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Curso de Gnoseología | tema
Autor: P. Alfonso Aguilar | Fuente: catholic.net
Tema 6.3: El Racionalismo y el Idealismo
Conocer la doctrina fundamental del racionalismo y del idealismo y sus motivos de fondo
 
Tema 6.3:   El Racionalismo y el Idealismo
Tema 6.3: El Racionalismo y el Idealismo
Tema 6.3 El Racionalismo y el Idealismo

Objetivos


1. Conocer la doctrina fundamental del racionalismo y del idealismo y sus motivos de fondo.
2. Apreciar y aprender las exigencias positivas que tienen.
3. Mostrar críticamente sus deficiencias en relación con la teoría del conocimiento.


N.B.: Por motivos de brevedad trataremos conjuntamente dos corrientes de pensamiento que son en sí distintas, pero que comparten ciertos principios generales básicos.


A. Información histórica

El racionalismo es la teoría filosófica que reconoce en la realidad un principio inteligible, cuya evidencia y conocimiento, sin embargo, no es de tipo empírico (sensible, basado sobre la experiencia), sino racional (captable sólo por el pensamiento). Podemos decir que inicia con los filósofos eleatas (Parménides) y los pitagóricos (Pitágoras), pero se asocia, en general, con el intento moderno de introducir en filosofía los métodos matemáticos para alcanzar la certeza absoluta en el conocimiento. Así, la crítica filosófica atribuye a René Descartes (1596-1650) la paternidad del racionalismo, que agrupa a pensadores diversos, como son el ocasionalista Nicholas Malebranche (1638-1715), Baruch Spinoza (1632-77) y Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716).

El idealismo puro enseña que el objeto conocido depende para su realidad de la actividad de la mente cognoscente; identifica los objetos con las ideas. Podemos decir que hay una tendencia idealista desde los presocráticos (por ejemplo, Anaxágoras), que pasa por la época alejandrino-romana y la medieval. La vía al idealismo moderno fue abierta por el racionalismo-subjetivismo gnoseológico de Descartes. Fundador del idealismo puro es George Berkeley que, junto con Leibniz, fue el creador de una forma de inmaterialismo. El idealismo gnoseológico (trascendental, crítico) de Kant inspiró los panteísmos idealísticos alemanes del siglo XIX: Fichte (personalismo abstracto o «idealismo subjetivo»), Schelling (idealismo o teísmo estético), Hegel (idealismo absoluto o lógico), Schopenhauer (idealismo voluntarístico), Schleiermacher (panteísmo espiritual). En Francia se dan idealismos espiritualísticos o personalísticos (Condillac, Biran, Bergson...); en Inglaterra, personalismos semimonísticos (E. Caird, Green) o monismos impersonalísticos (Bradley, Bosanquet); en Italia se reelabora el idealismo de tipo alemán (Croce, Gentile).


B. Doctrina

1. El racionalismo y su antropología

El racionalismo afirma que el conocimiento verdadero ya está dentro de nosotros gracias a las ideas innatas con las cuales nacemos y que no podemos adquirir a lo largo de la vida. Considera, pues, que el saber humano es universal y necesario, porque viene garantizado por las verdades que ofrece el patrimonio originario de las ideas innatas. Lo que conocemos con certeza por vía racional, o sea, la demostración a priori de todas las verdades humanas, constituye el mundo real. El mundo que no se puede conocer con certeza es, en cambio, ilusorio, ni real ni importante. El conocimiento consiste, en definitiva, en el desarrollo de los poderes innatos de tal modo que de uno o varios principios autoevidentes todos los demás conocimientos pueden derivarse sin recurrir a la experiencia.

Se basa en una concepción dualista del hombre, compuesto de dos substancias: el alma («res cogitans») y el cuerpo («res extensa»), que están extrínsecamente ligados, ya que la sensación es relativamente irrelevante para la mente. Todo conocimiento en el fondo es de, desde y a través de la mente.

2. El idealismo metafísico y gnoseológico

El idealismo puro, de carácter metafísico, identifica la realidad ontológica, individual y concreta, exclusivamente con lo ideal, es decir, la mente, el espíritu, el alma, la persona, las ideas, los arquetipos, el pensamiento. Se puede concebir un idealismo empírico, cuyo fundamento es el yo individual o trascendental, que, pone por encima del yo individual un Yo puro, una Mente lógica impersonal, una Voluntad inconsciente, fuente de unidad, universalidad y necesidad. En relación con la naturaleza, han surgido dos tipos de idealismos: por un lado, el acosmismo o idealismo subjetivo, que sostiene que la naturaleza es simplemente la proyección de la mente finita sin una existencia externa real; por otro, el idealismo objetivo, que identifica naturaleza exterior con el pensamiento o la actividad del Espíritu Cósmico (en Alemania este idealismo concibe que las mentes finitas son partes – modos, momentos, proyecciones, apariencias, miembros – del Espíritu Absoluto).

Como consecuencia del idealismo metafísico surge el de carácter gnoseológico: «ser es ser percibido» (esse est percipi). No puede haber identificación entre sujeto (espiritual) y objeto (material). El conocimiento es, pues, exclusivamente espiritual; la mente no puede salir «fuera» para encontrarse con el objeto, dado que no hay un objeto «afuera». La cosa no es, en fin, porque es, sino porque es conocido. Como decía Hegel, «lo que es real es racional y lo que es racional es real».


C. Razones más importantes

1. El racionalismo: deseo de alcanzar una aceptación universal de la verdad

Con anhelo de superar las diferencias de pensamiento, el racionalismo lucha por alcanzar certeza y objetividad, verdades claras y distintas, como en las ciencias matemáticas. Siente, al mismo tiempo, la necesidad de sistematizar el conocimiento. Rechaza la deseperación del escepticismo y la incoherencia del relativismo.

2. El idealismo: el valor del sujeto y la «identidad» cognoscente-conocido

La identidad de sujeto y objeto se realiza en la mente por la actividad del primero. Por eso, el ser de algo se identifica con su ser conocido. Si no hay sujeto, no hay objeto conocido. Habría una contradicción si el ser fuera, a la vez, inmamente y trascendente, dependiente e independiente de la mente, «dentro» y «fuera», material e inmaterial. Resulta, pues, necesario enfatizar la espiritualidad del conocimiento y del ser mismo.


D. Exigencias positivas

1. Racionalismo: confianza en el poder de la razón para conocer verdades metafísicas

Es necesario valorar la capacidad de la inteligencia humana que, aunque limitada, puede conocer esencias, explicar, sistematizar el pensamiento y liberarse de algún modo de los condicionamentos subjetivos para captar verdades objetivas y universales.

2. Idealismo: valorización de la actividad del sujeto cognoscente

Se valora el misterio del conocimiento, que es conformidad intencional de sujeto y objeto, y, al mismo tiempo, la capacidad del sujeto, ser espiritual, que juega un papel muy activo en el conocimiento y no es un mero receptor pasivo de imágenes de objetos que provienen de «fuera».

E. Deficiencias estructurales y refutación del racionalismo y del idealismo

1. El racionalismo desprecia el papel de la experiencia y exagera el poder de la inteligencia

La sensación resulta irrelevante para el racionalista, lo cual contradice los datos de la experiencia, ya que a través de los sentidos podemos conocer las cosas como son y ocasionar el conocimiento de las realidades espirituales. Primero conocemos inmediatamente las cosas que son sensibles. Después y con dificultad conocemos a Dios y las realidades más lejanas a nuestros sentidos. Esto explica porqué le resulta al hombre tan díficil alcanzar el consenso universal sobre las verdades últimas.

Al exagerar el poder innato de la inteligencia, pretende deducir todo el conocimiento de la mente a partir de verdades conocidas a priori, con las cuales la realidad se debe ajustar. Como consecuencia, cae en el peligro de construir sistemas que no explican los datos de la experiencia. En efecto, no todo nuestro conocimiento proviene de la deducción. Hay otras muchas fuentes de conocimiento que el racionalismo deja a un lado, como son el testimonio humano, la experiencia, la inducción. En todo caso, el racionalismo explica bien lo que sería la mente humana si tuviera verdades innatas, pero su teoría no resulta adecuada para explicar nuestro modo actual de conocer.

2. El idealismo es reduccionista, solipsista y contradictorio

El conocimiento es la identidad entre sujeto y objeto. Dado que resulta difícil explicarla, el idealismo rechaza la teoría realista y reduce todo el conocimiento a la identidad del sujeto consigo mismo a través del objeto pensado. Ahora bien, esta reducción no sabe explicar porqué tendemos todos los hombres, de manera natural y espontánea, a ser realistas, a creer que conocemos las cosas como son. El idealismo es ingenuo y simplista: rechaza parte de los datos de la experiencia y reduce la naturaleza del conocimiento a un extremo de la bipolaridad, la mente.

El idealismo conduce inevitablemente al solipsismo, dado que sólo existe el sujeto cognoscente con sus propias modificaciones mentales (los objetos de su pensamiento). Todo el resto, incluso la aserción de que hay otras personas además de mí, termina siendo un conjunto de proyecciones de la mente. No se explica cómo puede haber contacto con la realidad externa y comunicación con los demás.

El idealismo concluye, en el fondo, en el relativismo. Dado que la mente crea los propios objeto de su conocimiento, entonces nadie puede equivocarse. La noción de verdad pierde así todo su significado, pues ella consiste en lo que se capta en un momento dado; como todo el proceso es continuo, sin fin, entonces no hay una verdad definitiva en ningún momento. En estas condiciones, la verdad del idealismo también es pasajera, porque es la que se capta en un momento preciso. Admás, se contradice: dado que no hay error, las teorías del escepticismo, del relativismo y del realismo que el idealismo critica como falsas no son tales. El idealismo sería tan solo una de las proyecciones mentales de ciertos individuos, pero no la teoría del conocimiento universalmente válida.


Conclusión

El racionalismo pretende deducir todo conocimiento claro y distinto, con certeza universal, de las ideas innatas de la mente y el idealismo identifica los objetos del conocimiento con las ideas. Ambos valoran la capacidad activa de la inteligencia humana, pero exageran en atribuirle poderes que no tiene: verdades innatas a partir de las cuales se pueden deducir a priori todas las demás verdades y capacidad creadora de la realidad mental, la única existente. Fracasan en la explicación de la experiencia del conocimiento, al despreciar el papel de la sensación y la tendencia natural al realismo. Terminan, en fin, construyendo sistemas a priori a los cuales la realidad externa debe ajustarse. Desembocan, de este modo, en el solipsismo y en el relativismo que quieren combatir.


Términos claves

Racionalismo: teoría filosófica que propone como ideal del conocimiento la demostración a priori de todas las verdades, es decir, de modo deductivo.
Deducción: demostración que procede del universal al menos universal o al particular.
A priori: anterior a e independiente de la experiencia.
Experiencia: conocimiento adquirido por medio de los sentidos y el contacto inmediato con la realidad sensible.
Idealismo: teoría filosófica que identifica el objeto real con la idea y que, por tanto, pretende que el objeto conocido dependa para su realidad de la actividad de la mente que conoce.
Solipsismo: subespecie del idealismo, según la cual el yo individual del filósofo solipsista es toda la realidad y el mundo exterior y las otras personas son representaciones de ese yo y carecen, pues, de existencia independiente.


Autoevaluación

1. ¿Quiénes son los filósofos más importantes del racionalismo y quiénes los filósofos alemanes más representativos del idealismo?
2. ¿En qué consiste la teoría del conocimiento del racionalismo?
3. ¿Cuál es la concepción del hombre que subyace en el racionalismo?
4. ¿En qué consiste la teoría de la realidad del idealismo puro?
5. ¿Cómo se aplica esta doctrina metafísica del idealismo en la teoría del conocimiento?
6. ¿Cuál es el deseo principal del racionalista?
7. ¿Qué motiva a un filósofo a abrazar el idealismo?
8. ¿Por qué es defectuosa la explicación racionalista del conocimiento humano?
9. ¿Cuáles son las contradicciones del idealismo?


Participación en el foro



1. Imagínese que existe un personaje como el de Tarzán: un niño que se ha criado con los monos sin contacto alguno con seres humanos. ¿Cree usted que sería capaz de reconocerse como persona humana él a sí mismo y de pensar y hablar como un hombre? Sus conclusiones en esta discusión, ¿argumentan a favor o desmienten la teoría del racionalismo?





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