Menu




Autor: | Editorial:



CAPITULO V



DE LAS CONSIDERACIONES, SEGUNDA PARTE DE LA MEDITACIÓN


Después. del acto de la imaginación, sigue el acto del entendimiento, que llamamos meditación, la cual no es otra cosa que una o varias consideraciones hechas con el fin de mover los afectos hacia Dios y las cosas divinas: y, en esto, la meditación se separa del estudio y de los demás pensamientos y consideraciones, las cuales no se hacen para alcanzar la virtud o el amor de Dios, sino para otros fines e intenciones: para saber, o disponerse para escribir o disputar. Teniendo, pues, como he dicho, tu espíritu concentrado dentro del círculo de la materia que quieres meditar-por medio de la imaginación si el objeto es sensible, o por la sencilla proposición, si no es sensible-, comenzarás a hacer consideraciones sobre el mismo, de las cuales encontrarás ejemplos prácticos en las meditaciones que te he propuesto. Y, si tu espíritu encuentra suficiente gusto, luz y fruto en una de las consideraciones, te detendrás en ella, sin pasar adelante, haciendo como las abejas, que no dejan la flor, mientras encuentran en ella miel que chupar. Pero, si en alguna de las consideraciones, después de haber ahondado un poco, no te encuentras a tu sabor, pasarás a otra; pero, en esta labor anda despacio y con simplicidad, sin apresurarte.



Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!