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Psicólogos católicos | sección
Autor: P. Alfonso Aguilar | Fuente: catholic.net
Tema 4.1: El principio de causalidad
¿Hay causalidad real?
 
Tema 4.1: El principio de causalidad
Tema 4.1: El principio de causalidad
Objetivos

1. Comprender la importancia fundamental del principio de causalidad en nuestras vidas y saber argumentar porqué se trata ante todo de un principio real, ontológico.
2. Comprender en qué consiste la causalidad y determinar los tipos de causas.

A. El problema: ¿hay causalidad real?

En la vida ordinaria no podemos vivir ni entender nada sin las nociones de causa y efecto: «¿Quién rompió este plato? ¿Qué causó tal accidente? ¿Por qué está mal la economía? ¿Cuál es la causa del Alzheimer? ¿Por qué los dinosaurios desaparecieron de la tierra? ¿Quién es el autor de este libro?». Nadie cree en la casualidad absoluta. Todos estamos convencidos de que cada efecto tiene una causa. Si hay un mal olor alrededor, buscamos de dónde surge; si estamos en una casa, pensamos que alguien la construyó; si oímos un ladrido, sabemos que proviene de un perro; si vemos a un amigo con el brazo roto, le preguntamos qué le pasó; si la televisión está encendida, alguién debió encenderla. Imaginemos que no tuviéramos noción de causalidad. ¿Podríamos vivir por mucho tiempo? Seguramente no. No sabríamos, por ejemplo, que el fuego quema, que ciertos eventos son mortales, que tales medicinas curan estas enfermedades... No podríamos defendernos y evitar las causas de nuestros males. No entenderíamos el mundo ni a nosotros mismos. No tendríamos ciencia, que es búsqueda de causas. No habría nada que aprender y nada que estudiar. No podríamos conocer a Dios como la Causa última. Todo sería caos, ininteligible, absurdo, sinsentido.

El problema, entonces, no consiste en ver si pensamos o no con las nociones de causa y efecto, lo cual resulta evidente a todos. Otra es la cuestión crucial para determinar el sentido de la vida, la comprensión de la totalidad: ¿es la causalidad un principio de la realidad o sólo un principio de la mente? Los efectos (un huevo, apagar la televión) dependen de sus causas (la gallina, mi mano). ¿Es esta asociación de dependencia real o sólo psicológica? La Historia conoce filósofos que niegan que hay causalidad ontológica, en las cosas (66).

B. Naturaleza de la causalidad

1. Distinciones necesarias: causa, principio, condición y ocasión


Causa es el principio, fundamento u origen en virtud del cual existe un efecto. El nuevo ente o efecto –accidente o substancia– depende de su causa para su existencia. Principio es aquello por la cual las cosas son lo que son. No siempre influye directamente en el efecto. Por ejemplo, el principio de inercia es la tendencia de todos los cuerpos a conservar su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme, pero no causa ni el reposo ni el movimiento. Todas las causas son principios, pero no todos los principios son causas. Condición es un prerrequisito o circunstancia necesaria para que la causa pueda ejercer su influjo. Auxilia, pero no causa. La ventana es condición para que haya luz solar en el cuarto, pero no causa la luz; la nieve es condición para esquiar, pero no hace que alguien esquíe. Ocasión es una situación que favorece la acción de una causa. Encontrarse a un mendigo es una buena oportunidad para practicar la caridad dando limosna, pero no causa la acción caritativa. Un buen clima es una circunstancia favorable para un buen paseo, pero se puede disfrutar de un buen paseo con un mal clima también.

2. ¿Es el principio de causalidad objetivo, real, o meramente subjetivo, lógico?

Analicemos nuestra experiencia. ¿Cómo captamos este principio en la vida ordinaria? De lo que nos sucede al exterior todos sabemos distinguir inmediatamente entre influencia de unas cosas sobre otras y contiguidad en el tiempo o en el espacio. Ejemplos de influencias reales: El pasto del jardín está húmedo (efecto) debido a la lluvia (causa); mi mano (causa) movió el libro (efecto). Ejemplos de contiguidad: después de la lluvia hay brisa; este libro junto al otro; la noche sucede al día; el cuatro, después del tres. Una cosa es causar, otra bien distinta es inmediatez o proximidad. En nuestra experiencia interior también somos conscientes de que nosotros somos la causa de nuestras acciones y decisiones; de ahí que aceptemos responsabilidad por lo que hacemos, nos arrepintamos, nos confesemos, alabemos la virtud y el mérito, legislemos, tengamos juicios y policía, etc. Tanto en la experiencia externa como en la interna el principio de causalidad se nos presenta, de hecho, como una convicción espontánea, intuitivamente captada por todas las gentes, o sea, como una verdad evidente (per se nota), ontológica, objetiva: los entes son realmente causas y efectos. Por eso, derivadamente, es también un principio básico para juzgar y actuar. Como el principio de no contradicción, es indemostrable, inmediato; no necesita mediaciones, razonamientos para ser conocido67. No lo percibimos con los sentidos –como Hume y Kant observaron–, sino por la inteligencia (intus + legere, «leer dentro»), que es capaz de «leer dentro» de los datos que le ofrece la sensación para reconocer la relación metafísica de influencia o dependencia de un ente sobre otro (lluvia–pasto mojado)(68).

C. Los tipos de causas

Según su influjo sobre el efecto las causas pueden ser esenciales (per se) o accidentales (per accidens). Las primeras producen directamente el ser del efecto (gallina–huevo, lluvia–pasto mojado). Las segundas ejercen un influjo sólo indirecto en la producción del efecto, sea porque se unen extrínsecamente a la causa esencial, sea porque causan un efecto distinto al efecto propio que se buscaba producir. Ejemplo del primer caso: la pluma azul (causa accidental) ha colaborado conmigo (causa esencial) para hacer un buen examen de metafísica (efecto). Ejemplo del segundo: Pedrito (causa accidental) pasó el balón a Manolo y metió gol por causalidad (efecto).

Hay cuatro causas per se, puesto que cuatro son las maneras esenciales como un efecto depende de sus causas: las dos primeras –materia y forma– son intrínsecas al efecto, lo componen desde dentro; las dos segundas –causa eficiente o agente y causa final– son extrínsecas al efecto, lo constituyen desde fuera. Algo está hecho de materia y forma por la acción de un agente que opera por un fin. Así, una rosa tiene forma o esencia de rosa en un «pedazo de materia», porque la plantó un jardinero (agente) para que adornara el jardín (fin). Dedicaremos los siguientes temas a estudiar estas cuatro causas (69).

Conclusión

El principio de causalidad es indispensable para la vida y el conocimiento. Es subjetivo, lógico, porque antes es ontológico, real: la inteligencia lo capta en las cosas de modo evidente, inmediato. Causa es, pues, lo que influye para el ser –accidental o substancial– de otro (el efecto). Su influjo puede ser indirecto –causas accidentales– o directo –causas esenciales–: intrínsecos al efecto (materia y forma) y extrínsecos al mismo (agente y fin).


Términos clave

Causa:
el responsable del cambio accidental o substancial; el principio del cual algo depende para su existencia. Causar es, por tanto, hacer que algo suceda, llevar a cabo, producir un cambio.

Efecto: el producto de la acción causal, el resultado o cambio, el nuevo ente.

Causalidad: la relación de causa y efecto o de potencia a acto, el principio ontológico y lógico que testifica que nada finito puede suceder o existir sin una causa.

Notas bibliográficas

66) Según David Hume (Tratado sobre la naturaleza humana, Libro I, Parte III, secc.2-6), la sensación percibe sólo una sucesión regular de fenómenos necesaria a la cual nosotros atribuimos las nociones de causa y efecto. Immanuel Kant (cf. Crítica de la razón pura, A 189, B 232-234) arguía, por su parte, que este principio es un concepto a priori de la razón pura, el producto de la facultad sintética de la imaginación, o sea, un esquema mental a través del cual damos forma a los contenidos del conocimiento: está en la mente, no en las cosas.

67) El principio de no contradicción es el primero lógica, gnoseológica y metafísicamente, porque es el principio del ente en cuanto ente, de toda la realidad. El de causalidad, en cambio, le sucede, dado que la noción de ente no incluye necesariamente la de ser «a causa de». De lo contrario, todo ente debería ser causado. Y Dios no está causado (cf. STO. TOMÁS, Summa contra Gentiles II, 52). La plenitud de ser, Dios, no puede ser causada, dado que ser efecto implica necesariamente imperfección, deficiencia, contingencia.

68) Algunas fórmulas clásicas nos ayudan a comprender mejor el significado de la causalidad ontológica: «todo lo que comienza a ser tiene una causa», «nada sucede sin una causa», «todo lo que se mueve es movido por otro», «todo lo contingente necesita una causa», «nada puede ser causa de sí mismo» o «nada puede pasar de la potencia al acto por sí mismo». En estas expresiones siempre se establece la diferencia real entre causa y efecto, la superioridad ontológica de la causa y la dependencia que el efecto tiene de la causa para existir. Este huevo ha necesitado una gallina para ser, o sea, para pasar de la potencia (posibilidad de existir) al acto de ser. Nada ni nadie puede causarse a sí mismo: yo, que no existía hace cien aZos, no podía ponerme en existencia, pues eso implicaría haber existido antes de existir, lo cual es absurdo. Nadie da lo que no tiene. Por eso somos finitos, contingentes: existimos de hecho, pero no de derecho, ya que la causa –Dios y nuestros padres– podrían no habernos engendrado.

69)La clasificación de las causas es obra de Aristóteles (Física II 3 y 7; Metafísica I 3, 983a24-33; II 2; V 2; XII 4) y ha permanecido como tal desde entonces. Las causas accidentales no pueden, lógicamente, estudiarse en cuanto tal, dado que entran en el orden de lo contingente y casual, no en el mundo de las leyes universales.

Autoevaluación

1. ¿Por qué motivos el principio de causalidad es de una importancia trascendental para el hombre?
2. ¿Cuál es la diferencia entre estos conceptos: causa, principio, condición y ocasión?
3. ¿Por qué sabemos que en las cosas hay una dependencia de causalidad y no se trata simplemente de una proyección mental de nuestra inteligencia?
4. En lo referente a su alcance o extensión, ¿cuál es la relación entre el principio de no contradicción y el de causalidad?
5. ¿Cuáles son los tipos de causas? ¿Con qué criterios las clasificamos?

Participación en el foro


1. El materialismo dialéctico y el evolucionismo materialista consideran que la materia evoluciona por sí sola. Ciertas teorías astronómica-filosóficas arguyen que el Big Bang es la causa del universo y no hay necesidad de Dios para explicarlo. ¿Cómo respondería a estas ideas a la luz de las reflexiones que nos ofrecen las formulaciones clásicas del principio de causalidad?





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