Autor: | Editorial:
Exergo
En Memoria de
Monseñor Ernesto Osvaldo Izurieta
Que me apremiaba
a escribir y publicar estas cosas
Aquél, pues, que escucha estas palabras mías y las pone por obra,
se asemejará a un varón prudente que edificó su casa sobre la roca;
y bajó la lluvia y vinieron los ríos, y soplaron los vientos,
y se echaron sobre aquella casa, pero no se derrumbó,
porque estaba cimentada sobre la roca.
Pero todo aquél que escucha estas palabras mías pero no las pone por obra,
Se asemejará a un hombre necio que edificó su casa sobre la arena;
y bajó la lluvia y vinieron los ríos, y soplaron los vientos,
y se estrellaron contra aquella casa, y se derrumbó y su ruina fue grande
(Mateo 7, 24-27)
A ustedes jóvenes
hijos de Dios
que están pensando
en fundar casa
A ustedes, esposos
empeñados en vivir su matrimonio
como hijos de Dios
A ustedes, padres
deseosos de educar bien a sus hijos
Monseñor Ernesto Osvaldo Izurieta
Que me apremiaba
a escribir y publicar estas cosas
Aquél, pues, que escucha estas palabras mías y las pone por obra,
se asemejará a un varón prudente que edificó su casa sobre la roca;
y bajó la lluvia y vinieron los ríos, y soplaron los vientos,
y se echaron sobre aquella casa, pero no se derrumbó,
porque estaba cimentada sobre la roca.
Pero todo aquél que escucha estas palabras mías pero no las pone por obra,
Se asemejará a un hombre necio que edificó su casa sobre la arena;
y bajó la lluvia y vinieron los ríos, y soplaron los vientos,
y se estrellaron contra aquella casa, y se derrumbó y su ruina fue grande
(Mateo 7, 24-27)
A ustedes jóvenes
hijos de Dios
que están pensando
en fundar casa
A ustedes, esposos
empeñados en vivir su matrimonio
como hijos de Dios
A ustedes, padres
deseosos de educar bien a sus hijos


