Menu




Autor: | Editorial:



Vivir es amar. Siempre adelante
VIVIR ES AMAR

La vida es un regalo de Dios. Un hermoso regalo, que Dios te ha entregado con amor. Pero debes saber que vivir es amar y amar es vivir. Amar es vivir para la eternidad y tu vida debe tener una proyección eterna. Sin embargo, a tu paso por la vida habrás visto mucha gente que vive sin saber por qué ni para qué; personas confundidas, que no tienen rumbo fijo, que prefieren morir a vivir. Son personas, cuya vida no tiene sentido. Viven por vivir y, normalmente, suelen dedicarse a divertirse y a gozar lo más posible como tantos jóvenes que caen en el abismo de las drogas o en la inutilidad de no querer esforzarse ni trabajar por nada ni por nadie. Están muertos en vida.

Por eso, recuerda que, sin amor, estarás muerto. Sólo el amor da vida, mientras que el odio y todo lo que haga daño a los demás, te lleva a la muerte eterna. Decía muy bien LOUIS EVELY: Al final, sólo morirán eternamente los que ya estén muertos en vida. Es decir, aquellos que estaban muertos por dentro, porque habían dejado de amar. Así que piensa bien: La verdadera muerte no es morir, sino dejar de amar. El infierno no será más que la continuación de la muerte que han comenzado en esta vida por no querer hacer el bien ni amar a los demás. Por eso, tú decide amar, en lugar de odiar, vivir en lugar de morir.

Te recomiendo que mires las flores, observes a los pájaros, sonrías a los niños inocentes y disfrutes de las bellezas de la naturaleza para que aprendas a descubrir en ellas el amor de Dios y puedas amar sin condiciones y sin esperar recompensa de los que te rodean.

En una oportunidad, LEO BUSCAGLIA, el gran escritor americano, tuvo una entrevista con el Dalai Lama del Tibet y éste le dijo: Tu mayor deber es ayudar al prójimo. Y, si no puedes ayudar, por favor, no hagas daño. Muy buena idea, enmarcada dentro de la mejor doctrina cristiana: Si no puedes hacer el bien a una persona, por lo menos no le hagas daño. No te vengues, no le guardes rencor, no le pagues mal por mal. Sé generoso en el perdón y no humilles ni desprecies a nadie.

Un autor decía que la vida es como un hermoso regalo de cumpleaños, que Dios nos da. Pero la vida viene envuelta en fascinantes cintas y papeles de regalo, unos más bellos y brillantes que otros. Algunos, desde el principio, se rebelan contra su regalo y ni siquiera se toman la molestia de abrirlo, no se resignan a su suerte, porque no se aceptan a sí mismos... Y, si lo abren, se sienten decepcionados, al ver que en su vida hay dolor y sufrimiento, cuando sólo esperaban encontrar amor y belleza. Pero la vida no es sólo belleza, hay también dolor. Lo bello es cambiar la desesperación en esperanza y el sufrimiento en amor generoso.

Hermano mío, mira la vida con los ojos de Dios, mira en profundidad, no te quedes en la superficie, en las apariencias. Toda vida es maravillosa, hasta la vida de un niño anormal o de una persona discapacitada. Como diría Saint Exupery en el Principito: Lo esencial es invisible a los ojos. Y lo esencial de la vida es el alma; y el alma de cualquier ser humano es un alma hermosa, salida de las manos de Dios sin defectos ni enmiendas.

LEO BUSCAGLIA en su libro: “Vivir, amar y aprender” dice: Conocí una mujer, a quien los médicos le dijeron que le quedaban solamente tres meses de vida. Como todavía podía caminar, le dije que, en vez de estar sentada, esperando la muerte, debería aprovechar el tiempo que le quedaba para hacer algo útil. Ella se fue a un hospital, donde había niños con cáncer. Algunos niños le dijeron con simplicidad:
- ¿Tú también te vas a morir?
- Sí
- ¿Y tienes miedo?
- Sí
- ¿Por qué tienes miedo, si vas a ver a Dios?


Aquellos niños le enseñaron a ver la vida con otra perspectiva y se sintió feliz de jugar con ellos y hacerlos felices. Pero lo más maravilloso fue que el tiempo pasaba y no se moría. Hasta ahora sigue visitando a los niños, haciéndolos felices. Ya no tiene miedo a la muerte y espera el momento señalado para ir a ver a Papá Dios.

Sin embargo, tú sufres por muchos motivos. Puede ser que sufras, porque te oprime la soledad, la depresión, algún error o pecado cometido, alguna traición de tu ser más querido, o quizás por tu propia inseguridad. No importa saber cuál es la causa de tu dolor, lo importante es que hagas algo por los demás, que salgas de ti mismo y procures hacer felices a los demás para encontrar así tu propia felicidad. No olvides que vivir es amar y que morir es dejar de amar. Si no amas a nadie, estás perdido y te estás muriendo en vida.

Además, ¿sabes hasta cuándo tendrás la oportunidad de seguir viviendo? ¿No? Pues, entonces, aprovecha bien el tiempo de tu vida. Mira, un profesor de un colegio sufrió un infarto y su esposa llamó desesperadamente a su hija, que vivía en otra ciudad. Ella se puso inmediatamente en camino con su coche nuevo y... chocó y murió en el accidente. En cambio, el papá se recuperó y sigue viviendo. ¿Qué quiere decir esto? Que nadie sabe el día ni la hora. Nadie tiene la vida comprada y, por eso, debes vivir en profundidad y con seriedad y responsabilidad hasta el último momento que Dios te regale. Vive para la eternidad. Vive bien y nunca te arrepentirás. Vive con amor y ama para seguir viviendo.


SIEMPRE ADELANTE

Si sientes que no puedes lograr algo,
no te desanimes.
Piensa en el ave, que paja a paja hace su nido.
Piensa en el sol, que alumbra
los espacios siderales
hasta llegar a su destino;
en la planta, que lucha por florecer
a pesar del viento frío;
en la hormiga, que carga un granito de trigo;
en la roca, que es perforada
por el constante rocío;
en el niño pequeño, que a hablar ha aprendido.
Y en Dios que, en su inmenso amor,
siempre estará contigo.

Y, si alguna vez fracasas
después de haber intentado algo,
recuerda que haber fracasado
no significa que eres un fracasado;
significa que todavía no has tenido éxito.
Fracaso no significa que no has logrado nada,
significa que has aprendido algo.
Fracaso no significa falta de capacidad,
sino que debes hacer las cosas
de distinta manera.
Fracaso no significa que jamás vas a triunfar,
sino que tardarás más en conseguirlo.
Fracaso, recuérdalo bien, no significa
que Dios te ha abandonado,
sino que Dios sigue esperando
y confiando más en ti.


Una vez se organizó una carrera de ranas, que debían subir a lo más alto de una torre. Al principio, todas salieron con entusiasmo para alcanzar la meta, pues el premio era extraordinariamente grande. Pero los espectadores, ya desde que comenzó la carrera, empezaron a burlarse de ellas y les decían a gritos: Nunca podréis alcanzar la meta, eso es imposible. ¿Por qué no desistís de vuestro empeño? Sois unas locas. Nadie podrá jamás alcanzar semejante altura…Y tanto era lo que se reían y se burlaban que, poco a poco, las corredoras fueron desistiendo y retirándose, porque llegaron a convencerse de que, realmente, era imposible llegar a la cima.

Pero una ranita subía y subía sin importarle lo que decían las otras. Y tanto empeño puso que, al final, consiguió llegar y conseguir el premio. Todos los espectadores estaban confundidos, no lo podían creer. Así que los periodistas fueron rápidamente a hacerle una entrevista y a preguntarle cómo era posible que hubiera alcanzado algo que parecía realmente un sueño inalcanzable. Y la ranita, sólo decía: ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? Resulta que era sorda y ella había creído que todos la estaban animando con sus palabras; cuando, en realidad, era todo lo contrario.

La moraleja es clara: nuestras palabras, buenas o malas, pueden hacer mucho bien o mucho mal en los que nos oyen. Es importantísimo dar siempre palabras positivas y palabras de aliento a los demás. Y, a la vez, hay que hacer oídos sordos a todos aquellos que creen que nunca podremos realizar nuestros ideales y nuestros sueños.

Así que tú sigue siempre ADELANTE y nunca bajes la guardia ni tires la toalla, porque Jesús espera mucho de ti y te necesita para hacer felices a los demás.
Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!