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| Tema 6.3: El Racionalismo y el Idealismo |
Tema 6.3 El Racionalismo y el Idealismo
Objetivos
1. Conocer la
doctrina fundamental del racionalismo y del idealismo y sus motivos
de fondo. 2. Apreciar y aprender las exigencias positivas que
tienen. 3. Mostrar críticamente sus deficiencias en relación con la teoría
del conocimiento.
N.B.: Por motivos de brevedad trataremos conjuntamente dos corrientes
de pensamiento que son en sí distintas, pero que comparten
ciertos principios generales básicos.
A. Información histórica
El racionalismo es la teoría
filosófica que reconoce en la realidad un principio inteligible, cuya
evidencia y conocimiento, sin embargo, no es de tipo empírico
(sensible, basado sobre la experiencia), sino racional (captable sólo por
el pensamiento). Podemos decir que inicia con los filósofos eleatas
(Parménides) y los pitagóricos (Pitágoras), pero se asocia, en general,
con el intento moderno de introducir en filosofía los métodos
matemáticos para alcanzar la certeza absoluta en el conocimiento. Así,
la crítica filosófica atribuye a René Descartes (1596-1650) la paternidad
del racionalismo, que agrupa a pensadores diversos, como son el
ocasionalista Nicholas Malebranche (1638-1715), Baruch Spinoza (1632-77) y Gottfried Wilhelm
Leibniz (1646-1716). El idealismo puro enseña que el objeto conocido
depende para su realidad de la actividad de la mente
cognoscente; identifica los objetos con las ideas. Podemos decir que
hay una tendencia idealista desde los presocráticos (por ejemplo, Anaxágoras),
que pasa por la época alejandrino-romana y la medieval. La
vía al idealismo moderno fue abierta por el racionalismo-subjetivismo gnoseológico
de Descartes. Fundador del idealismo puro es George Berkeley que,
junto con Leibniz, fue el creador de una forma de
inmaterialismo. El idealismo gnoseológico (trascendental, crítico) de Kant inspiró los
panteísmos idealísticos alemanes del siglo XIX: Fichte (personalismo abstracto o
«idealismo subjetivo»), Schelling (idealismo o teísmo estético), Hegel (idealismo absoluto
o lógico), Schopenhauer (idealismo voluntarístico), Schleiermacher (panteísmo espiritual). En Francia
se dan idealismos espiritualísticos o personalísticos (Condillac, Biran, Bergson...);
en Inglaterra, personalismos semimonísticos (E. Caird, Green) o monismos impersonalísticos
(Bradley, Bosanquet); en Italia se reelabora el idealismo de tipo
alemán (Croce, Gentile).
B. Doctrina
1. El racionalismo y su antropología El racionalismo
afirma que el conocimiento verdadero ya está dentro de nosotros
gracias a las ideas innatas con las cuales nacemos y
que no podemos adquirir a lo largo de la vida.
Considera, pues, que el saber humano es universal y necesario,
porque viene garantizado por las verdades que ofrece el patrimonio
originario de las ideas innatas. Lo que conocemos con certeza
por vía racional, o sea, la demostración a priori de
todas las verdades humanas, constituye el mundo real. El mundo
que no se puede conocer con certeza es, en cambio,
ilusorio, ni real ni importante. El conocimiento consiste, en definitiva,
en el desarrollo de los poderes innatos de tal modo
que de uno o varios principios autoevidentes todos los demás
conocimientos pueden derivarse sin recurrir a la experiencia. Se basa
en una concepción dualista del hombre, compuesto de dos substancias:
el alma («res cogitans») y el cuerpo («res extensa»), que
están extrínsecamente ligados, ya que la sensación es relativamente irrelevante
para la mente. Todo conocimiento en el fondo es de,
desde y a través de la mente.
2. El idealismo
metafísico y gnoseológico El idealismo puro, de carácter metafísico, identifica la
realidad ontológica, individual y concreta, exclusivamente con lo ideal, es
decir, la mente, el espíritu, el alma, la persona, las
ideas, los arquetipos, el pensamiento. Se puede concebir un
idealismo empírico, cuyo fundamento es el yo individual o trascendental,
que, pone por encima del yo individual un Yo puro,
una Mente lógica impersonal, una Voluntad inconsciente, fuente de unidad,
universalidad y necesidad. En relación con la naturaleza, han surgido
dos tipos de idealismos: por un lado, el acosmismo o
idealismo subjetivo, que sostiene que la naturaleza es simplemente la
proyección de la mente finita sin una existencia externa real;
por otro, el idealismo objetivo, que identifica naturaleza exterior con
el pensamiento o la actividad del Espíritu Cósmico (en Alemania
este idealismo concibe que las mentes finitas son partes –
modos, momentos, proyecciones, apariencias, miembros – del Espíritu Absoluto). Como
consecuencia del idealismo metafísico surge el de carácter gnoseológico: «ser
es ser percibido» (esse est percipi). No puede haber identificación
entre sujeto (espiritual) y objeto (material). El conocimiento es, pues,
exclusivamente espiritual; la mente no puede salir «fuera» para encontrarse
con el objeto, dado que no hay un objeto «afuera».
La cosa no es, en fin, porque es, sino porque
es conocido. Como decía Hegel, «lo que es real es
racional y lo que es racional es real».
C. Razones más
importantes
1. El racionalismo: deseo de alcanzar una aceptación universal de
la verdad Con anhelo de superar las diferencias de
pensamiento, el racionalismo lucha por alcanzar certeza y objetividad, verdades
claras y distintas, como en las ciencias matemáticas. Siente, al
mismo tiempo, la necesidad de sistematizar el conocimiento. Rechaza la
deseperación del escepticismo y la incoherencia del relativismo.
2. El
idealismo: el valor del sujeto y la «identidad» cognoscente-conocido La
identidad de sujeto y objeto se realiza en la mente
por la actividad del primero. Por eso, el ser de
algo se identifica con su ser conocido. Si no hay
sujeto, no hay objeto conocido. Habría una contradicción si el
ser fuera, a la vez, inmamente y trascendente, dependiente e
independiente de la mente, «dentro» y «fuera», material e inmaterial.
Resulta, pues, necesario enfatizar la espiritualidad del conocimiento y del
ser mismo.
D. Exigencias positivas
1. Racionalismo: confianza en el poder de
la razón para conocer verdades metafísicas Es necesario valorar la
capacidad de la inteligencia humana que, aunque limitada, puede conocer
esencias, explicar, sistematizar el pensamiento y liberarse de algún modo
de los condicionamentos subjetivos para captar verdades objetivas y universales.
2.
Idealismo: valorización de la actividad del sujeto cognoscente Se valora
el misterio del conocimiento, que es conformidad intencional de sujeto
y objeto, y, al mismo tiempo, la capacidad del sujeto,
ser espiritual, que juega un papel muy activo en el
conocimiento y no es un mero receptor pasivo de imágenes
de objetos que provienen de «fuera». E. Deficiencias estructurales y refutación
del racionalismo y del idealismo
1. El racionalismo desprecia el papel
de la experiencia y exagera el poder de la inteligencia
La sensación resulta irrelevante para el racionalista, lo cual
contradice los datos de la experiencia, ya que a través
de los sentidos podemos conocer las cosas como son y
ocasionar el conocimiento de las realidades espirituales. Primero conocemos inmediatamente
las cosas que son sensibles. Después y con dificultad conocemos
a Dios y las realidades más lejanas a nuestros sentidos.
Esto explica porqué le resulta al hombre tan díficil alcanzar
el consenso universal sobre las verdades últimas. Al exagerar el poder
innato de la inteligencia, pretende deducir todo el conocimiento de
la mente a partir de verdades conocidas a priori, con
las cuales la realidad se debe ajustar. Como consecuencia, cae
en el peligro de construir sistemas que no explican los
datos de la experiencia. En efecto, no todo nuestro conocimiento
proviene de la deducción. Hay otras muchas fuentes de conocimiento
que el racionalismo deja a un lado, como son el
testimonio humano, la experiencia, la inducción. En todo caso, el
racionalismo explica bien lo que sería la mente humana si
tuviera verdades innatas, pero su teoría no resulta adecuada para
explicar nuestro modo actual de conocer.
2. El idealismo es
reduccionista, solipsista y contradictorio El conocimiento es la identidad entre
sujeto y objeto. Dado que resulta difícil explicarla, el idealismo
rechaza la teoría realista y reduce todo el conocimiento a
la identidad del sujeto consigo mismo a través del objeto
pensado. Ahora bien, esta reducción no sabe explicar porqué tendemos
todos los hombres, de manera natural y espontánea, a ser
realistas, a creer que conocemos las cosas como son. El
idealismo es ingenuo y simplista: rechaza parte de los datos
de la experiencia y reduce la naturaleza del conocimiento a
un extremo de la bipolaridad, la mente. El idealismo conduce
inevitablemente al solipsismo, dado que sólo existe el sujeto cognoscente
con sus propias modificaciones mentales (los objetos de su pensamiento).
Todo el resto, incluso la aserción de que hay otras
personas además de mí, termina siendo un conjunto de proyecciones
de la mente. No se explica cómo puede haber contacto
con la realidad externa y comunicación con los demás. El idealismo
concluye, en el fondo, en el relativismo. Dado que la
mente crea los propios objeto de su conocimiento, entonces nadie
puede equivocarse. La noción de verdad pierde así todo su
significado, pues ella consiste en lo que se capta en
un momento dado; como todo el proceso es continuo, sin
fin, entonces no hay una verdad definitiva en ningún momento.
En estas condiciones, la verdad del idealismo también es pasajera,
porque es la que se capta en un momento preciso.
Admás, se contradice: dado que no hay error, las teorías
del escepticismo, del relativismo y del realismo que el idealismo
critica como falsas no son tales. El idealismo sería tan
solo una de las proyecciones mentales de ciertos individuos, pero
no la teoría del conocimiento universalmente válida.
Conclusión
El racionalismo pretende
deducir todo conocimiento claro y distinto, con certeza universal, de
las ideas innatas de la mente y el idealismo identifica
los objetos del conocimiento con las ideas. Ambos valoran la
capacidad activa de la inteligencia humana, pero exageran en atribuirle
poderes que no tiene: verdades innatas a partir de las
cuales se pueden deducir a priori todas las demás verdades
y capacidad creadora de la realidad mental, la única existente.
Fracasan en la explicación de la experiencia del conocimiento, al
despreciar el papel de la sensación y la tendencia natural
al realismo. Terminan, en fin, construyendo sistemas a priori a
los cuales la realidad externa debe ajustarse. Desembocan, de este
modo, en el solipsismo y en el relativismo que quieren
combatir.
Términos claves
Racionalismo: teoría filosófica que propone como ideal del
conocimiento la demostración a priori de todas las verdades, es
decir, de modo deductivo. Deducción: demostración que procede del universal
al menos universal o al particular. A priori: anterior a
e independiente de la experiencia. Experiencia: conocimiento adquirido por medio
de los sentidos y el contacto inmediato con la realidad
sensible. Idealismo: teoría filosófica que identifica el objeto real
con la idea y que, por tanto, pretende que el
objeto conocido dependa para su realidad de la actividad de
la mente que conoce. Solipsismo: subespecie del idealismo, según la
cual el yo individual del filósofo solipsista es toda
la realidad y el mundo exterior y las otras personas
son representaciones de ese yo y carecen, pues, de existencia
independiente.
Autoevaluación 1. ¿Quiénes son los filósofos más importantes del racionalismo y
quiénes los filósofos alemanes más representativos del idealismo? 2. ¿En
qué consiste la teoría del conocimiento del racionalismo? 3. ¿Cuál
es la concepción del hombre que subyace en el racionalismo? 4.
¿En qué consiste la teoría de la realidad del idealismo
puro? 5. ¿Cómo se aplica esta doctrina metafísica del idealismo en
la teoría del conocimiento? 6. ¿Cuál es el deseo principal del
racionalista? 7. ¿Qué motiva a un filósofo a abrazar el idealismo?
8. ¿Por qué es defectuosa la explicación racionalista del conocimiento
humano? 9. ¿Cuáles son las contradicciones del idealismo?
Participación en el
foro
1. Imagínese que existe un personaje como el de Tarzán:
un niño que se ha criado con los monos sin
contacto alguno con seres humanos. ¿Cree usted que sería capaz
de reconocerse como persona humana él a sí mismo y
de pensar y hablar como un hombre? Sus conclusiones en
esta discusión, ¿argumentan a favor o desmienten la teoría del
racionalismo?
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