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Autor: | Editorial:



La Confirmación nos compromete a la Santidad

Objetivo doctrinal:
Explicar que todos estamos llamados a la santidad.

Objetivo moral o vivencial:
Tomar a Cristo como ejemplo para poder cumplir con el compromiso a la santidad.

Enlace:
Hay que estar conscientes de que Dios, por su amor infinito nos llama a la santidad desde el momento de nuestra creación. Bien dice San Agustín: “Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti”. Esto es lo que nos debe de mover en todo momento.

Dinámica:
Preguntar a los asistentes que dificultades encuentran para lograr la santidad.

Puntos a desarrollar:
Cristo se hizo hombre, vivió como cualquier hombre, nos demostró ser una persona santa, ya que nunca cometió un pecado.

Nosotros como cualquier cristiano tenemos la obligación de imitar a Cristo, por eso es tan importante tratar de vivir la vida en santidad.

Imitar a Cristo significa amar a Dios y a todos los hombres con todo nuestro corazón y nuestra alma. Esto quiere decir que siempre tenemos que hacer el bien.

Cristo nos invita a ser santos cuando nos dice: “Sed pues perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. (Mt. 5, 48). Esto no significa ser perfectos porque no queremos tener errores, eso sería soberbia, sino que hay que tratar de seguir la voluntad de Dios por amor a Él, para poder vivir en su presencia algún día.

Con el Bautismo, recibimos la gracia santificante, es decir, la gracia que nos hace posible la santidad. Pero, no sólo basta con recibirla a la hora de nuestro Bautismo, sino que cada uno debe de responder a la invitación que tiene a ser santo. No olvidemos que Dios nos ofrece la santidad, mas nunca la impone. Nosotros somos los que tenemos que responder a la invitación, si es que queremos alcanzar la salvación.

La santidad es una conquista humana, ya que Dios nos da el empujón, pero depende de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo el alcanzarla.

En la Confirmación, recibimos al Espíritu Santo. Él es el empujón que Dios nos manda, por lo tanto debemos de vivir como santos después de recibir el sacramento de la Confirmación, ya que tenemos la ayuda de Dios, no hay pretextos. Sólo nos falta actuar el compromiso adquirido ante Dios.

El Sacramento de la Confirmación nos compromete a vivir unidos al Espíritu Santo:
 Nos compromete a vivir el mensaje de Cristo y comunicarlo.
 Nos compromete a vivir una vida de fe, amor y esperanza.
 Nos compromete a vivir una vida más perfecta, unida a Dios, cada vez más buena y más santa.

Hay que luchar por vivir como Jesucristo, en una constante unión con Dios, esforzándonos por estar dispuestos a las llamadas de amor que Dios nos hace, para poder alcanzar la felicidad eterna.

De la respuesta del hombre a la llamada a la santidad, depende su plena realización humana y cristiana, o su fracaso y frustración.

Aplicaciones en la vida diaria:
Tratar de cumplir uno de los compromisos adquiridos en la Confirmación cada día, e id aumentando poco a poco los demás.

Actividades sugeridas:
Que los asistentes expresen que han aprendido en estas sesiones y que cambios ha suscitado en ellos.
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