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Autor: | Editorial:



Adoración perpetua. Otras expresiones
ADORACION PERPETUA

Cómo sería de desear que en todas las parroquias del mundo hubiera pequeñas capillas de adoración perpetua, las veinticuatro horas del día, a Jesús sacramentado. Capillas acogedoras con mucha luz, con muchas flores, con mucho amor, donde los fieles pudieran acercarse a cualquier hora del día o de la noche para visitar al amigo Jesús. Al menos, que estas capillas tengan Exposición del Santísimo durante las horas del día

Lo importante es que los fieles hagan turnos para no dejar solo a Jesús y pedir unidos por algunas necesidades especiales de la parroquia, del país o del mundo. Suele decirse que a grandes males, grandes remedios. ¿No es hora de poner todo lo posible de nuestra parte para que haya más paz en nuestra sociedad y más unión y felicidad en los hogares?

El Papa quiere la adoración perpetua en todas las parroquias. ¿Es mucho pedir que los buenos católicos puedan dedicar una hora a la semana para adorar a Jesús sacramentado? De esta manera, se podría cubrir por turnos las 168 horas de la semana. Que no nos tenga que decir Jesús: ¿“No habéis podido velar una hora conmigo?” (Mt 26,40).

El Papa Juan Pablo II, dirigiéndose al Congreso eucarístico internacional de Sevilla de 1993 decía: “Espero que el fruto de este Congreso eucarístico sea el establecimiento de una adoración eucarística perpetua en todas las parroquias y en todas las comunidades cristianas a través del mundo”. Y El mismo había ya dado ejemplo, pues inauguró el 2 de diciembre de 1981 en la basílica de S. Pedro del Vaticano una capilla de adoración perpetua. Ya en algunos lugares han comenzado la oración, al menos durante el día, pero van creciendo los lugares donde hay adoración nocturna también.

Muchos sacerdotes han encontrado maneras de hacer a Nuestro Señor disponible a los fieles, aun cuando deban cerrar las puertas de la iglesia por razones de seguridad. Algunos han construido una capilla en el edificio de la Iglesia, sin por eso dejar de cerrarla. Otros han convertido un cuarto pequeño, ya sea en el presbiterio o en el convento, en una pequeña capilla, construyendo una pequeña puerta privada por la cual se puede entrar. Otros, simplemente, buscan un cuidante para que haya seguridad. Donde existe amor y buena voluntad, siempre se podrá encontrar o construir un cuarto, aunque sea pequeño para ofrecer posada a Jesús, de modo que todos puedan acercarse a adorarlo, incluso la noche.

Algunos piensan que es peligroso tener la adoración a medianoche. Pero en la Basílica del Sagrado Corazón de París ha habido adoración perpetua durante más de 100 años y nunca ha ocurrido un incidente. S. Juan Neumann comenzó las 40 horas para pedir la paz contra el crimen y el terrorismo. Y, por medio de la adoración eucaristía consiguió la paz. Muchos sacerdotes han comprobado que los crímenes en sus barrios han disminuido desde que empezó la adoración perpetua. Y es que Jesús en el Santísimo Sacramento es más poderoso que todos los ejércitos del mundo. Y nos sigue diciendo como hace dos mil años “Animo, soy yo. No tengáis miedo” (Mc 6,50).
Jesús, por medio de la adoración perpetua, desea abrir las compuertas de su amor y de su misericordia sobre este mundo cargado de problemas. Desea sanar al género humano tan quebrantado. ¿Por qué tú no eres uno de los apóstoles de la adoración perpetua, es decir, de amar y adorar a Jesús las veinticuatro horas de cada día? ¿Qué respuesta le darás tú a Jesús? Ojalá que tengas un alma eucarística y un corazón hecho Eucaristía como Mons. Manuel González y quieras ser, como él, adorador perpetuo durante la vida y después de la muerte. El escribió el epitafio de su tumba: “Pido ser enterrado junto a un sagrario para que mis huesos después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejen abandonado!”.

¡Cuánta fuerza de evangelización tiene el poder irradiante de Jesús sacramentado! ¡Cuánto poder tiene el apostolado de la adoración! ¡Cuántos ancianos y enfermos podrían dedicarse a este apostolado tan eficaz, empleando así mucho de su tiempo libre! Para Charles de Foucauld, en el desierto, sólo el hecho de tener el sagrario era ya, una manera de evangelizar, pues la presencia poderosa de Jesús Eucaristía llegaba, de alguna manera, a todos los que lo rodeaban. Pienso también ahora en los conventos que tienen la adoración perpetua y en tantas religiosas viejecitas, que se pasan horas y horas ante Jesús sacramenta do. ¡Cuánta fuerza de apostolado tienen estos conventos y estas personas por muy ancianas o inútiles que parezcan a los ojos del mundo! Seamos almas eucarísticas para ser también misioneros con Jesús. Como diría el Papa Juan Pablo II: “Estoy convencido de que el auténtico secreto de los éxitos pastorales no está en los medios materiales, y menos aún en la riqueza de los medios. Los frutos duraderos de los esfuerzos pastorales nacen de la santidad del sacerdote. ¡Éste es su fundamento!” (DM 9). Y lo que dice del sacerdote lo puede decir de cualquiera de nosotros, ya que “el puro amor vale más que cualquier obra y la vida contemplativa tiene también una extraordinaria eficacia apostólica y misionera” (Vita consecrata 59). Seamos contemplativos en la acción y misioneros en la contemplación eucarística.


OTRAS EXPRESIONES

¿Cómo le podemos demostrar nuestro amor a Jesús Eucaristía? Puede haber diferentes expresiones personales, en las que puede entrar mucho nuestra propia imaginación: horas de adoración breves o prolongadas visitas.,, “El pueblo cristiano se recrea con el humilde saludo de “Alabado sea el Santísimo sacramento”. Y se siente atraído a tantas capillas e iglesias que, teniendo al Señor manifiesto, invitan a las visitas al Santísimo, que dan calor a la jornada y llevan al coloquio personal con El” (Pablo VI, Congreso eucarístico del Perú 30-8-65).

En algunos conventos es de alabar, que en ciertas fiestas, haya procesión con el Santísimo por todos los rincones para que Jesús visite y tome posesión de cada lugar. Y ¡qué felicidad la de aquellos conventos que tienen Exposición perpetua día y noche y que nunca lo dejan solo, y hacen guardia por turnos! ¡Qué feliz se sentirá Jesús! En algunos conventos es costumbre, al finalizar el día, que el Superior dé la bendición con el Santísimo.

También es muy de alabar la costumbre de algunos lugares de hacer la señal de la cruz, cuando se pasa delante de una iglesia, donde se encuentra Jesús sacramentado. Al menos, dirijamos a Jesús una mirada y un saludo de amor. Estemos siempre en contacto espiritual con el sagrario más cercano y así vivamos en continua adoración, haciendo frecuentes comuniones espirituales. A fin de cuentas, para Jesús no hay distancias. Y desde el sagrario se proyecta como un rayo luminoso que llega hasta nosotros para que podamos estar en contacto personal con El. Y, si no podemos asistir a misa, asistamos en espíritu, si es posible por radio o por televisión, pero si no, simplemente uniéndonos a misa más cercana, sabiendo la hora de su celebración o uniéndonos a las misas que en ese momento se celebran en alguna parte del mundo.

De todos modos, las expresiones personales de amor, pueden ser innumerables. Una señora buscaba cada día la flor más hermosa de su jardín para Jesús. Otra, que era sacristana, tenía la costumbre de besar todos los días el cáliz. Y cuando alguien le preguntó el porqué, respondió: “porque quiero que cada día, cuando venga Jesús, encuentre mi beso al pie del cáliz”. Había otra que echaba perfume junto al sagrario y se esmeraba en que todo estuviera bien limpio para Jesús. Lo importante es hacerlo todo por amor a Jesús: enviarle besos con el corazón darle la mejor de las sonrisas, decirle palabras de amor...

Una Superiora, que podía dar la comunión, colocaba la hostia en el portaviáticos y se lo colgaba y lo abrazaba junto a su corazón para que el Corazón de Jesús formara con el suyo un solo CORAZON. Y se pasaba la hora de oración, en adoración, con Jesús entre sus manos. pero éstas y otras expresiones especiales de cariño a Jesús Eucaristía, sólo deben hacerse con permiso del director espiritual o de la Superiora, y nunca llevar el portaviáticos con Jesús Eucaristía a cualquier parte, de modo casi permanente, fuera de lo estrictamente necesario para llevar la comunión a los enfermos.
¡Con cuánto amor debemos tratar a Jesús! Siempre que pasemos delante del sagrario, debemos hacer genuflexión, y genuflexión doble al pasar delante de Jesús sacramentado expuesto. Los que dan la comunión deben hacerlo con todo respeto y cariño, pues al estar en contacto físico con Jesús, están en comunión con El. Los que lo reciben en la mano deben hacerlo con las manos limpias, haciendo una pequeña cuna con sus manos (la mano izquierda sobre la derecha) para recibir al Rey Jesús, al Dios Omnipotente. No deben quitarle la hostia al sacerdote “al vuelo”, sino esperar a que la deposite en su mano y recibirla allí mismo, al costado del sacerdote, sin llevársela para tomarla por el camino.

Los que participan en el altar (monitores, lectores, cantores...) deben ir bien vestidos, como para una fiesta, para estar a tono con la dignidad y solemnidad del misterio que se celebra. Cuando se lleva la comunión a los enfermos a las casas, los familiares deberían esforzarse lo más posible en preparar bien la habitación, con dos velas encendidas en una mesita, quizás unas flores y, sobre todo, mucho amor ante la alegría de que el propio Jesús en persona se ha dignado visitar su casa. Si lo reciben así, con amor, ¡cuántas bendiciones repartirá para todos!

Cantemos al Amor de los amores, cantemos al Señor Dios está aquí, venid adoradores, adoremos a Cristo Redentor Gloria a Cristo Jesús. Cielos y tierra, bendecid al Señor. Honor y gloria a Ti, Rey de la gloria; amor por siempre a Ti, Dios del amor.

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