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Autor: Sor Elena María Cruz | Fuente: Sor Elena María Cruz
Beata Sor María Romero
¿No es María el molde divino que formó a Jesucristo? Cualquiera que se meta en él y se deje manejar, recibe todos los rasgos de Jesucristo verdadero Dios
 
Beata Sor María Romero
Beata Sor María Romero
Contenido

Dedicatoria

I Parte: La Espiritualidad de Sor María: la Espiritualidad Salesiana

II Parte: Sor María Romero y Jesús Eucaristía

III Parte:“Mamacita linda, qué cosa he deseado que tú no me hallas dado? O qué cosa te he pedido que no me hallas concedido?”

IV Parte: Sor María: su integración y solidaridad en la sociedad costarricense de esa época

Conclusión

Notas Bibliográficas


Dedicatoria

¿No es María el molde divino que formó a Jesucristo?
Cualquiera que se meta en él y se deje manejar,
recibe todos los rasgos de Jesucristo
verdadero Dios.

Beata Sor María Romero


La Espiritualidad Mariana es la misma espiritualidad cristiana. María es un elemento optativo en la vida del cristiano, María es el gran regalo de la Pascua, el don más grande que recibimos el día en que fuimos redimidos por el Hijo de Dios y el Hijo de María: Jesús Señor nuestro.
En la familia Salesiana, María es llamada con el nombre de Auxiliadora, se le reconoce como el potente auxilio que tenemos nosotros los cristianos en el camino hacia Jesús.

La Beata Sor María Romero, así lo entendió, lo experimentó y lo vivió..., su vida es para todas nosotras Hijas de María Auxiliadora y para todas las personas que la conocieron y que la están conociendo, la confirmación de que María siempre nos llevará a Jesús, porque cuando uno dice: María, Ella, como una Reina, dice Dios.

Dedicamos este sencillo trabajo hecho con mucho amor a Ella, la Madre, la Auxiliadora, la Señora y Reina, a quien sentimos Madre, Maestra, Compañera de camino hacia la casa del Padre.
A ti Virgen María nuestro humilde trabajo, acéptalo como signo de nuestro gran y sincero agradecimiento por las maravillas que por tu intercesión Dios continua haciendo en la historia, en nuestro Instituto, y sobre todo en nuestras vidas.
A ti Señora de cielos y tierra, a quien sentimos presente en la historia, a quien llamamos Auxiliadora, nuestro humilde trabajo para gloria de Dios, para que sea conocido y amado cada día más.

A ti, María Auxiliadora, nuestras horas de trabajo hecho con gran cariño, para que seas mejor conocida y por eso más amada. Para que tú nos ayudes a conocer y a amar más profundamente a tu Hijo Jesús, en su misterio Eucarístico, sobre todo en este año de la Eucaristía.

A ti, nuestra humilde aportación, Celestial Princesa a quien llamamos y sentimos Madre!



I Parte: La Espiritualidad de Sor María: la Espiritualidad Salesiana

La Beata Sor María Romero Meneses, es una Hija de María Auxiliadora (FMA), familia religiosa de origen italiano, fundada por San Juan Bosco en colaboración con María Mazzarello. El 6 de Enero de 1923, Sor María Romero pronuncia sus primeros votos de castidad, pobreza y obediencia, en el Colegio de Santa Inés dirigido por las Hijas de María Auxiliadora de la Provincia Centroamericana “Santísimo Salvador” ubicado en la ciudad de Santa Tecla en la hermana república de San Salvador. Ese día Sor María escribió en su libreta privada: Jesús enséñame a hablar, a trabajar y a vivir solo en tu amor y por tu amor. Un programa de vida, que la Beata se esforzará en vivir a plenitud cada uno de sus días.

Ser Hija de María Auxiliadora, va más allá de la tierna y sencilla devoción a María, es –como dijera nuestra Madre cofundadora “ser imágenes viva de María”, y Don Bosco quería que este Instituto Religioso fuera un monumento vivo de gratitud a la Auxiliadora, y como bien sabemos un monumento recuerda algo, a alguien, nos habla de algo importante, el Instituto de las FMA es el recuerdo perenne de la maternidad y el auxilio de María. Se trata de ser “auxiliadoras con la Auxiliadora”.

1. La Espiritualidad Salesiana

La Espiritualidad es la forma de vivir la vida cristiana según el Espíritu de Dios. Dios en su infinita misericordia ha llenado de dones y carismas a su Iglesia, ha suscitado en la Iglesia hombres y mujeres que abiertos a su gracia han potenciado más en la propia vida un aspecto de la vida de Jesús, hay quienes han puntualizado más la pobreza como por ejemplo San Francisco de Asís, otros han enfatizado más la pasión del Señor, por ejemplo los Pasionistas o los Redentoristas, hay quienes han tomado el servicio o la caridad como un 4to voto, pensemos en las Misioneras de la caridad fundadas por la Beata Madre Teresa de Calcuta, y así podríamos mencionar muchas más.

La Espiritualidad Salesiana es vivir la vida cristiana según el carisma salesiano, es decir viviendo los valores de la Salesianidad. Esta espiritualidad encuentra su raíz en el gran Obispo del 1500 San Francisco de Sales quien en su tiempo supo luchar con mucha caridad pero firmemente contra las herejías que atacaban la fe de la Iglesia Católica; fundó una familia religiosa: las hermanas de la Visitación. Escritor incansable, por lo que la Iglesia lo ha nombrado como patrón de los periodistas. Entre sus escritos, los más famosos y de gran actualidad son la Filotea, y el Tratado del amor de Dios.

Don Bosco quiso que las familias religiosas por él fundadas asumieran la espiritualidad de este gran santo San Francisco Sales, sobre todo su principio de la amabilidad. En un tiempo cuando se pensaba que ante la falta, ante el pecado se debía castigar y hacer pagar por la culpa cometida, San Francisco de Sales, habló de bondad, de amabilidad para hacer volver al pecador al amor de Dios, cuando todo el mundo pensó que la santidad era solo para el clero y religiosos, Francisco aseguró que el llamado a la santidad era para todos los bautizados, para todos los hijos e hijas de Dios, afirmó que sólo el amor, la bondad podían transformar la humanidad. Don Bosco quiso que sus hijos e hijas vivieran este principio y lo tuvieran como uno de los fundamentos de la espiritualidad salesiana.
La oración, es un valor importante de la espiritualidad salesiana, de la que brota el compromiso de solidaridad, el sentido de la vida... la oración salesiana es una oración sencilla, que brota de la contemplación del Señor en el Sacramento y en las situaciones de la vida, es una oración concreta, capaz de incidir en la vida de quienes nos rodean. Unida a este valor encontramos la vida sacramental, sobre todo la práctica asidua de la Penitencia y la Eucaristía.

Otro de los valores de la espiritualidad salesiana es la alegría, que nace de la certeza de que Jesús esta vivo, y con su vida nos da vida. La espiritualidad salesiana es la espiritualidad de la esperanza, ante una cultura de la muerte que amenaza cada día más nuestro mundo, los salesianos y salesianas seguimos creyendo que siempre hay un gran motivo por el que estar alegres: Jesús esta vivo y con su vida alegra nuestro existir.
Entre los valores de la espiritualidad salesiana encontramos el amor a María, a quien en la familia salesiana se invoca como Auxiliadora, el auxilio potente de María, Don Bosco aseguraba: vivimos tiempos difíciles y María quiere ser invocada como auxiliadora, la frase de nuestro fundador es más que nunca actual. El amor a María Auxiliadora es más que una fuerte devoción, se vive bajo la presencia real y operante de esta Madre, Don Bosco y Madre Mazzarello viven en su cotidiano una relación estrecha y concreta su relación con María. En la familia salesiana como en la espiritualidad cristiana María no es un elemento de devoción superficial, no es valor opcional, es elemento constitutivo en la revelación y también en el carisma salesiano.

El principio de la solidaridad, es otro de los valores de la espiritualidad salesiana. El salesiano y la salesiana, están atentos a los signos de los tiempos, viven el cotidiano como el lugar de encuentro con el Señor, se hacen solidarios con los que sufren, con los que ríen, con los que luchan por la justicia, con los que trabajan por construir el Reino de Dios en el aquí y ahora.
Podríamos seguir la lista de los valores de esta rica espiritualidad, nos limitamos a señalar los anteriores, pero podríamos también mencionar el cumplimiento del deber solo por amor a Dios, el espíritu de familia que debe caracterizar cada una de nuestras comunidades educativas, el sistema preventivo como espiritualidad y como método, la gratitud entre muchos otros.

Se es salesiano o salesiana no sólo por estar entre los niños y jóvenes, sino porque se vive la vida según estos valores. La espiritualidad salesiana es una forma de vivir la vida cristiana tendiendo siempre hacia la meta sublime: llegar a ser santos y santas.

2. Sor María Romero y Don Bosco

Sor María Romero, se identifico profundamente con nuestro fundador San Juan Bosco, es legible en su vida la influencia de las líneas espirituales de Don Bosco. Sor María en todo el camino de su vida apostólica se cuestiona a ella misma: “cómo lo haría Don Bosco?” “cómo lo viviría Don Bosco?”, “qué haría Don Bosco?”, “estará contento nuestro Padre Don Bosco?”, se atreve incluso a decirle a María: concédenos no un milagro sino muchos milagros como se lo había concedido a nuestro Padre Don Bosco 1 .

Leyendo la vida de Don Bosco y la vida de Sor María, encontramos muchas semejanzas que indican claramente el deseo de la Beata de seguir las huellas de su Padre fundador. Señalamos sólo algunos:

• La vida de Don Bosco como la de Sor María se comprende sólo a la luz de su experiencia Eucarístico-Mariana, ellos viven en la presencia de María Santísima como viven la experiencia de su madre terrena: la sienten cercana, la ven, la acogen en su propia vida como Juan al pie de la cruz, conocen su voz que muchas veces se manifiesta en la voz de los pobres, en el silencio imperante de las necesidades de sus pobres, viven con ella un diálogo ininterrumpido con Ella.

• Toda la obra social de Don Bosco en bien de los jóvenes más pobres y necesitados del Turín de su tiempo así como la obra social de Sor María a favor de las jóvenes pobres y de todos los pobres, es querida, inspirada y guiada por María según la experiencia personal de su maternidad espiritual

• La obra querida e inspirada por María tanto en Don Bosco como en la Beata encuentra muchas dificultades que se superan por una intervención directa y palpable de María.

• Tanto el Oratorio de Valdocco de Don Bosco como la Casa de la Virgen de Sor María, se fundan con una certeza sin igual: “Esta es mi casa, de aquí saldrá mi gloria”, certeza que ha sido confirmada en los dos casos con un río sin igual de gracias y milagros a favor de los más pobres y desfavorecidos, todo por intercesión y el auxilio de María.
.
• Don Bosco y Sor María Romero, tienen una única preocupación: salvar el mayor número de almas posibles, lo demuestran sus escritos, su búsqueda incansable de acercar a todas las personas que los buscan a la frecuencia de los sacramentos, todas las fiestas en honor a María son precedidas de confesiones y comuniones, devolver la gracia a los pecadores para dar gloria a Dios y a la Virgen Santa fue meta en sus vidas.

• En su amor y devoción a María, fueron siempre fieles a la doctrina de la Iglesia, vivieron su amor a María según la espiritualidad y las enseñanzas de los pastores, ubicando a María siempre en el puesto que le corresponde en el plan de la salvación

• Al final de su vida, al contemplar con una mirada retrospectiva la propia existencia y la obra creada expresan con toda seguridad: “en mi vida Ella (María) lo ha hecho todo”

Se podrían enumerar muchas semejanzas más y citar incluso hechos innumerables, Sor María fue una fiel hija de Don Bosco, Hija de María Auxiliadora, monumento vivo de gratitud a María Auxiliadora.


3. Sor María Romero y María Mazzarello

Santa María Dominga Mazzarello fue canonizada por el Papa Pío XII en 1951. Su santidad es una santidad sencilla, hecha de “vida cotidiana”, de espiritualidad realista, podríamos decir una “santidad ordinaria”, no presenta hechos extraordinarios, o milagros portentosos, nada de particular que atraiga la atención de quienes la conocemos, pero tal vez lo que atrae en María Mazzarello es su simplicidad de vida, su amor a Dios y a Maria en lo concreto de la rutina cotidiana, la capacidad de convertir extraordinario lo ordinario de la vida diaria, es decir: dar valor sobrenatural a las cosas ordinarias: al trabajo, a la oración, al tiempo, como por ejemplo: “hacer de cada puntada un acto de amor a Dios”, o aquella frase que nos golpea fuertemente: “toda hora es hora de amar a Dios, amémoslo con todo el corazón” y es esto lo que –quizás- sorprenda a nuestro acostumbrado concepto de santidad. En ella se puede definir claramente el concepto de la santidad ferial.

En el camino de santidad de María Mazzarello, encontramos en su línea mariana, una devoción que podríamos llamar “la devoción del tiempo”, María Mazzarello es una campesina que frecuenta la parroquia, una joven comprometida, que ayuda en el catecismo, que asume el estilo de vida de las “Hijas de María”, de su parroquia y de su tiempo.

Venera a María con el entusiasmo propio de su tiempo, de su lugar: A María Inmaculada se consagra desde su juventud, de hecho será Hija de María Inmaculada hasta el día de su muerte. En María Inmaculada descubre el “atractivo” de la pureza, de la gracia, y encontrará la inspiración para luchar contra el pecado, por conservar la gracia a todo costo; la encontraremos buscando un confesor para que la absuelva, y por este fin, camina, corre, se arriesga, confesará al sacerdote: “he pasado 15 minutos sin pensar en Dios”, delicadeza de conciencia!.

La Dolorosa, devoción muy fuerte en el 1800, la lleva a meditar en el gran dolor que María tuvo que vivir unida al de Cristo su Hijo para salvar a toda la humanidad, este misterio de dolor la absorbe en la meditación profunda sobre la participación de María al dolor del propio Hijo por causa de nuestra redención. María Mazzarello, cree, que este dolor consagra a María y la abre a una nueva vocación: una maternidad espiritual que no tiene límites, y ella se siente hija de esta Madre que acepta ser la Madre de todos los vivientes al pie de la cruz de su Hijo Dios. La Dolorosa abre la vida de María Mazzarello a la comprensión del misterio del dolor el cual nos recuerda que para configurarse con Cristo es inevitable pasar por la cruz.

La Auxiliadora, presentada por Don Bosco, abre a la Santa a una dimensión eclesial universal, si hasta ese momento había vivido su dimensión eclesial a niveles cerrados de su parroquia, al conocer y asumir en su propia vida a María bajo el título de Auxiliadora, abre los horizontes de su espiritualidad. Comprende que la Auxiliadora, el potente auxilio de Dios es Aquella que colabora con Cristo y con la Iglesia a llevar adelante la obra de salvación de la humanidad.

María Mazzarello, vive su espiritualidad mariana -podríamos decir- en una triple advocación: María Inmaculada Dolorosa Auxiliadora, advocación que engloba todo el misterio de María de Nazareth. En ella como en Don Bosco son inseparables los misterios Eucarístico y Mariano. La presencia de María hace viva en su experiencia de fe la presencia de Jesús, lo leemos en las cartas a sus hijas misioneras: “Formemos un solo corazón para amar a nuestro amado Jesús y a María Santísima”, “Confíen siempre en Jesús nuestro querido Esposo y en María Santísima nuestra querida Madre...”

Sor María Romero, admiró en su vida a su madre Cofundadora María Mazzarello. También encontramos semejanzas entre la Santa Cofundadora y la Beata Sor María:

• Jesús presente en la Eucaristía será para las dos el “sol de su vida”, el motivo de su andar, de su vivir, de su trabajar, de su descanso y el suspiro de vida eterna.
• La santidad de ambas, es una santidad ferial, fundamentada en la vida sacramental sobre todo en la Penitencia y en la Eucaristía.
• De jóvenes las dos fueron Hijas de María, participantes de las actividades de su parroquia, viviendo su amor a Dios y a María según la animación de la Iglesia local.
• Vivieron la devoción mariana de su pueblo, de su tiempo, descubriendo la riqueza de ésta, en su vida cotidiana y poniéndola en práctica en lo ordinario de la vida diaria.
• El amor a María Inmaculada, su fuerte atractivo al contemplar las maravillas que Dios realizó en la criatura María. Una devoción propia de sus lugares de origen, que las llevó a amar y a defender profundamente la gracia de Dios en su propia vida, y a proponer esta vida de gracia mediante los sacramentos a las personas que tenían alrededor, especialmente a las niñas y jóvenes.
• Su devoción a María la vivieron con la plena conciencia de que amando a María y haciéndola amar, amaban y hacían amar a Jesús. Devoción mariana cristocéntrica. Vivieron con plena conciencia la devoción a María sabiendo que consistía en una práctica constante de modelarse en esta Madre a quien reconocían como la Auxiliadora del pueblo de Dios.
• Consideraron una gracia, una dicha y una alegría sin fin el ser Hijas de María Auxiliadora, conscientes del compromiso de ser con Ella “auxiliadoras”.
• Hicieron experiencia de una espiritualidad “encarnada”, logrando encontrar a Dios y a María en lo cotidiano de la vida. Transformaron su cotidiano en un lugar de encuentro profundo con Dios y con el prójimo.
• Lo ordinario de la vida lo vivieron de forma extraordinaria solo por amor a Dios.

Sor María Romero fue una Hija de María Auxiliadora, fiel al carisma heredado de sus santos fundadores. ¡Una salesiana de calidad, auténtica!





II Parte: Sor María Romero y Jesús Eucaristía

1. ¡Recito mis versos a un Rey!

Sábado por la mañana... hora: después del desayuno. Sor María sale presurosa del comedor de la comunidad y va con su caminar acompasado, por los cortos pasillos que la separan de la Capilla tarareando alguna alabanza. Ya de frente al sagrario, con mirada de enamorada saluda a su Rey en el sagrario...o le recita, o le canta... luego saluda a su Reina, le agradece, le recuerda las últimas necesidades y luego, con actitud embelesada y en auténtico “estupor eucarístico” como diría hermosamente el inolvidable Juan Pablo II2 , inicia el diálogo amoroso con su Dios, con su amor, con su Todo.

Sor María se nos presenta como una mujer rica de humanidad, porque totalmente inmersa, abismada, perdida en la Divinidad. Una mujer acostumbrada a estar largos ratos con el “Compasivo” lo que la transforma poco a poco en compasión para todos los que la rodean.

El misterio eucarístico es fundamental en la vida de Sor María. Ella ha llegado a comprender que el Verbo se ha hecho carne en las entrañas de María y que ese Dios-Emmanuel, el Dios con nosotros se ha quedado permanentemente en cada sagrario, hasta el final de los tiempos, hecho Pan de vida, alimento sin el cual es imposible vivir. Jesús en el Sagrario es un fuerte imán de amor que la atrae, la llama, la enamora y le hace experimentar aquel “sin mí nada podéis hacer”.3 Un Dios hecho pan para ser adorado, para ser contemplado, para ser comido día tras día como fuente inagotable de salud para los hombres y mujeres de todos los tiempos que buscan incansablemente la paz, la vida y la felicidad. Sor María sabe que Jesús en el Sagrario es el banquete que “Mamá linda” le sirve cada mañana para tener fortaleza, ánimo, iniciativa y creatividad en la misión de amor que le ha sido confiada. Entre más pobre y necesitado el hermano o hermana que se nos presenta, más amor y compasión requerimos, que nos haga conmover las entrañas, para vivir hasta las últimas consecuencias el Evangelio de la caridad. La vida interior por tanto Sor María la entiende solo en las categorías del amor:

“La vida interior es un baño de amor en que vive sumergida el alma. Ella se encuentra
abismada en el amor... Dios tiene el alma interior del mismo modo que una madre tiene
en sus manos la cabeza de su hijo, cubriéndola de besos y caricias”
4

Este amor eucarístico, Sor María lo vive intensamente profesando continuamente y a través de sencillos gestos de amor, de adoración, de contemplación que no oculta a los ojos de quienes la rodean. No necesita de grandes explicaciones teológicas sino que su amor es esa intuición constante que sobrepasa la luz de la verdad, para llenarse de la luz de la realidad. Percibe con la intuición de su corazón, la grandeza, la majestad, la belleza, el océano de luz en el que se quiere perder, casi como una navecilla frágil que se atreve a navegar en los mares de Dios y se pierde constantemente en el fondo de su majestad y de su grandeza.

Sor María está ahí largos ratos ante Jesús Eucaristía, en la expresión mejor de la adoración: el silencio... Ya San Gregorio Nacianceno señalaba que adorar significa elevar a Dios un “himno de silencio” y así Sor María totalmente envuelta en este manto, se pone en total adoración del misterio que la sobrepasa. Dios para ella no es un ser abstracto o una ley rigurosa que rige el universo, sino que Dios es una comunidad viva de amor, una eterna comunión de la que ella se alimenta y a través de la cual se relaciona también comunionalmente con la naturaleza, con el agua, con las rosas, los canarios, el mar... con todos los hijos e hijas de Dios, de los que recoge el llanto, su amargura, sus desesperanzas, amasándolas con su oración para volverlas a presentar al Padre, junto con el Hijo que cada mañana se entrega hecho pan, hecho vino en el altar de la misa cotidiana.

Sor María con una fe segura, sencilla, comprometida, establece un contacto con Jesús de corazón a corazón y a través de El se eleva en el Espíritu Santo hasta el Padre. Ante Jesús, todo se detiene, todo se olvida, no solo el mundo exterior, las personas, las cosas, sino también el mundo interior de los pensamientos, de las imágenes, de las preocupaciones... Como San Francisco de Asís, que amonestaba a sus hermanos: “! Gran miseria sería y miserable mal si, teniéndole a El así presente, os ocuparais de cualquier otra cosa que hubiera en todo el universo!” 5 igualmente lo expresa Sor María en sus escritos:

“El que quiera amar a Dios, debe tener valor de olvidarse de sí mismo y entregarse a El
sin cálculo. El alma debe sumergirse en Dios como la piedra arrojada en el abismo. Bien
sabe que esa piedra no subirá nunca jamás a flor de agua y que para siempre deja de servir
para usos humanos”
6

Al igual que ese Jesús que adora vivo y presente en el Sagrario, de ese Sol de su vida, Sor María se hace pan partido para saciar el hambre de tantos hermanos y hermanas que la buscan, que la llaman, que esperan de ella una palabra de aliento y de consuelo. Ella también como Jesús vive su propio misterio pascual, atravesando situaciones de incomprensión, de fatiga, de lucha... tampoco ella, como Jesús, entra siempre en los esquemas de su época. En su itinerario de crecimiento espiritual avanza firmemente, confiada solamente en Aquel que para ella es su Todo, del que no se puede desprender porque sin El se sabe nada. Sobre esta convicción escribía Sor María en una carta a Madre Auxilia Corillo el 7 de julio de 1976 exactamente un año antes de su muerte:

“(...) nos dicen que la Virgen vivió en un solo e ininterrumpido acto de amor. Pero
también nosotros podemos vivir del amor, pero los actos de amor sólo podemos
hacerlos uno después del otro. Y yo, cómo desearía vivir haciendo estos actos –
cosa imposible – paso tras paso inventando cómo explicar al Amor mis aspiraciones,
como si El no supiera o no lo entendiera... Estos actos no hace falta explicarlos, ni
agregar nada. Usted me lo dirá después. Dios Mío, yo te amo infinitas veces con
tu infinito amor, en todos y en cada uno de los instantes de mi vida y de mi
eternidad; en todos y en cada uno de los instantes de los seres de la creación
y de sus partículas”


Del amor grande por el Rey brota en Sor María, el amor grande por su Reino, porque su amor es un amor vivo, operante, ingenioso. De sus largas horas ante el Sagrario brota a profusión el torrente de iniciativas y de acciones concretas a favor de sus hermanos y hermanas más necesitados. La contemplación en Sor María se transforma en una forma concreta de adoración. Para ella reconocer a Jesús en los sagrados misterios, creer que está vivo y presente es acercarle a quienes se encuentran lejos de El; es valerse de toda iniciativa para que los que no han probado el Pan de los fuertes, no se pierdan un minuto más de ese alimento. Para Sor María “adorar” que es reconocer la divinidad, se hace gesto concreto de querer que ninguno por ignorancia, por no saber, deje de acercarse a la fuente del verdadero y único amor. De aquí su grande ardor apostólico, sus horas de desvelo pensando en cómo dar respuesta a tanta carencia de Dios. No se puede contentar con saber ella del Amor, sino que necesita contagiarlo a todos, a través de mil iniciativas, salesiana a toda prueba: música, teatro, catequesis, horas bajo el sol y bajo la lluvia, premiaciones, concursos, el deseo de construir grandes salones para poder reunir más niños, niñas, jóvenes...todos tienen espacio en su corazón amante de Jesús y de María. Tampoco ella, como Jesús quiere que ninguno de los que se le han encomendado, se pierda. Sabe que la contemplación Eucarística es todo, menos quietismo o espiritualismo estéril.

“ Te acuerdas mi amado y Buen pastor, cómo me sentía feliz, felicísima, cuando hacía de
pastorcita, imitándote al bajar y subir aquellas empinadas cuestas, pedregosas y resbaladizas del Oratorio Iglesias Flores, para ir a recoger a los niños?; y ¿Cómo mi corazón rebosaba de alegría cuando me encontraba en medio de ellos, enseñándoles a no apartarse de Ti, a amarte y a amar a la Virgen? ...¿te acuerdas también como mi alma se henchía de gozo, cuando por Ti sufría aquellas horas y horas de sol abrasador en el Oratorio de Cristo Rey para que los niños jugaran; y cuando para ir al encuentro del camión para regresar al Colegio caminaba bajo aquellos aguaceros torrenciales que me llegaban hasta las rodillas y me calaban los huesos; y como después de estos domingos de trabajo intenso y agobiador, quedaba como los Apóstoles – después de haber sido azotados por el sanedrín- llena de júbilo por haber tenido la dicha de sufrir por Ti?
7

Sor María como Jesús se da a sí misma, se entrega a sí misma, no importa si queda desgarrada y rota también ella como un pan partido. Su mirada contemplativa ante el Sagrario le hace captar hasta en los mínimos detalles la entrega de su Señor. Como Jesús, también ella se inclina humildemente para lavar los pies desnudos, sudorosos y cubiertos de polvo de sus hermanos y hermanas que tocan a la puerta de su corazón compasivo para ser aliviados, consolados, bendecidos. Ante ella desfila una enorme caravana de seres humanos desgastados por el dolor, el hambre, la humillación, el pecado, la falta de oportunidades, la pobreza moral y espiritual, la falta de medios económicos, la falta de Dios... Ante ellos y ellas también Sor María oye resonar aquellas palabras de cada Eucaristía: “¡Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre!” 8 y no quiere que nada de lo que Jesús ha entregado quede perdido. A la Madre Melchiorrina Biancardi del Consejo General escribía en una carta fechada el 16 de abril de 1973:

“Ah ! perdóneme Madre Melchiorrina si en cada carta le repito mi estribillo que tengo fijo en la mente y en el corazón; y que repito al Señor constantemente porque es cosa que me anonada, reconociendo mi bajeza y nulidad: “Cómo es posible que almas, de 30,40, 50 y más años de no acercarse a los Sacramentos por haber concebido odio a la Iglesia, con sólo dos minutos que les hable, inmediatamente se conviertan y van a confesarse y a comulgar ?.. Dígame, no es para andar gritando en los corredores, alabando y dando gracias al Señor ?. Porque desde toda la eternidad me ha escogido para esta Misión divina: de propagar sin interrupción, la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y de convertir y consolar, cosa que no veo hasta la vez, que la haya dado a otro. Y,¿quién soy yo, Dios mío ?. La pobre vieja, ignorante, tonta, inútil y desmemoriada, etc., etc.”

A cada palabra de la Consagración Eucarística Sor María unía la entrega de sus fuerzas, de su propio cuerpo tantas veces exhausto, de sus sudores, sus lágrimas, del esfuerzo por ver crecer las obras que Dios la mandaba a realizar, del no ser siempre comprendida, así como del gozo que experimentaba al ver que su Rey y su Reina era más conocidos y amados. Inmersa en Dios, perdida en El como una barquilla que es llevada por el viento del Espíritu a los más profundos diálogos de amor, así percibían a Sor María sus más estrechas colaboradoras seglares. Como una mujer sencilla, desprovista de toda afectación, pobre no solo en sus opciones pastorales, sino ante todo en su vida personal, que quiso por sobre todas las cosas amar a Dios intensamente, desapareciendo ella poco a poco en ese abrazo amoroso de Dios.

Una de sus primeras y más cercanas colaboradoras en la obra que emprendió para dotar de techo a los pobres, la Asociación Ayuda a necesitados (ASAYNE) la recuerda así:

“Practicaba la contemplación; muchas veces yo la veía concentrada en la oración, de tal
manera que no se percataba de los que había a su alrededor y había que tocarla para que
volviera en sí (...) La piedad de la Sierva de Dios hacia la Santísima Eucaristía era
impresionante. Era en verdad lo más lindo! la Santa Misa para ella era lo más grande. Se
le veía transportada y se maravillaba al ver cómo todos, no asistían con gusto a la Santa
Misa”
9

Jesús Eucaristía era realmente el centro de la vida de Sor María. En el vivía, se movía, para El existía. Su amor era un amor hecho de silencio, de adoración como el de María, a quien pedía constantemente le enseñara a amar, a adorar a su Hijo Jesús, a hacerle feliz a través de las mil y una maneras que utilizaba para cantarle, decirle, declamarle su amor.

La música que brota de sus manos, que diestramente se mueven por el teclado del armonio, es en cada una de sus notas un acto de adoración, un himno de alabanza, incienso suave que sube hasta Dios desde la sencillez y pobreza de esa hermana que siempre quiso esconderse para Dios solo. Quienes la encuentran por los pasillos de la Casa de la Virgen, no ven en ella nada extraordinario, pero sí señalan que inspiraba una gran confianza, un deseo de abrirle el corazón y de esperar de ella una palabra de bien, una palabra de aliento, el consuelo que ella hacía brotar de su íntima y constante comunión con Dios.

El momento de recibir a Jesús en la comunión es para Sor María el momento más importante de la jornada. Para ella, como lo expresara nuestro recordado Papa Juan Pablo II: “El misterio eucarístico – sacrificio, presencia, banquete – no consiente reducciones ni instrumentalizaciones; debe ser vivido en su integridad, sea durante la celebración, sea en el íntimo coloquio con Jesús apenas recibido en la comunión, sea durante la adoración eucarística fuera de la misa” 10 Así Sor María da a la presencia de Jesús sacramentado en cualquiera de sus expresiones, todo el amor y la devoción que brota de su alma.

Su corazón lleno de amor a Jesús, la lleva a inventar una serie de iniciativas personales que la enfervorizan cada día al recibir a Jesús en la comunión y todo lo hace en unión de María, la Madre a la que invoca constantemente como auxilio en su vida espiritual. Y así...

“Lunes: Yo te recibo Jesús, con los sentimientos con que te recibió la Virgen en tu encarnación...¿te acuerdas Jesús? Qué amor! ¡Qué ternura!(...)
Martes: Yo te recibo, Jesús, con los sentimientos con que te recibió la Virgen en tu nacimiento... Así, sus sentimientos son los míos, mi Rey (...)
Miércoles: Yo te recibo Jesús, con los sentimientos con que la Virgen te recibió en sus brazos después de la circuncisión y de la Presentación. ¿te acuerdas Jesús? Con qué amor te estrechó sobre su corazón, para desahogar su dolor y consolarte(...)
Jueves: Yo te recibo Jesús con los sentimientos con que te recibió la Virgen en su primera comunión y en todas las comuniones sacramentales que hizo en su vida mortal(...)
Viernes: Yo te recibo Jesús con los sentimientos con que te recibió la Virgen en el descendimiento. ¡te acuerdas qué llanto! sollozos y gemidos!(...)
Sábado: Yo te recibo, Jesús, con los sentimientos con que te recibió la Virgen en tu resurrección Ah sí, sus sentimientos son los míos y te los ofrezco mi Rey, en agradecimiento de todos y cada uno de los beneficios que me has concedido(...)
Domingo: Yo te recibo Jesús con los sentimientos con que te recibió la Virgen en su preciosa muerte, cuando viniste por Ella para llevarla al ciel. Ah sus sentimientos son los mios y te los ofrezco mi Rey por la felicidad que espero tener también yo, cuando vengas por mí, al expirar, para llevarme al cielo, en tus brazos y sobre tu divino Corazón (...)
”11

Y así como tenía una intención para cada día en el momento de la comunión, así escribió una oración de acción de gracias para cada día y una oración de preparación para cada comunión. Para ella Jesús era presencia viva, experiencia cotidiana de amor, un encuentro gozoso cada día, el Rey que la visitaba, la elevaba, la transformaba, el sol que la iluminaba y le hacía arder el corazón.

También en sus visitas largas o breves ante el Santísimo, Sor María hacía experiencia de ser envuelta, llevada sobre las olas de un mar inmenso en el que ella siempre se perdía: “Buenos días, Jesús, aquí vengo a saludarte. ¡Vives tan solo! ...Ven a mi alma, Jesús. Yo te amo con el corazón Inmaculado de María. Quiero morir antes que pecar, porque te amo sobre todas las cosas; y te amo sobre todas las cosas porque eres mi Dios.¡Señor mío y Dios mío!(...)” 13

Y podríamos continuar desgranando ejemplos y palabras de la Beata Sor María Romero demostrando el inmenso amor a Jesús Eucaristía que llenó su corazón, amor que se tradujo en obras concretas de misericordia, de compasión con los más pobres y los más pequeños. Una mujer también ella “eucarística” como llama el papa Juan Pablo II a María Santísima. De su Reina aprendió el arte de la contemplación, el trascender las apariencias del pan y el vino y encontrarse cara a cara, momento a momento, visita a visita con el Rey de su vida, con Aquel que llenaba sus horas y sus días de un amor incontenible.

Ella continúe desde el cielo animándonos a quienes todavía hoy peregrinamos hacia la Casa del Padre, a saber “gastar” nuestro tiempo, nuestras horas, a saber estar en silencio adorante delante de Jesús en el sagrario, así como le manifestó su deseo a una superiora: “Solo deseo una cosa y la deseo vivamente y sin límites: “Amar y hacer amar cada instante más al Señor y a la Virgen”. Esta será mi misión también en el Cielo, donde podré cumplirla sin molestias ni cansancios junto a Santa Teresita del Niño Jesús, hasta que el número de los elegidos esté completo” 14


2. Detalles de un amor que no cabe dentro

¿Qué nación hay tan grande, que tenga dioses tan cercanos a ella, como lo está de vosotros vuestro Dios? 15 . Como un eco de este clamor gozoso que brota de la experiencia del pueblo de Israel, brotan las palabras, los gestos, las mil y una industrias espirituales de Sor María Romero, ante la experiencia de que ese Dios visible en el fragor del viento, en la columna de nube o de fuego, ese Dios que hizo proezas a los ojos del pueblo escogido, es el mismo que ahora está frente a ella, escondido en una pequeña hostia, como presencia amorosa, constante, escondida y silenciosa.

El amor de Sor María por Jesús Sacramentado está salpicado de pequeños y grandes detalles que son expresión de un corazón que está totalmente enamorado. Muchas de las personas que la conocieron, que convivieron con ella, a quienes ella escribía, dan razón de estas, llamaríamos “minuciosidades del amor” que ya no puede contener por dentro, sino que saltan por los poros de su alma y salpican los días de su vida con preciosos destellos de sencillez y de ternura.

San Francisco de Asís grita ante el mundo:” El Amor no es amado” y Santa Teresita de Jesús a quien Sor María Romero tanto amó, diría:” Amar es hacer amar al Amor”. Para Sor María el grito continuo del corazón era “ Mi Rey idolatrado, mi única ambición es amarte y hacerte amar!”16 Una de las hermanas que la ha conocido en las declaraciones para el Proceso de Canonización asegura que a Sor María no le bastaba el día para decirle a Jesús cuánto lo amaba: “Tenía una oración continua de alabanza y gratitud al Señor y a la Virgen, con frecuentes expresiones de este gran espíritu de oración. Me dijo en una ocasión que con frecuencia se despertaba en la noche hacia las dos de la madrugada y ya no volvía a conciliar el sueño; y que todo ese rato hasta la hora de levantarse lo pasaba repitiendo:¡Mi amor, mi amor, mi Rey! ¿Cuántas veces se lo diré? 17

Este amor de Sor María por Jesús Eucaristía, su Sol, su Rey, la hacía prodigarse en la preparación de las grandes fiestas. Quería que Jesús estuviera siempre envuelto en un mar de luces, de flores, de velas encendidas...y sufría cuando alguien criticaba el gasto que le ocasionaba cumplir este deseo. Refiere Sor Ana María Cavallini quien anotó cuidadosamente muchas de las palabras de Sor María “¿vio qué linda que está la Capilla? me preguntó Sor María. Sí, le contesté, no me canso de verla, ¡cuánta luz! Ella agregó: Imagínese, me dicen que tanto gasto en luces en la Capilla; quieren quitar luces, pero eso no es justo, la Virgen nos da tanto dinero y les parece gasto inútil que Ella tenga luces encendidas. En otras partes de la casa, sí yo veo falta a la pobreza tener luces innecesarias, pero en la Capilla no; es la casa de Ella y debe estar siempre linda”18

En su viaje a Italia en 1969 buscó los vasos sagrados de mayor calidad y belleza y pensó en comprar candeleros, manteles, ornamentos sagrados hermosos para que Jesús estuviera embellecido siempre. Gozaba enormemente de pensar que Jesús descendía a la pequeña capilla tantas veces en el día y que gran cantidad de personas tuvieran la oportunidad de recibirlo en la sagrada Comunión. Con estos sentimientos escribía a la entonces Superiora General, Madre Ersilia Canta:

“ ¡Deseo contarle una cosa archilinda!- ¿Sabe hasta cuántas misas tenemos varias veces? – ¡Hasta ocho! ¡en un día! ... Ah ¿qué casa religiosa de Costa Rica, de la Inspectoría, de toda la Congregación y de todo el mundo puede decir otro tanto? ¿No es para que viviéramos locas de amor?”19

Sor María ha entendido plenamente por la Palabra que medita cada día, el pasaje del Evangelio de San Juan cuya claridad es insuperable: “Quien no come mi carne, ni bebe mi sangre, no puede tener vida... mi carne es verdadera comida, mi sangre es verdadera bebida”20 . Sor María ha entendido que la fe en el Dios encarnado cree en un Dios corporal, y esta fe solamente es verdadera y plena, solamente llega a ser auténtica cuando es “carnal”, cuando es acontecimiento sacramental en el que el Señor en persona asume nuestra existencia corporal... La presencia de Jesucristo en la Eucaristía por tanto, no es para ella algo pasivo, sino una fuerza que la atrapa y la absorbe totalmente, la cambia, la transforma, la consume, la atrae irresistiblemente y la lanza a hablar de ese misterio a quienes la rodean para que lo comprendan, lo aprecien, lo adoren como lo hace ella.

“ Yo, cuantas veces están celebrando, estoy – como dicen con la oreja parada- atenta a la hora del Sanctus para salir disparada, como bomba de incendio, diciendo a todo el que se interpone en el camino: con permiso, con permiso! para que me dejen pasar e ir a ver a mi Rey en alto, en la elevación y fijar en El toda mi alma, para que me la purifique, santifique y divinice. Los que al verme salir corriendo, quedan diciendo: ¿qué pasa? ¿qué pasa?. Pero yo al regresar, allí no más aprovecho para hacerles el catecismo ‘spicciolo’21 explicándoles que así como una mirada indebida nos mancha el alma, la mirada a la Hostia pura, santa e inmaculada, nos la santifica”22

Sor María mantiene con Jesús Eucaristía una relación de amor sencillo y transparente. En verdad ningún respeto humano la detiene para demostrarle a Jesús de mil maneras que lo ama, que es el único Rey de su vida, su Todo, su Señor. Una hermana recuerda como este amor no fue manifiesto solo en sus últimos años de vida, sino que desde joven Sor María tenía su manera particular de hacerle saber a Jesús que lo amaba. De joven profesa, pasaba algún rato corto en la Capilla durante el recreo de las alumnas y cuando le preguntaban qué hacía, ella con su acostumbrado buen humor respondía jocosamente: “rezo, canto, recito, le digo cosas lindas a Jesús y a la Virgen. – ¡Qué les recita? – Contestaba – a veces las poesías que aprendí en los libros de lectura cuando era niña: “Subió una mona en un nogal, etc” – pero esto no es para Jesús, se le decía! y ella, alegre respondía: A Jesús todo le gusta si se le hace con amor”.

Como dice el salmo 122, Sor María tiene permanentemente sus ojos puestos en el Señor, esperando su misericordia. Jesús tiene los ojos puestos en ella, esperando sus caricias, sus palabras de ternura, sus ocurrencias que le harían sonreír sin duda. No podía concebir que el Santísimo Sacramento no recibiera la adoración, la belleza del culto que merece. En la Casa de María Auxiliadora, Jesús será verdaderamente el Rey de la Casa, el centro de atracción, en torno a su gracia girará toda actividad y cualquier celebración pierde sentido si Jesús en la Eucaristía no es la razón de ser de todo el ser y hacer de la Obra.

Oyendo Sor María el comentario de que tanto se gasta en templos grandiosos, llena de pena comentó: “¡Ah mi Rey! ¿Cómo es eso? ¿Qué es lo que quieren? ¿Quieren tal vez que El viva en un galerón?... El lo merece todo; lo más bello, lo más grande, lo más rico... Dicen que lo que se gasta en templos se podría dar a los pobres. Esas son las mismas palabras de Judas cuando vio el gasto del perfume de la Magdalena. Esa gente que habla así no piensa lo que dice. ¿Acaso Jesús se quejó del frasco de perfume? Al contrario, El que amaba tanto la pobreza, defendió a la Magdalena diciendo: Pobres los tendréis siempre. El no pensaba que era un desperdicio. Yo no puedo oir esas palabras de queja por lo que se gasta en los templos, Jesús lo merece todo. Viene desde el cielo para vivir con nosotros y ¿le vamos a dar un rancho a semejante majestad?23

La plena conciencia de que en su vida todo es gracia, de que todo lo ha recibido del amor de Jesús, como muestra de su predilección, hace que Sor María continuamente eleve un himno de agradecimiento a Dios. Esta actitud aprendida junto al corazón Inmaculado de María su Reina, la hace elevar incesantemente su Magnificat de acción de gracias. En aquel camino de pequeñez, de inocencia, de abandono y de confianza absoluta en el Dios que la ama, en una de sus conversaciones Sor María narraba lo que sus ojos terrenos ya veían, ya adivinaban de las realidades divinas que solo los limpios de corazón pueden ver:

“Vivo diciéndole al Señor: ¿qué más podrías hacer por mí? Todo me lo has dado con infinito amor desde mi infancia; todos los gustos, las satisfacciones. Este amor grande a Jesús Sacramentado, a María Auxiliadora. Me lleno de amor cuando en cada misa, lo veo bajar del Cielo entre millonadas de angelitos que no saben cómo poner sus manitas; veo sus ojitos, sus sonrisas...es una belleza sin nombre...Fíjese ¡qué dolor! me quieren suprimir misas en la Capilla. Estoy sufriendo inmensamente, pero callo, han suprimido la otra misa del domingo, ya la gente estaba acostumbrada a esta Misa. ¡Que se haga la voluntad de Dios!”

Y la voluntad de Dios ha sido que Jesús Sacramentado en la Capilla que tanto trabajo, sufrimiento, fatigas, le costó a Sor María, esté siempre acompañado; que hayan varias misas cada día, que Jesús esté inmerso en un mar de luces, de flores, de velas... pero ante todo este rodeado del amor, la presencia, la oración de tantos hombres, mujeres, jóvenes y niños de todos los estratos sociales, que día a día, llegan a sus pies a contarle sus penas, a pedirle sus gracias, a sencillamente “estar” con El... A la hora del almuerzo se ven algunos hombres que llegan presurosos quitándose la corbata pues vienen de sus oficinas en el tiempo de descanso, a recibir paz, consuelo, a hacer que se cumplan las palabras de Jesús: “¡Venid a Mí los que estáis cansados y agobiados, que Yo os aliviaré!” 24




III Parte:“Mamacita linda, qué cosa he deseado que tú no me hallas dado? O qué cosa te he pedido que no me hallas concedido?”

Hablar de la espiritualidad mariana vivida por la Beata Sor María Romero, es un tema amplio y muy rico, lo demuestran la cantidad de hechos concretos que encontramos en sus escritos y que son confirmados por las personas que la conocieron y convivieron con ella.

Leyendo la vida de la Beata, la descripción de la obra social “Casa de la Virgen” escrita por ella misma, sus escritos espirituales, testimonios fieles de su coloquios internos con su Rey y su Reina, nos damos cuenta que Sor María vivió una relación personal con María, viviendo a plenitud la maternidad espiritual de la Madre de Dios. Podemos constatar que María en su experiencia de fe, es una presencia viva y operante, es una presencia en la que ella se abandona como una niña en el regazo de su Madre.

El amor a María en la Beata Sor María, no es cuestión de unos años, no es fruto de una experiencia extraordinaria o esporádica, es algo –como ella misma nos dice- que nació con Ella. A una de las superioras con quien mantenía comunicación, le escribe: este amor ha nacido conmigo, y después de oír continuamente hablar de Ella en mi familia con un amor ardiente; es así que mi amor fue creciendo con naturalidad vivo y vigoroso...[..] 25 .

1. Una Granadina con corazón mariano

Nicaragua se ha caracterizado por ser un pueblo profundamente religioso y fiel a sus principios cristianos. Sor María nace en la segunda ciudad más importante de Nicaragua: Granada, caracterizada por conservar con fidelidad y arraigo las tradiciones más significativas.
En la ciudad de Granada hay en una de las calles principales: la calle Real Jalteva, cinco Iglesias dedicadas a María: María Auxiliadora, Nuestra Señora de la Asunción, Nuestra Señora de las Mercedes, la Iglesia Catedral dedicada a la Inmaculada Concepción de María (la Conchita), Nuestra Señora de Guadalupe, esto nos habla de una devoción a María que va más allá de un simple sentimentalismo estéril, nos habla de una devoción que hace que el pueblo reconozca en María la Madre de Dios y de toda la humanidad, devoción que invita a frecuentar los sacramentos, es decir que lleva a quien se acerca a María al encuentro con Jesús el hijo de María.
El pueblo de Granada celebra con solemnidad a María a quien reconoce como patrona, como “reina”, la forma de celebrarla es propia del lugar: flores, muchas flores, procesión con carroza, muchas luces, juegos de pólvora, cantos, mucha música y la tradicional “repartición” de alguna golosina a niños y adultos.
Las fiestas en honor a María se celebran precedidas por una novena con Eucaristía en la que se predica el significado y la importancia de la fiesta, se proporciona la posibilidad del Sacramento de la reconciliación. Es así cómo en Granada – Nicaragua se celebra a María.

Nicaragua es esencialmente mariana. Existe en la nación una clara conciencia de ser de María, es a Ella a quien sus gentes se confían y en quien se abandonan con plena y sencilla fe, de quien todo lo esperan. A esto responde el grito de los Nicaragüenses “ ¡María de Nicaragua, Nicaragua de María!”

El Nicaragüense en su vida cotidiana siente a María presente, la invoca con la seguridad de ser siempre escuchado, con Ella habla, llora, pide, agradece, ofrece y de Ella también recibe... La imagen de María esta presente en las casas de las familias, en las que tiene un lugar privilegiado e importante, representa –me atrevería a decir- la invitación a vivir como María en la presencia de Dios, al servicio del Dios de la vida, en amistad con El. En tiempos de guerra, Granada fue la ciudad que menos daño y muertes sufrió, la gente atribuye este milagro a la Virgen María, se oía: Granada está escondida bajo el manto de Maria.

En la ciudad de Granada como en toda Nicaragua, es celebrada con gran solemnidad la Inmaculada Concepción de María, llamada cariñosamente “La Purísima”. El amor a María el pueblo Nicaragüense lo muestra sobre todo en el respeto y en el cariño a La Purísima. En la ciudad también se celebra con gran solemnidad y ternura a María Auxiliadora, advocación que entre los fieles es muy difundida. Después de la Inmaculada, María Auxiliadora es la fiesta mariana más celebrada y con más asistencia de fieles, durante el novenario, la solemne Eucaristía, con la tradicional y concurrida procesión. Podríamos decir –sin lugar a duda- que el pueblo en la Inmaculada reconoce las grandezas que Dios hace en las criaturas que se abren sin condición a su acción y vive la experiencia de la maternidad de María, en La Purísima el Nicaragüense descubre a una Madre que no lo abandona que esta siempre presente; y en la Auxiliadora vive la experiencia inconfundible de protección, de ayuda, de auxilio que ofrece María; en las dos, la continua invitación a vivir como verdaderos cristianos: renunciando al mal, en constante lucha contra el pecado.

Es en este ambiente de devoción mariana del pueblo del Granada en el que la Beata Sor María nace, crece respirando el amor a María, aprendiendo que amarla a Ella es vivir unida a su Hijo Jesús, dejando emerger en su vida los sentimientos más puros y filiales hacia esta buena Madre que sólo pueden ser expresados en la confianza y abandono cotidiano, en los pequeños y grandes acontecimientos de su vida.

A sus doce años de edad, Sor María expresará su plena confianza en la Virgen, cuando visitada por la enfermedad (fiebre reumática) afirma con serenidad: yo sé que la Virgen me curará, y al poco tiempo obtuvo la salud.

Un hecho sencillo y muy significativo nos habla de su amor a la Virgen que la lleva a confiarse en ella como hija. Nos cuenta ella misma: Cada 24 de mayo día de María Auxiliadora, era fiesta en todo Granada. En la víspera, sale la imagen de María Auxiliadora, de la capilla de los Salesianos y se trasladaba a la Catedral . Al día siguiente, el 24 volvía de nuevo al punto de salida. Para esto, se organizaba una procesión. María Auxiliadora era llevada en una artística carroza... El gentío formaba una masa compacta... A punta de empujones me metía entre el mayor nudo de personas, detrás de la carroza. Conquistado el puesto deseado, seguía caminando con los ojos cerrados, dejándome llevar de acá para allá, por los que me rodeaban. De vez en cuando abría los ojos, para asegurarme más y así llegaba hasta el fin de la procesión, en la capilla de los Salesianos. Yo sé –decía- que la Virgen me cuida y no tengo miedo de seguirla con los ojos cerrados 26 .

2. La Espiritualidad Mariana de Sor María

Ciertamente Sor María Romero vivió una verdadera y auténtica espiritualidad mariana. Para entender mejor la experiencia mariana en la vida de Sor María , definamos brevemente qué significa la “Espiritualidad Mariana”.

Monseñor Angelo Amato, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirma que la Espiritualidad Mariana es un medio natural para vivir la auténtica espiritualidad cristiana, trinitaria y cristológica. El ser cristiano implica ya el vivir la espiritualidad mariana. Juan Pablo II en su encíclica “Redentoris Mater, afirma que la espiritualidad mariana es verdadera apertura al misterio de Cristo, conformación interior a El y colaboración con el en la misión de la Iglesia a ejemplo de maría y con su ayuda materna. Dicho de otra forma la Espiritualidad Mariana conduce a vivir una coherente espiritualidad cristiana que es vida en Cristo, experiencia filial de la gracia del padre por medio del amor del Espíritu Santo en completa disponibilidad al don de sí en la comunidad eclesial. Es la misma espiritualidad aceptada y vivida en amor y en entrega a Dios Trinidad, su característica esencial es la relación explícita y constante que el cristiano establece en su existencia de fe con María la Madre de Jesús, a quien reconoce como Maestra, como su modelo y su auxilio eficaz.

La Espiritualidad Mariana es acoger a María en la propia existencia, así como lo hizo el discípulo amado. Es abandono en la providencia del Padre, es la aventura cotidiana de descubrir el rostro de Cristo en la propia vida y en los acontecimientos de la historia; es vida en el Espíritu, no según la carne sino según el Espíritu (Cf. Gal 5,22), la Espiritualidad Mariana, podemos decir con Juan Pablo II es también experiencia eucarística: María guía a los fieles a la Eucaristía

La Espiritualidad Mariana en la vida de la Beata a simple vista se presenta como una devoción fuertemente afectiva, lo deducimos de los nombres con los que la llama: Mamacita linda, Mamá bella, mi Reina, mi margarita del Evangelio, mi tesoro, mi complacencia, mi Princesa, entre otros muchos; este amor lo manifiesta en las muchas prácticas devocionales que a lo largo de su vida practicará y recomendará. Pero más allá de los nombre que Sor María da a la Virgen, más allá de sus prácticas devocionales, descubrimos la profundidad de su vivencia mariana.

Sor María ve, siente, ama y venera a maría como a aquella a quién el Padre eligió para ser la Madre de su Hijo, su colaboradora en el plan de redención de la humanidad , la Beata reconoce a María como la criatura que Dios adornó con sus dones para convertirla en la Madre de su Hijo, y con esta conciencia, Sor María se dirige a la Virgen como la que mantiene una estrecha relación y una abierta comunicación con la Trinidad, por eso extasiada por esta grandeza llega a decir: “La Virgen es tan grande que llegó a los confines de la Divinidad” 29 .

En la experiencia mariana de la Beata se nota claramente la influencia de la doctrina de San Luis María Grignon de Monfort quien afirmó en su tiempo que entregarse a maría es el camino seguro para llegar a la plena configuración con Cristo, mediante la vivencia de las promesas bautismales, en efecto encontramos en la profunda experiencia mariana de Sor María que dice con el Monfort cuando se grita María ella responde Dios, Sor María entendió y vivió plenamente esta verdad: María siempre lleva a Jesús.

3. Abandonada totalmente en el regazo de su Madre

En su espiritualidad Sor María, vive profundamente la maternidad espiritual de María, cumpliendo a cabalidad la voluntad de Jesús: acoger a María en su casa, entre sus amores, como su tesoro y acepta conscientemente la misión de María: ser Madre, Maestra que educa en el seguimiento de Jesús y de esta conciencia nace su inmenso deseo que se convierte en una meta que perseguirá todos los días y a cada momento: “todo por medio de María, Madre de Jesús y Madre mía”, es este el título de lo que ella misma llama: Programa infantil de vida espiritual, en el que deja muy claro su intención de vivir con María, encerrada en su corazón, su hoy lleno de trabajo, de dificultades, de preocupaciones y también de sueños grandes para sus pobres, por María, ofreciendo todo para que Ella los presente a Jesús como su mejor ramillete de amor.

En este programa –aparentemente sencillo y sin trascendencia pero realmente profundo y fruto de un amor grande que ya no se puede contener dentro y por eso inventa las formas más creativas para ser expresado y que al mismo tiempo lo hace crecer-, Sor María pasa una a una sus horas, sus deberes, sus ocupaciones y hasta sus necesidades más básicas y de esta forma toda su jornada queda impregnada de esta materna y real presencia, todo sus días comienzan en María y terminan en el corazón de María segura que Ella la conducirá a Jesús, su Sol y su Rey.


Al meditar este programa infantil de vida espiritual, tengamos presente que la Espiritualidad Mariana es abandono en el Padre, búsqueda del rostro de Jesús en la propia vida y en los acontecimientos de la historia, vida en el Espíritu, vivir como María y con su auxilio la experiencia de fe, y podremos descubrir cómo Sor María vive una auténtica Espiritualidad Mariana.


Todo por medio de María, Madre de Jesús y Madre mía!
Programa infantil de vida espiritual


“Al no más despertar gritaré: Mamá, Mamacita linda y me echaré en su brazos... y allí me quedaré abrazándola y besándola y repitiéndole bajito y dulcemente: Ave María...

Al toque de la campana me levantaré con premura porque Mamá así lo quiere: para imitar a Jesús que siempre cumplió con prontitud la Voluntad de su eterno Padre. Luego me vestiré ¡por Ella y como Ella!

Al ir a la Meditación, “Mamᔠserá quien me propondrá las verdades que debo meditar, y sin pestañear, es decir, sin perder ni un solo instante su presencia, contemplándola de hito en hito, la escucharé con atención, siguiendo todos sus movimientos e impulsos, sus sentimientos y afectos, para ofrecerlos al Eterno Padre como ramillete de flores de exquisito olor que embalsamen ¡el ambiento mortífero del mundo!

Durante la Santa Misa me colocaré siempre al pie de la Cruz, abandonándome sobre el pecho inmaculado de mi Mamacita linda, (para sentir los latidos de su Corazón) y, tras los lentes limpidísimos de sus ojitos llorosos, de esos ojos virginales, diamantes fulgidísimos trocados en rubíes por el llanto, contemplaré al Corazón agonizante de Jesús, ofreciendo por Ella al Eterno Padre, sus sufrimientos y los de su divino Hijo, para su mayor honra y gloria y por las necesidades de la Santa Iglesia,.. etc., etc...

La Comunión (o sea, “mi pancito del cielo, mi bocadito sabroso, suave, tierno y delicioso, mi obsesión y mi consuelo”) la recibiré de manos de Mamá, y, ofreciendo a Jesús como trono, el Corazón purísimo de Mamá linda, le ofreceré también con Ella, en Ella y por Ella, todos sus sentimientos, y los sentimientos de todos los justos, ángeles y demás espíritus bienaventurados[...]

El desayuno lo tomaré como si hubiera sido preparado por Mamacita linda, y llena de agradecimiento lo tomaré, admirando su ternura y delicadeza maternal.

Mi trabajo, sea cual fuere, lo haré en compañía de Mamá; antes bien, me le pondré en sus manos como títere, para que Ella sea quien piense, hable y trabaje en mí y por mi.

El examen, visita y demás prácticas de piedad,
las haré como “una niñita” que junta sus manecitas para ir repitiendo lo que “Mamᔠirá diciendo. Así seré un “eco” de su voz dulcísima que deleite a los ángeles y al mismo Dios, según sus intenciones.

Los recreos, acompañada siempre de mi Hermanito Jesús, los haré alrededor de Mamá para que Ella también goce y ría con nosotros.

Pero mi principal e incesante ocupación será: vivir recostada sobre el pecho de Ella, escuchando las palpitaciones de su Inmaculado Corazón, cubriéndola de besos (a porfía con el Niño Dios, pues juntamente con El viviré yo) y, apropiándome de sus afectos y los de mi Hermanito, se los ofreceré al Eterno Padre como nube de incienso, para su mayor gloria y para mayor bien de la Santa Iglesia Universal.

Mi reposo, será como el de mi Hermanito: sobre el Corazón amorosísimo de Mamá, repitiéndole con El, hasta dormirme, Mamá, mamacita linda, yo te amo y te amo por medio de Jesús . 30>

Sor María todo lo quiere hacer y vivir con María, dejándose educar por Ella, para que Ella la conduzca a Jesús, pidiéndole a su “Hermanito” que le enseñe a amar a María con su mismo corazón. Su vida se convierte en un continuo caminar con María y en María, todo con el único fin de convertirse en Ella, hasta llegar a ser un signo legible de su amor, obedeciendo así a la recomendación de su madre Cofundadora: “debemos ser verdaderas imágenes de María”.

Otro de los hechos concretos que nos hablan claramente de la Espiritualidad Mariana de la Beata es la imagen creada por ella misma para expresar su propia experiencia filial y de abandono en María.

María es Madre de toda la humanidad y esto no por voluntad propia ni por voluntad nuestra, sino por voluntad del mismo Cristo31 , de esta certeza nace la devoción, la veneración, el amor filial del creyente a María, como Juan también nosotros la acogemos como el signo visible que nos confirma como verdaderos hijos de Dios y hermanos de Jesús.

Una madre comparte con sus hijos lo que ha vivido y conocido, comunica su experiencia con sencillez, indica el camino a seguir sin temores... María nos sigue repitiendo como en Caná: hagan lo que El les diga , nos toca solamente tenerla junto a nosotros y permanecer dócilmente en su escuela.

La imagen creada por la misma Beata, tiene además del niño Jesús, el recorte de un angelito que duerme placidamente en el hombro de la Virgen, es Sor María misma la que dice: “Así vivo yo: esa niñita soy yo, recostada confiadamente en el hombro de María”

Esta sencilla imagen a simple vista podría ser leída como una ocurrencia de algún rato de ocio, sin embargo va más allá de una simple ocurrencia, no es el inicio de una etapa en la vida de la Beata, es más bien el culmen de una experiencia profunda, estrecha, personal, mística y al mismo tiempo tan realista y cotidiana.

La experiencia mariana de Sor María no es intimista, ni tampoco es abstracta. Su abandono en María, su confianza en Ella, en su auxilio poderoso lo vive y lo transmite en forma sencilla, en las diferentes y más comunes situaciones de su vida cotidiana, lo testimonian sus escritos espirituales en los que encontramos oraciones y locuciones intimas y profundas que nos hablan claramente de la profundidad espiritual de esta FMA, encontramos también oraciones con una gran dosis de confianza que os hablan claramente de su coloquio ininterrumpido con María: “Madre mía: mándame ya ligerito el dinero que necesito para comprar los terrenos, los equipos médicos, el ascensor, el mobiliario y terminar la construcción. Deseo empezar en seguido tu obra, para poder salvar muchas, muchas almas y llevarlas por ti a Jesús. Todo absolutamente, para gloria de El y gloria tuya, no más, tú lo sabes bien” ); y en otro momento escribe esta oración: “oh mi Mamacita linda, mamá de Jesús y mamá mía... yo te amo con El, en El, como El, por El y para gloria de El. Ah dame hambre y sed de sacrificio, mortificaciones, penitencias, humillaciones y dolores para probarte con obras mi amor”.34

Decíamos que esta imagen creada por la Beata no es el inicio de una etapa, sino el fruto de un camino, de un peregrinar en la fe. En la experiencia de fe de Sor María el abandono filial en la Virgen, su confianza ciega en la real presencia de María en su vida, y su fe en el auxilio potente de su Reina, fue madurando en cada paso de su itinerario espiritual.

Desde pequeña, aprendió en el seno de su familia a invocar a María y a contemplarla como la Inmaculada Madre de Dios y como Auxiliadora de todos los cristianos, es en los años de su infancia cuando asegura que de su enfermedad (fiebre reumática) maría la curará; frente a su altar todavía niña hace el voto de castidad; durante la procesión de María Auxiliadora se deja llevar por el tumulto de la gente segura que la Virgen la cuida. En esta etapa María para la Beata es la Madre de Dios y de la humanidad a la que la devoción popular celebra con muchas flores, muchas luces, procesión, etc...

En el tiempo de su formación para ser FMA, en su primera locución oye que Jesús le dice que es la predilecta de su Madre..., antes de sus votos perpetuos pide una señal y la Virgen le responde: los lirios que había plantado alrededor de la gruta de la Virgen, florecen todos aún cuando no es tiempo para que esto suceda, Sor María dice: “aquella era la señal de que la Virgen quería de mi una donación total y absoluta para vivir solamente por Dios y para El... aquella delicadeza de la Santísima Virgen fue verdaderamente para mi una llamada a la santidad”. Podríamos decir que es en esta etapa cuando Sor María se pone en la escuela de María para ser guiada por esta buena Madre a la plena configuración con Cristo, Sor María en esta etapa de su vida descubre y vive a María como la Maestra en su camino de santidad.

Años más tarde la encontramos en plena actividad: es maestra de música en el Colegio María Auxiliadora de San José, atiende a los ya varios oratorios que poco a poco van creciendo hasta el punto de llegar a reunir a más de cinco mil niños y niñas a quienes visitan el grupo de las misioneritas asesoradas por Sor María. En este momento de su vida la Beata sueña –como Don Bosco- con una casa grande para sus pobres, donde tengan casa, medicinas, comida y lo necesario para aprender un oficio, pero sobre todo una casa grande con una capilla grande donde su Rey y su Reina sean conocidos y amados.

Es el tiempo cumbre de su experiencia mariana y su Reina le concede todas las gracias que le pide, Sor María en general siempre pide para los demás, sobre todo para sus pobres, y con el único objetivo de dar gloria a Dios, de extender su Reino, de dar a conocer a su Rey y a su Reina.

Cuántas gracias le concede su Reina!, ¡Cuántas veces le hizo sentir y vivir aquella frase que escuchó que Jesús le decía en su primera locución interior: “Eres la predilecta de mi Madre”.
Cuenta José Jiménez un gran bienhechor de Sor María:
Sor María tenía una capilla minúscula (sin el Santísimo) con una bonita estatua de María Auxiliadora, colocada más bien en alto, sobre un altarcito. Estaba ya en el cafetal. Una mañana telefoneó a mi tienda: “Juguetes Jiménez”.
- Pepe, Pepe, ven, ven...
- ¡A sus ordenes Sor María!
Mi mujer sustituyó en el mostrador de la tienda, como todas las veces que me llamaba Sor María, y corrí. Sor María me esperaba con una cinta amarilla entre las manos y me ordeno:
- Pepe coge la escalera, sube hasta poder vendar los ojos a la Virgen...
- Sor María!...
- Pepe, obedece
- Pero por qué?
- Porque esta mañana operan a una niña ciega. Deseo que María Auxiliadora sepa qué significa estar ciego...
Vende los ojos de la Santísima Virgen, y regresé a mi tienda. Sor María estuvo durante todo el tiempo de la operación en la capilla, hasta que por la tarde la llamaron para decirle que la operación había sido un éxito, entonces me volvió a llamar a la tienda:
- Pepe, la operación ha sido un prodigio!
- Yo corrí a quitar la venda de los ojos de la Virgen35 .


Encontramos en el libro de las Obras Sociales, un hecho singular que la misma Sor María nos cuenta.
Se acercaba la solemnidad de María Auxiliadora, y era su deseo llevar la Banda de música para acompañar la procesión de su Reina .Era el año 1945 cuando la cantidad de un colón nos parecía mil.

- Sr. Director ¿cuánto nos cobra por traer la Banda?
- Por ser ustedes, ochenta colones.
- ¡Ochenta colones! ¡Demasiado!. Es una suma fabulosa para nuestra pobreza. Además no contamos más que con veinte colones, entonces?
- Disminuya el número de músicos
- Pero pensamos: ¿por qué tanta mezquindad? ¿Acaso la Virgen no nos enviará eso o más dinero si es preciso? Además, es para Ella, y Ella merece mil y millones de veces más.
- ¿En qué quedamos?, ¿qué resuelve?
- En que sí, que traiga todos los músicos, y que sea la banda de los ochenta colones!

Así fue, el director los trajo a todos, quedaron admirados al ver tantos chiquillos en la fiesta de la Virgen, y la Reina nos concedió a tiempo el dinero para pagarle al director de la banda, y el mismo día, al terminar la fiesta, el dinero exacto que nos habían cobrado.

Además de los tantos hechos concretos en los que podemos constatar cómo la Virgen María respondía providente y rápidamente a las necesidades de Sor María, podemos también contemplar con admiración su abandono espiritual en sus momentos de dolor provocados muchas veces por la incomprensión, escribe ella misma a la Madre Clelia Ghenghini36 :
[...] Aunque nadie me quiera, me quiere la Virgen y con esta íntima y profunda convicción de la que no puedo absolutamente equivocarme, me gozo y complazco en medio de mi sufrimiento.37
Y en otro momento la Beata declara abiertamente su abandono y entrega a María:

[...] Oh Señora mía, oh Madre mía, acuérdate de que soy tuya, sálvame, y defiéndame como posesión tuya, soy toda tuya, todas mis cosas son tuyas, todos los míos son tuyos.38

La confianza, el abandono de la Beata en María Santísima –podemos decir- que fue creciendo en profundidad a medida que se fue adentrando en la vida del Espíritu.
En la experiencia de fe de la Beata se hace una realidad aquello que ya en el siglo XVI decía Grignon de Monfort: cuando uno dice María ella grita Dios, porque en Sor María como en la Virgen María, todo es relativo a Cristo, este fue el objetivo de toda su vida: ser un signo legible de María.

4. Creatividad gozosa que nace del corazón

Dice un refrán popular de la abundancia del corazón habla la boca y en niveles espirituales y concretos es lo que vive Sor María.

Este amor grande a María, este su inmenso deseo de extender el Reino de Dios la plenifica, la llena y la sobrepasa: no es posible tenerlo dentro. Cuando María –después de la anunciación- sabe que su prima Isabel necesita su ayuda, con Jesús ya en su seno se pone en camino... Sor María empeñada en configurarse con Cristo con el auxilio de María y bajo su protección se dispone a compartir este amor, a darlo a conocer para que sea amado, para lograr que muchos corazones se abran a Cristo, conozcan y amen a María para llegar sin dificultad hasta Jesús, porque cuando se vive a Dios, en Dios, por Dios no se puede menos que comunicarlo.

Sor María es creativa en el expresar su amor a su Rey y a su Reina, crea, inventa no pocos ejercicios de culto a María; personalmente se consagra, se re-consagra a la Virgen, promueve con entusiasmo las prácticas populares, se empeña por mostrar a la gente sencilla el significado profundo y la eficacia de estas prácticas populares, es ella misma la que nos cuenta cuáles son estas prácticas vividas por ella misma y recomendadas a las personas que la buscaban: cantos, poesías, fiestas, el rosario cotidiano, el ángelus tres veces al día, el ave maría al principio y al final de cada acción, la conmemoración mensual del 24 de cada mes en honor de María Auxiliadora, fiestas en honor de la Virgen precedidas por una novena predicada y culminadas por una procesión y la “repartición” de comida, confites, juguetes etc., la práctica y recomendación constante de los 15 sábados en honor de María, la entronización de la imagen de María en las familias...

Es importante señalar que Sor María se preocupa personalmente que estas prácticas no sean sólo exteriores o superficiales, de hecho las fiestas en honor de la Virgen María están impregnadas de una real presencia Eucarística y la propuesta de una clara invitación a la vida sacramental.

La vida de Sor María, su experiencia de fe, su camino espiritual, me encanta evidenciarlo en la contemplación profunda de esta “icona” ideada por ella misma:

En la vida de la Beata Sor María, la Virgen es la luz que ilumina el camino que lleva a Jesús..., sor maría vive sin duda alguna y con una gran profundidad la maternidad espiritual de la Virgen María, su experiencia filial se expresa en su plena confianza y abandono en el auxilio potente de esta buena Madre.
En Sor María, Jesús Eucaristía y María con un mismo amor: su Rey y su Reina, el objeto de su vivir y su obrar, lo confirma su oración:

Oh Madre mía préstame tu corazón para recibir en el a Jesús en mi sagrada comunión. Ven Jesús, ven a morar en mí por medio del Corazón Inmaculado de María 39



IV Parte: Sor María: su integración y solidaridad en la sociedad costarricense de esa época

La Costa Rica de los casi 40 años que van de 1939 a 1977, años de la labor social de esta Religiosa, iba viviendo, paso a paso, crisis y transformaciones que la hacían crecer en el consorcio de los pueblos.

La mujer estuvo inmersa en esas crisis y fue parte activa en esas transformaciones pero, como lo ha sido siempre, participaba en medio de luchas y siempre a la sombra. Su actuación era invisible para una población con patrones patriarcales muy arraigados40 Realmente Costa Rica no era la excepción en esta invisibilidad de la mujer que se presentó en todo nuestro Continente.41

En nuestro país su situación se agravaba por la falta de armas para progresar: muy difícil su acceso a la preparación intelectual en la Educación Superior y, por lo tanto, casi imposible su profesionalización y consecuentemente su realización en este campo.Junto a esta situación, venía la pobreza y, en muchos casos, la explotación, aunque muy velada, y el peligro de la pérdida de su dignidad femenina.

Ya en la década de los 60 Sor María queda intranquila ante la estadística que le oye a un sacerdote del Movimiento Familiar Cristiano: 50000 niñas se están perdiendo en Costa Rica . Siente una llamada fuerte que no la deja dormir, ¿qué hacer por ellas?. Ante Jesús Eucaristía encuentra la respuesta, tiene ya una idea clara y práctica de lo que Dios le pide que haga por el futuro de esas mujeres: a las adultas es necesario tenderles la mano inmediatamente, a las adolescentes y jóvenes se les debe preparar para un trabajo honrado y digno.

Con este fuego adentro, con María como su más íntima y eficaz colaboradora y contando con la Providencia solícita del Padre, se lanza a crear pequeñas iniciativas que van dando respuesta a estas necesidades y que, poco a poco, se van consolidando.
Siguiendo la bibliografía que existe sobre la Beata, las obras de más envergadura se pueden agrupar en 6 contenidos.

1. Acercamiento a mujeres en situación de pobreza y abandono, con la ayuda de sus “misioneritas”.

Las llamadas misioneritas realizan su trabajo en los barrios marginales de San José, entre los años 1940 y 1953, según nota de la misma Sor María en las Actas del libro “Obras Sociales de las FMA” Entre las muchas pobrezas que encuentran ayudan a una señora sola, mal de los ojos a quien cariñosamente llaman la “turnita” ( turnia se decía en el pueblo a quien tenía los ojos desviados). La Beata se compadece y, a su situación difícil trata de darle alguna solución : leche para su hijito, vestido, pan y la confianza en Dios y en María Auxiliadora.

Una pobre mujer con tumor debe sostener a sus cuatro hijos anémicos. Pasan hambre continuamente. El corazón de Sor María le da energías para sacar de donde no tiene dinero par comprarle algo de comer. Por varios días le llevan comida. Sin embargo al darse cuenta de que no todo se lo pueden resolver, la recomiendan a las Damas Vicentinas y consiguen la colaboración de una enfermera voluntaria que los pueda visitar todas las semanas. La compasión hacia el abandono, pobreza y soledad de la mujer adulta mayor le da nuevas luces para ayudarle.

Así pasa con la que llamaron por antonomasia “la pobrecita”: no tiene en qué dormir, su rancho es de gangoche, bajísimo, construido por ella misma. Su comida es solamente bananos de una finca. Vive sola Invierten 1.50 de colón (de esos tiempos) en ayudarla. La visitan, le hacen compañía y, poco a poco, le van consiguiendo lo básico para vivir. No le dejan faltar la ayuda espiritual y le infunden confianza y fe en María Auxiliadora y la Divina Providencia.

Caso especial es el de una niña huérfana que hace de mamá, a los once años, para sus cuatro hermanitos menores .No sabe leer ni escribir pero no puede asistir a la Escuela puesto que sus hermanitos dependen de ella. Atiende además a su papá y a un tío suyo enfermo. Las manos presurosas de Sor María y sus misioneritas le van proporcionando todo lo que está a su alcance para solucionar las más urgentes necesidades. Pero, sobre todo, la hacen sentirse acompañada en esta temprana lucha por la vida. Como estas anécdotas hay muchas más que aparecen en su libro “Obras Sociales de las Hijas de María Auxiliadora”, en el que la recopilación de sus actas ocupa las páginas 20 a 26.

2. Programa misiones a Guanacaste y defiende los derechos de la mujer

Es el año 1952. Hace apenas tres años se ha incorporado en la Constitución de Costa Rica el derecho al voto femenino. Falta mucho camino por hacer para que la mujer sea considerada algo más que una empleada para las labores del hogar. En ocasiones ni siquiera puede cumplir con sus prácticas religiosas: todo su tiempo, también el domingo, debe emplearlo en atender a su esposo y a sus hijos. No tiene opción por ninguna clase de estudios, ni siquiera el de la Religión. Sor María va al encuentro de esta necesidad. A quien no le es permitido separarse de los quehaceres para estudiar el catecismo, en Cañas, Guanacaste, ella le llega con sus misioneritas. Es conmovedor su relato: “Mientras ella molía [la señora] a la orilla del fogón, nosotras a su lado le enseñábamos, con paciencia, los misterios de nuestra Santa Religión y las oraciones del buen cristiano”.

El fenómeno tan degradante de la agresión a la mujer, no es nuevo ni pertenece a la situación actual. Ha existido siempre, lo que ha variado, según algunos expertos en la materia, ha sido la capacidad de la mujer para reconocerlo como un hecho ilícito y su valentía para denunciarlo y oponerse a este pisotear sus derechos humanos.

También en esta situación Sor María trató de colaborar y, con su ayuda y consejo, con su fe inquebrantable en María Auxiliadora, la mujer que la inspira y la guía, en más de una ocasión fue el instrumento para que los hechos, dentro del hogar, volvieran al camino del respeto mutuo de hombre y mujer. Aquí también el libro OSMA (Obras Sociales de las Hijas de María Auxiliadora), en el capítulo “Las gracias de María Auxiliadora”, nos presenta su intervención: dos muchachas entre los veintiocho y treinta años, le cuentan la agresión de que son objeto por parte de su padre. A su mamá la golpea, la pisotea y termina sacándola de la casa. Ha dicho que aborrece a las mujeres. Sor María no puede permitir esta falta de respeto a la mujer, se hace su aliada, habla, aconseja, propone, hace recurrir a la oración, especialmente a los 15 sábados en honor a María Auxiliadora y consigue el milagro: el esposo reconoce su actitud violenta, pide perdón y cambia: ‘ahora sí sabemos lo que es la paz en el hogar’, exclaman las hijas al llegar al último capítulo de una misión dura durante un mes.

3. Establece cursos para muchachas en peligro de prostitución

No solo la miseria material la mueve a dar una mano a las preadolescentes y adolescentes, sobre todo la pobreza moral la mueve a grandes empresas: grandes no solo por la capacidad de acogida sino, también, porque no cuenta con dinero, el apoyo interno es muy poco y no le pueden proporcionar los medos económicos para llevarlas a cabo.

En una carta a la Madre General de entonces, Madre Ángela Vespa (1968) le ruega le conceda el permiso de buscar financiamiento a fin de comprar unas casitas vecinas a la ya existente parte central de la Casa de María Auxiliadora. Las ocupará para “dar lecciones de todo un poco a la juventud pobre y abandonada” (…) “porque”, agrega, “son cerca de 50000 niñas que se pierden (…) y ninguno se preocupa de ellas, ni siquiera la Iglesia que calla ante este espectáculo”. 46

4. Establece un albergue, internado, para jóvenes en riesgo social

En carta de 1973 escribe a la Madre Margarita Sobrero comunicándole que “después de más de treinta años ha obtenido la gracia que le pedía a la Virgen(…) poder albergar en su casa, por la noche , a las jóvenes pobres y abandonadas que caen en el mal porque no tiene dónde refugiarse. Inmediatamente las matricula en los ya establecidos Cursos. A las que duermen en la Casa les pide colaboración en la limpieza...

En su libro OSMA, nos narra, ella misma, cómo después de trámites, dificultades y negativas, logró comprar las tan ansiadas casitas vecinas y el 2 de febrero de 1973 ella misma va a buscar esas jóvenes en peligro, llegan 5 que muy pronto desaparecen. Más tarde cuenta con 12 muchachas que durante el día trabajan en fábricas o van a la escuela, trabajan también de empleadas domésticas y por la noche reciben clases de corte y confección, tejido y repostería. Pero no olvida darles la formación moral y religiosa y que amen a la Virgen como ella la ama: con este fin se ha abierto el albergue.

5. Busca la igualdad social de mujeres pobres y ricas

El año 1944 ella misma lo fija como fecha de inicio de su otra obra: los oratorios filiales para niñas. Un “arca de salvación” como ella misma los llamó. La catequesis, los cantos y las poesías, los juegos, concursos y grandes fiestas procesiones y concentraciones junto a las rifas y los premios de fin de año, dejarían en estas niñas el bonito sabor de una religión que entraba, “ no con palo” sino con dulzura y alegría. Los valores asimilados darían por fruto mujeres honradas, trabajadoras que fundarían hogares cristianos.

Además de este fruto los oratorios dirigidos por alumnas y exalumnas, lograron lo que política y socialmente los gobiernos no pudieron lograr: esas mujeres “compactas, sin distinción social alguna, formando un solo cuerpo, con el mismo espíritu y con el mismo lema de San Juan Bosco DA MIHI ANIMAS COETERA TOLLE, trabajan aún hoy día únicamente por la gloria de Dios y de María Auxiliadora”48

6. Una mano a la mujer mayor, jefe de hogar

Pareciera que en estas mujeres se multiplican los elementos aptos para la discriminación y la angustia: mujeres, mayores de cincuenta años y por lo tanto sin oportunidad de que les den un empleo, pobres y jefes de hogar: todas las características que fijó Sor María para poderles dar un comestible quincenal (lo que ella llamó “la ayuda”). Son las mujeres que en la Casa de la Virgen se conocen como las señoras de la ayuda. La Beata las apodó, también, las “margaritas”, sea porque la primera que socorrió se llamaba Margarita, sea porque consideró que estas mujeres necesitadas eran su “margarita” de la que habla el Evangelio.

También a ellas les tendió la mano… pero también las educó, quiso que ellas sintieran que ese comestible se lo ganaban, salvaba así la estima de la mujer adulta que de esta manera no sentía que se le regalaba algo que ella mendigaba: estas mujeres de la ayuda se comprometieron, y siguen comprometidas, a colaborar con la limpieza de la casa.

Sin embargo, esto no era todo, quería también darles su alimento espiritual, “se reúnen en este salón de actos, todas las semanas, para el catecismo que les damos con cariño, antes de la provisión de comestibles; les saciamos de este modo, primero el alma, pues más que del bocado material, se hallan muchas hambrientas de amor y de consuelo”49 : fino conocimiento de Sor María del corazón femenino y sus necesidades.

Qué más podemos captar de la vida de Sor María Romero en relación con la mujer

Bastará con entresacar y enumerar, de la bibliografía referente e nuestra Beata, lo más relevante en este aspecto.

• Entiende el papel insustituible de la mujer en el matrimonio y la relevancia que tiene para formar hogares cristianos ( OSMA , pág 10 )
• Supo potenciar las energías propias de su sexo ( OSMA, pág 14 )
• Capacita a la mujer para que se haga líder en su entorno ( OSMA pág 40 )
• Hace a las jóvenes participativas en la obra consultándoles sobre las iniciativas que se pueden organizar ( OSMA pág 76 )
• Ante la mujer abandonada por su esposo. Sor María se hace solidaria y le consigue la gracia de la vuelta a casa(OSMA pág 83 )
• Se interesa por las niñas y jovencitas que venden su dignidad (OSMA Pág 106)
• Ante una mujer que recientemente ha quedado viuda, ella demuestra comprensión de la soledad que sufre ( Lettere pág 10 )
• Es consciente del sentido de la maternidad aplicada a María Santísima ( págs 22 y 23 )
• Admira, conoce y ama el corazón de una madre (Lettere pág 35 )
• Siente a la mujer como intercesora ante Dios y la anima a cuidar su dignidad
• ( Lettere pág 42 )
• Hace a las jóvenes activas evangelizadoras, capaces de darse sin medida (Lettere Pág 48 )
• Promueve a la mujer laica comprometiéndola con el bien social ( Lettere pág 80)
• Se siente feliz de poder recuperar a 216 jóvenes perdidas en el vicio ( Lettere pág 86-87 )
• Sufre cuando la dignidad de la mujer es pisoteada a través de la moda ( Con María, toda para todos, pág 162 )
• Prepara a las jóvenes para que más adelante sean buenas esposas (Con María, toda para todos pág 80 )
• También las entusiasma con el Voto de Castidad (Con María, toda para todos pág 43 )
• Las encamina en su vocación (Con María, toda para todos pág 304 )
• Reconocía y exaltaba las cualidades de la mujer (Con María, toda para todos
pág 178 )

Y cómo vivió y reconoció, Sor María, el ser mujer

En su famosa libretita negra, en la cual ella anotaba ideas y pensamientos que pudieran ayudar a sus queridas educandas, escribía: “Una mujer piadosa, para ser amable tiene necesidad de mostrarse paciente y dominar las emociones penosas de su alma de tal manera que turben lo menos posible la serenidad de su semblante… Una mujer prudente es un tesoro, es virtud viviente que no teme la luz, que todo lo ilumina, que todo lo concilia por medio de la dulzura que es la fuerza de la mujer”50

Ella, mujer religiosa, entendía y valoraba el papel de la mujer en la sociedad. Al escribir estas frases, ¿recordaría tal vez la figura de su madre terrena y de su Madre del Cielo, aquella a quien ella, después de perder a su mamá, llamaría tiernamente su “mamacita bella”?. Posiblemente sí pues, aunque todavía el feminismo no había hecho su entrada libre en nuestro vocabulario, ni las luchas por la liberación y derechos de la mujer, se habían puesto de moda, Sor María había bebido ese verdadero feminismo, desde muy pequeña, no escuchando importantes discursos sino observando calladas actitudes de mujer en su hogar y en su relación filial con la Virgen María.

Más adelante copia, también en su libretita, el famoso paralelismo del hombre y la mujer, de Víctor Hugo, que acaba diciendo: “(…) el hombre está colocado donde termina la tierra, y la mujer donde comienza el cielo” . Para ella la mujer era eso: intermediaria de la acción de Dios, especialmente al concebir en su seno una nueva vida. ¡Cuántas mujeres se acercaron a ella para pedirle su oración a fin de poder concebir un hijo, tener un embarazo sin problemas, etc, y ella, bondadosamente bendijo o profetizó una nueva vida en esa mujer!

Pero también proyectaba lo que en realidad debe ser la mujer: compasión, ternura, solidaridad, comprensión, solicitud por el bienestar de los demás. A una señora que había perdido repentinamente a su esposo de lo que estaba muy apenada, no la deja sola, le escribe continuamente cartas cariñosas que la hagan pasar con más fuerza esa prueba del Señor.

Llena de compasión por su hermana Chila le escribe siempre que puede a fin de que no se sienta sola. A todas estas mujeres que residían fuera de su patria les recomienda, como madre amorosa y tierna “que se hagan cada día más buenas”.

Como Hija de María Auxiliadora hace suyo el lema “Servir, educar; educar, amar” que escribe en la primera páginas de su agenda. Está convencida que la vocación religiosa es servicio y, para las Hijas de María Auxiliadora, ese servicio se ejerce educando.
Finalmente, Sor María sabía aconsejar bien a la mujer a fin de que su matrimonio fuera estable, fiel y feliz. Sus consejos sobre lo que al hombre le disgusta de su mujer, revelan una persona observadora y muy metida en la realidad. Esos consejos van desde la manera de vestir de la esposa hasta de los platillos de cocina que debe preparar para las comidas52 . En todo piensa Sor María para preparar bien a esas jóvenes que ella recoge, ayuda y encamina al bien espiritual, moral y social. Pareciera que busca, así, el famoso empoderamiento de la mujer, el darle su autonomía, su puesto verdadero en el hogar y en la sociedad, en general..

El suyo es un trabajo práctico de hacer más humana la sociedad a través de la educación de la mujer. Su granito de arena en esta importante labor se hace, no con palabras sino con acciones. Ella está convencida y hace realidad aquello de que “las mujeres pueden contribuir a la humanización de esta sociedad, a la salvaguarda del planeta, a la defensa de los derechos fundamentales de la persona, pero con una condición: que sean capaces de reapropiarse de sus capacidades creativas, tomando plena conciencia de su propia pertenencia femenina”.53

Se revela así, Sor María, como un verdadero modelo de educadora de la mujer, sobre todo con el carisma salesiano que “apuesta no por educar ejerciendo poder sobre el otro o la otra,(…) sino aceptando el desafío del mundo actual que consiste en volver al pensamiento y a la experiencia de Don Bosco que pone en juego el `poder complementario` que lleva al esfuerzo y a la corresponsabilidad54




A manera de Conclusión

San José de Costa Rica, Ciudad de Panamá, 7 Julio 2005

A nuestra querida Hermana la Beata Sor María Romero:

Como Hermanas de Congregación, ante ti nos sentimos como los más pequeños en casa, que admiran a los hermanos y hermanas mayores, queriendo al menos en algo parecerse a ellos.

Nos hemos topado contigo querida Hermana: como mujer, Consagrada, Salesiana, hija amante y obediente de la Iglesia, del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora en que tú como nosotras nos hemos consagrado a Dios. Mujer polifacética y visionaria, adelantada a tus tiempos, pero ante todo Salesiana que como un Don Bosco en nuestro tiempo, que has querido encarnar en tu vida el Mandamiento del Amor... vivir las Obras de misericordia una a una.

Sor María - como toda la gente te llamaba – el tiempo que hemos invertido en leer tus escritos, en conocerte mejor, en conversar contigo en la oración para poderte descubrir en toda tu riqueza, solamente nos deja en el corazón la inquietud de continuar profundizando tu vida, tu espiritualidad, tus escritos porque tienes demasiadas cosas que enseñarnos, y nosotras tus hermanas, muchas cosas que aprender de tu vida, como la de María, llena de Dios para darla a los demás.

Haz dicho que querías pasar tu cielo junto con SantaTteresita del Niño Jesús, haciendo conocer y amar a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora. Te pedimos por favor que comiences por nosotras tus hermana pues solamente si aprendemos de ti la experiencia gozosa de Dios y de María, podremos ser testimonios creíbles de lo felices que nos hace Dios en nuestra vida consagrada.

Solamente así, muchas otras jóvenes, querrán venir a compartir nuestra vida Salesiana, querrán ellas también como tú, llenarse de Dios para repartirlo entre los hermanos y hermanas que más sufren. La santidad a la que nos invitas, es verdadera solo si, de una fuerte y sólida experiencia de amor a Dios como la vivió María la Primera Creyente, brota un torrente de compasión, de acogida, de hacerse compañeras de camino de todos nuestros hermanos y hermanas que sufrientes peregrinan con nosotras el largo y difícil camino de la vida. Solo de la mano de María, el Auxilio poderoso de los Cristianos, podremos como tú cumplir esta misión de amor que el Señor nos confía.



Con cariño tus hermanas: Sor Carmen María Ruiz. fma, Sor Elena Ma. Cruz, fma, Sor Elizabeth Sánchez, fma





Cincuentenario del año en que la Virgen
le entregó el Agua de María Auxiliadora a Sor María Romero un 25 de Agosto de 1955




Notas Bibliográficas

ROMERO MENESES María, Las Obras sociales de las Hijas de María Auxiliadora en San José, Costa Rica, Gráfica Litho ofset, S.A, San José, Costa Rica , mayo 1997 (segunda edición)
2 Ecclesia de Eucharistia No 6
3 Jn.15,5
4 EE.No 1.p 40
5 San Francisco. Carta a todos los hermanos. (FF220)
6 EE. No 1.p. 39
7 EE No 1.p.118
8 Lc.22,19-20
9 Amalia Orlich de B. Positio No 668. p 143
10 Ecclesia de Eucharistia No 61
11 idem p. 51
12 EE. No 2. pp. 47-49
13 idem p. 51
14 Carta a Madre Margarita Sobbrero del 23 Diciembre 1974
15 Dt.4,7
16 Idem p.146
17 Sor Ana María Cavallini. Positio. p.18.Nos. 87-88
18 Idem. p 49
19 Carta del 18 Octubre de 1973
20 Jn.6,53-55
21 Traducción: menudo, pequeño
22 EE.No 3 pp.126,127
23 Sor Ana María Cavallino,. Positio. No 219. pp 52 y 53
24 Mt.11,28
25 ROMERO MENESES María, Escritos Espirituales 4, carta a Madre Auxilia Corallo 7 Julio 1976, Roma, Instituto FMA 1992
26 Cf. Itinerario Histórico-Espiritual de la Venerable Sor María Romero Meneses, Hija de María Auxiliadora, pág. 13
27 RM n. 44
28 Cf ROMERO MENESES María, Escritos Espirituales tomo 4, Instituto Hijas de María Auxiliadora, Roma 1992, pág. 10
29 ibid.
30 Cf. GRASSIANO Ma. Domenica, Con María toda para todos como Don Bosco, Instituto Hijas de María Auxiliadora, Roma 1987
31 Cf Jn 19, 25-27
32 Cf Jn 2, 2 y ss
33 EE. F XII 34
34 EE F XI 36
35 Cf. GRASSIANO Ma. Domenica, Con María toda para todos como Don Bosco, Instituto Hijas de María Auxiliadora, Roma 1987

36 Secretaria General del Instituto de las FMA por muchos años. Visitó la Provincia Centroamericana en el año 1932, donde encontró a Sor María Romero en plena actividad apostólica.
37 Carta del 11 de Diciembre 1947
38 EE. F I, 10
39 EE. F XII 66
40 Fonseca, Elizabeth Centroamérica: su historia. Sectores olvidados, pág 190
41 Ibídem, pág 191
42 Romero Meneses, María. Las obras sociales de las Hijas de María Auxiliadora. La escuela de orientación social, pág 149.
43 Ibídem, pág 14
44 tela áspera de yute
45 Ibídem, págs 66 y 84
46 Grassiano, Sor Domenica Letere di Suor María Romero Meneses, pág 79
47 Romero Meneses, María, OSMA, pág 156
48 Ibídem pág 38
49 Ibídem pág 118
50 Romero Meneses, María. Escritos Espirituales, Fascículo II, pág 60-61
51 Ibídem, pág. 15
52 Ibídem, Fascículo V, pág 25
53 Contreras, María de los Ángeles. Relación entre autoconciencia femenina, educación de la mujer y ciudadanía activa II Encuentro Latinoamericano de Coordinadoras de Proyecto Mujer. Cumbayá-Ecuador. 20-25 agosto 2001
54 Dickson, William Jhon, sdb. Empoderamiento y sistema Preventivo. Portual, abril del 2000



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