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NOTAS
1. JUAN PABLO II así los expresa cuando dice: "La aparición de María al indio Juan Diego en la colina del Tepeyac, el año de 1531, tuvo una repercusión decisiva para la evangelización. Este influjo va más allá de los confines de la nación mexicana, alcanzando todo el Continente", en: Ecclesia in America, Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1999, n. 11, P 20.

2. VALERIANO, Antonio, Nican Mopohua, traducción del náhuatl al castellano del Pbro. Mario Rojas Sánchez, Ed. Fundación la Peregrinación, México 1998, vv. 34-35.

3. Ibíd., v. 59

4. Cuauhtlatoatzin significa: Águila que habla, o el que habla como águila. Cfr. SIGUENZA y Góngora Carlos de, Piedad Heroica de Don Fernando Cortés. Talleres de la Librería Religiosa, 2ª edición de "La Semana Católica", México 1898, p. 31. También: ESCALADA, SJ, Xavier, Ed., Enciclopedia Guadalupana, México 1997, T. V.

5. "Testimonio de Juan de Salazar", Información de 1556, ordenadas realizar por Alonso de Montúfar, arzobispo de México, en ERNESTO DE LA TORRE VILLAR Y RAMIRO NAVARRO DE ANDA, Testimonios Históricos Guadalupanos, Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 1982, p. 51. Este testimonio y el de otros como Juan Meza, Marcial de Contreras, Francisco de Salazar, Gonzalo de Alarcón, Juan de Masseguer, confirma el hecho de que la devoción Guadalupana contaba con el respaldo episcopal, pero tenía, ya desde antes, gran arraigo entre el pueblo; mientras que los franciscanos, capitaneados por el Provincial Fray Francisco de Bustamante, la consideraban como peligrosa por provocar la idolatría, invención demoníaca.

6. Gregorio XIII, Ut Deiparae semper virginis, Archivo Secreto Vaticano, Sección Brev.69 fol. 537v-538v

7. MERCURIANUS, Everardus Gen., "Carta al Arzobispo de México, Pedro Moya de contreras", Roma, 12 de marzo de 1576, en: Zubillaga, Félix (Editor), Monumenta Mexicana. Monumenta Historica Societatis Iesu, Roma 1956, T. I: 1570-1580, p. 192-193..

8. Cfr. CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM, Mexicana 184, Canonizationis Servi Dei Joannis Didaci Cuauhtlatoatzin Viri Laici (1474-1548). Positio super fama sanctitatis, virtutibus et cultu ab immemoriabili praestito ex officio concinnata, Romae 1989, Doc. IX.

9. Las Informaciones Jurídicas sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego es uno de los documentos más seguros por su naturaleza, objetivo y destinatarios sobre el tema que nos ocupa. Se llevaron a cabo en dos momentos, el primero, del tres de enero al 14 de abril de 1666 recopiló los testimonios de indígenas, entre los 80 y los 115 años, vecinos de Cuauhtitlán, cuyos antepasados habían conocido muy bien al indio Juan Diego. El segundo, se desarrolló del 18 de febrero al 11 de marzo y recogió los testimonios de doce ancianos de descendencia española, diez de ellos eclesiásticos y dos laicos. La petición fue hecha por el entonces obispo de Puebla, Diego Osorio de Escobar y Llamas, Gobernador de la Arquidiócesis de México, sede vacante, y por el Virrey de la Nueva España, Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar. La importancia de estas informaciones no es solamente desde el punto de vista de proceso jurídico, sino también como expresión escrita de diversas tradiciones orales, transmitidas por generaciones. Dichas Informaciones, así como los documentos recuperados de la biblioteca que el historiador italiano Lorenzo Boturini reunió en 1739 sobre el Hecho Guadalupano y sobre el indio Juan Diego, junto con muchos otros monumentos históricos nos ofrecen suficientes datos que ubican en la historia los sucesos ocurridos en la colina del Tepeyac aquel año de 1531.

10. PIO XII, Alocución Radiomensaje del 12 de octubre de 1945, en AAS XXXVII (1945) 10, p. 265-266.

11. JUAN XXIII, Ad christifideles qui ex omnibus Americae nationibus Conventui Mariali secundo Mexici interfuerunt, Roma, 12 de octubre de 1961, en AAS, LIII (1970) 12, p. 685-687.

12. PABLO VI, Nuntius Radiotelevisificus, 12 de octubre de 1970, en AAS, LXII (1970) 10, p. 681.

13. GONZALEZ Fernández, Fidel, CHAVEZ Sánchez, Eduardo y GERRERO, Rosado José Luis, El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego, Ed. Porrúa, México 2000, XXXVIII, Doc. XIII, 119.

14. JUAN PABLO II, Alocución por la III Conferencia del Episcopado Latino Americano, 28 de enero de 1979, en AAS LXXI (1979) 3, p. 205.

15. Id., Alocución a los obispos de América Latina, Primer viaje apostólico a México, México, D. F., 27 de enero de 1979, en AAS LXXI (1979) 3, p. 173.

16. Cfr. Carta de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos al Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, 8 de junio 1982, Prot. N. 1408-2/1982, p. XVI, XXIV; XIX.

17. ROMERO Salinas, Joel, Juan Diego, su peregrinar a los altares, Ed. Paulinas, México 1992, p. 54.

18. Cfr. Relatio et Vota de Consultores Históricos, 30 de enero 1990, y de los consultores teólogos, 30 de marzo 1990.

19. CABRERA y Quintero, Cayetano de, Escudo de Armas, Impresiones del Real, México 1746, p. 345, N° 682

20. JUAN PABLO II, AAS, LXXXII (1990), p. 853-855.

21. JUAN PABLO II, Discurso Inaugural en la IV Conferencia General del Episcopado Latino Americano, Santo Domingo, 12 de octubre de 1992, AAS LXXXV (1993) 9, p. 826, N° 24.

22. Cfr. Nota 14

23. JUAN PABLO II, Ecclesia in America, México 22 de enero de 1999. Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1999, n. 11.70. Véase también en AAS, 85 (1993), p. 826.

24. Una Comisión de Historiadores, presidida por el Prof. P. Fidel González Fernández, Consultor de la Congregación para las Causas de los Santos, en 1998 llevó a cabo una atenta revisión de todos los documentos hasta ese entonces conocidos, relativos al Beato Juan Diego y a las apariciones de Guadalupe. Además se realizaron nuevas investigaciones en otros archivos de los Estados Unidos de América, Viena, Ciudad del Vaticano, España, México y en otros lugares. Las conclusiones, que han confirmado científicamente los datos históricos tanto del Beato como del Evento Guadalupano, han sido compartidas por eminentes estudiosos y fueron publicadas en: FIDEL GONZALEZ FERNÁNDEZ, EDUARDO CHAVEZ SÁNCHEZ Y JOSE LUIS GUERRERO, El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, México 2000.

25. CONGREGATIO DE CAUSISI SANCTORUM, Canonizationis Beati Ioannis Didaci Cuauhtlatoatzin, viri laici (1474-1548) Relatio et Vota, Congresus Peculiaris super Miro, 11 de mayo de 2001, Mexicana, P. N. 1408, Tip. Guerra, Roma 2001.

26. CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, El Acontecimiento Guadalupano Hoy, n. 3

27. Ibíd.., n. 9

28. En 1995 apareció publicada la obra del sacerdote historiador norteamericano Poole Stafford. Se empeña en demostrar que "Guadalupe" es un símbolo religioso nacional inventado por los criollos del siglo XVII, para oponerse a los peninsulares españoles y ofrecer un fundamento religioso a los mexicanos de entonces, que años después desembocó en la Independencia. Las apariciones serían el instrumento de este simbolismo, que con el paso del tiempo impusieron la devoción Guadalupana a la opinión pública como un hecho histórico. STAFFORD, Poole, Our Lady of Guadalupe. The Origins and Sources of a Mexican National Symbol, 1531 – 1797. The University of Arizona Press, Tucson and London 1995.

29. Cfr. GONZALEZ, Fidel, m.c.c.j, La Virgen de Guadalupe de México y el indio Juan Diego, ¿mito, símbolo o historia?, en L´Osservatore Romano, edición semanal, n. 51, del 21 al 27 de dic., 2001, p. 11.

30. El primero de todos fue fray Francisco de Bustamante, provincial de los franciscanos en México (1556) y su histórica desavenencia con el arzobispo dominico Alonso Montúfar, que le llevó, junto con otros de sus hermanos frailes a mostrarse resueltamente hostiles, ya no digamos contra la aparición, sino contra la misma devoción a la Virgen de Guadalupe, afirmando que era falsa, promotora de la idolatría y, por lo mismo, demoníaca. Le sigue el Pbro. Juan Bautista Muñoz, quien en una disertación ante los miembros de la Academia "Memorias sobre las apariciones y el culto de Nuestra Señora de Guadalupe de México" (1794) afirmaba que en todos los documentos que le habían hecho llegar por orden del rey Carlos III, su tutor, no había encontrado ninguna referencia sobre quienes habían vivido el Hecho, y que nada tenían que aportar los documentos indígenas, a los que denominaba "papeles mugrientos" y sin valor por provenir de los indios. Posteriormente están el brillante y megalómano Fray Servando Teresa de Mier (1794), Joaquín García Icazbalceta (1800), y los recientes encabezados por Mons. Guillermo Schulemburg Prado, ex abad de Guadalupe, los canónigos Carlos Warnlholtz Bustillos y Esteban Martínez de la Serna y el Pbro. Manuel Olimón Nolasco.

31. Ibíd., p. XVII. Aun cuando haya excepciones, podemos avanzar la hipótesis plausible de que los franciscanos de la primera mitad del siglo XVI guardaron silencio para no favorecer las supersticiones, destruyeron códices, templos tradicionales y manifestaron desconfianza hacia todos los elementos culturales y religiosos de las tradiciones indígenas.

32. Ibíd.., p. XVIII

33. Es el caso de las mandas, herencias dejadas para el servicio de la ermita, visitas de personajes de la vida pública cuando entraban al reino de la Nueva España, controversias de diversa índole

34. Cfr. NEBEL, Richard, Santa María Tonantzin Virgen de Guadalupe. Continuidad y Transformación Religiosa en México. México 1996 –traducción de la obra alemana de 1992-, Fondo de Cultura Económica, p. 237-238.

35. Las fuentes narrativas, sin ser las únicas, sí forman una buena parte de las fuentes guadalupanas. Se presentan bajo la forma de anales, crónicas, cantares, que fijan una tradición oral.

36. Prácticamente todas las fuentes epistolares son de origen español

37. Los escritos jurídicos son muy variados y se refieren al gobierno de la Iglesia o del culto, como los legados de herencias, los testamentos, las indulgencias, las gracias concedidas a Santa María de Guadalupe, la disputa entre el provincial franciscano Bustamante y el segundo arzobispo de México Montúfar, disputas con los frailes jerónimos de Extremadura.

38. Las fuentes administrativas reflejan la ordenación del territorio novohispano mediante los censos, los mapas topográficos, algunos de los cuales señalan desde temprana hora la existencia de la primera ermita en el Tepeyac

39. La iconografía sobre Juan Diego, unida a la Guadalupana, crece, sobre todo, a partir del siglo XVII, en templos donde existe población mayoritariamente indígena. Por ejemplo, en san Lorenzo Ríotenco, los jesuitas, difusores convencidos de la tradición Guadalupana, propiciaron la construcción de un templo(finales del XVI o principios del XVII) cuyo retablo representa la imagen Guadalupana y a Juan Diego en lugar del "ángel" que aparece ordinariamente llevando sobre sus hombros a la Morenita. Especial mención reserva la tradición oral a la tilma o ayate donde se encuentra plasmada la imagen de la Virgen de Guadalupe, y que algunos de los documentos, sobre todo indígenas del siglo XVI, afirman que se trata de la misma tilma de Juan Diego. La iconografía indígena caracteriza a Juan Diego con la aureola de santo y algunos de los Códices indígenas que sobrevivieron a la destrucción, representan al macehual con signos que los mismos naturales reservaban para lo sagrado, signos que conocemos por lo que afirman Fray Bernardino de Sahagún y Fray Jerónimo de Mendieta, y en 1578, el misionero dominico Fray Diego Durán.

40. Las fuentes arqueológicas se encuentran en un estado incipiente. Lo que hasta el presente se puede afirmar es que, en los lugares donde vivió Juan Diego, desde el siglo XVI los indígenas han sostenido una continua veneración por el beato, expresada en capillas y ermitas. Así por ejemplo, en el valle del Anáhuac hay tres lugares donde la tradición oral consigna que tienen que ver con el nacimiento y la residencia de Juan Diego: Cuauhtitlán, Tulpetlac y San Juanico. En Cuauhtitlán, existe tres construcciones: la primera, los restos de una casa indígena prehispánica, sobre la cual se construyó en el siglo XVI una pequeña capilla cristiana, que a su vez sirvió de base para el actual templo de finales del siglo XVIII y principios del XIX, dedicado a la Virgen de Guadalupe. Sobre esta lugar existe una tradición indígena sin interrupción sobre la existencia de este lugar de culto unido a la historia de Juan Diego. Las mismas Informaciones Jurídicas de 1666 afirmaron unánimemente que éste era el lugar del nacimiento de Juan Diego

41. Tengamos presenta que la devoción a la Virgen de Guadalupe existía ya en Extremadura, lugar de procedencia de Hernando de Cortés, el conquistador, y formaba parte del profundo sentido mariano de los conquistadores y misioneros. El Acontecimiento Guadalupano en México es diverso y no viene a ser un sustituto que reemplace a las deidades maternas de la cultura náhuatl (Coatlícue, Cihuacóatl...), sino que fue un acontecimiento histórico, reafirmado por los más antiguos documentos hasta ahora encontrados y estudiados.

42. Cfr. GONZALEZ, Fidel, o. c., p. XXIX..

43.







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