuatro
siglos han ido brotando como los almendros en primavera, cientos
de palomarcitos donde el Señor es servido.
Actualmente existen en
el mundo más de 800 monasterios con aproximadamente 12.000 carmelitas
descalzas que con su oración incesante son el corazón palpitante
de la Iglesia. (Juan Pablo II)
EL CARMELO EN TIERRA SANTA
El Carmelo en Tierra Santa comienza su implantación a
fines del siglo XIX, en una situación histórica caracterizada por
una expansión misionera católica, reafirmada por el restablecimiento del Patriarcado
de Jerusalén y aprovechando una coyuntura política internacional sana y
serena.
En este contexto, el Espíritu sopla en el corazón
de personas escogidas para realizar esta obra: traer el Carmelo
a la Tierra de la Promesa, la tierra de la
revelación y cuna de nuestra Orden. Entre estos instrumentos escogidos
por Dios está la Beata María de Jesús
Crucificado.
Cada monasterio surge con un signo particular asociado al misterio
de la existencia terrena de Jesús, en esta tierra donde
el Verbo se hizo carne.
El carisma contemplativo-eclesial de toda carmelita
adquiere aquí un sello único: siendo parte del nuevo Israel
somos asociadas a los misterios de la encarnación y redención
in Situ, llamadas a recrear ese misterio en la oración,
la contemplación y la vida fraterna con sentido eclesial y
misionero.
Belén – Nazaret – Jerusalén y Monte Carmelo encarnan el
camino espiritual al que queremos invitar a todo cristiano, a
todo hombre y mujer de buena voluntad.
Si deseas conocer más
sobre el Carmelo en Tierra Santa, puedes visitar su sitio
web www.carmeloholyland.org, ahí podrás descubrir más sobre su
carisma y vocación.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR