Autor: | Editorial:
CONCLUSIÓN
Después de haber expuesto algunas ideas sobre el sufrimiento a lo largo de estas páginas, sólo nos queda darle gracias a Dios por todo el bien que puedan hacer a aquellos que estén pasando una situación de sufrimiento, sea por enfermedad o problemas de la vida. No olvidemos que todos, tarde o temprano, pasaremos por el crisol de sufrimiento, que es parte integrante de la vida humana.
Lo importante es saber aceptarlo y ofrecerlo a Dios con amor. Y recordar siempre que, si tenemos amor, lo tenemos todo, porque tenemos a Dios y nos sentiremos realizados como personas y la alegría de Dios brillará en nuestro corazón. El amor es lo único realmente importante. No importa, si los demás nos consideran inútiles o seres de poco valor. Si tenemos amor, somos inmensamente ricos para ayudar a los demás. Por eso, quisiera decir a cada enfermo:
No tengas miedo al porvenir, que está en las manos de Dios. No temas el futuro, que todavía no existe. No te angusties por los defectos que tienes o por los pecados cometidos en tu pasado. Dios es más grande que todo y te ama infinitamente y tiene misericordia de ti. Pero, mientras tengas vida, no te detengas; sigue amando sin cesar. Haz el bien a todos los que puedas y dale gracias todos los días a tu Padre Dios por el DON INMENSO de la vida. Que tu vida sea un canto de agradecimiento a Dios por todos los dones recibidos. Vive para la eternidad y ofrece tu vida por toda la humanidad, especialmente por la salvación de tu familia.
Si sufres con amor, tienes un puesto insustituible en el plan de Dios, eres corredentor de la humanidad en unión con Cristo, eres hermano de Cristo paciente, eres un gran bienhechor de la humanidad, un auténtico apóstol del reino de Dios y uno de sus hijos predilectos.
Que Dios te bendiga. Saludos de mi ángel.
Tu hermano y amigo para siempre
Lo importante es saber aceptarlo y ofrecerlo a Dios con amor. Y recordar siempre que, si tenemos amor, lo tenemos todo, porque tenemos a Dios y nos sentiremos realizados como personas y la alegría de Dios brillará en nuestro corazón. El amor es lo único realmente importante. No importa, si los demás nos consideran inútiles o seres de poco valor. Si tenemos amor, somos inmensamente ricos para ayudar a los demás. Por eso, quisiera decir a cada enfermo:
No tengas miedo al porvenir, que está en las manos de Dios. No temas el futuro, que todavía no existe. No te angusties por los defectos que tienes o por los pecados cometidos en tu pasado. Dios es más grande que todo y te ama infinitamente y tiene misericordia de ti. Pero, mientras tengas vida, no te detengas; sigue amando sin cesar. Haz el bien a todos los que puedas y dale gracias todos los días a tu Padre Dios por el DON INMENSO de la vida. Que tu vida sea un canto de agradecimiento a Dios por todos los dones recibidos. Vive para la eternidad y ofrece tu vida por toda la humanidad, especialmente por la salvación de tu familia.
Si sufres con amor, tienes un puesto insustituible en el plan de Dios, eres corredentor de la humanidad en unión con Cristo, eres hermano de Cristo paciente, eres un gran bienhechor de la humanidad, un auténtico apóstol del reino de Dios y uno de sus hijos predilectos.
Que Dios te bendiga. Saludos de mi ángel.
Tu hermano y amigo para siempre


