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Autor: | Editorial:



La Confirmación actuando en las virtudes teologale
Objetivo moral o vivencial:
Que el confirmado se motive para incrementar las tres virtudes teologales.

Enlace:
Cuando fuimos bautizados, se nos borró el pecado original, obtuvimos la gracia santificante, nos hicimos hijos de Dios y se nos dieron las tres virtudes teologales: la fe, esperanza y caridad.

Dinámica:
Lluvia de ideas sobre lo que es la fe, la esperanza y la caridad.

Puntos a desarrollar:
La Confirmación es el sacramento que sostiene e ilumina la fe de cada cristiano. Al hacer la Confirmación estamos afirmando que creemos en Cristo, en la Iglesia, en sus enseñanzas y en sus exigencias y que no tenemos duda que ésta es la verdadera y que la queremos seguir libre y voluntariamente.

El “confirmado” no ocultará que cree en Cristo y su Iglesia y se comprometerá a defenderla, conocerla y difundirla.

El “confirmado” sabrá evitar las situaciones en que la fe se pone en peligro: La ignorancia religiosa, la superstición, las lecturas y espectáculos malsanos, la indiferencia espiritual, los vicios, la soberbia, etc.

El “confirmado” sabrá proteger y profundizar en su fe mediante la lectura de la Biblia. El cumplimiento de las enseñanzas de la Iglesia, la participación en la liturgia, y en la vida parroquial, con la oración, la meditación, sobre todo llevando una vida digna.

Debemos de estar conscientes que existe una vida eterna, a la que estamos llamados todos y que Dios quiere que la alcancemos para vivir con Él. Para lograrlo tenemos que hacer muchos méritos en nuestra vida terrena.

La esperanza nos ayuda a lograr llegar algún día al cielo, ya que esperamos ver a Dios. Por eso es importante que imitemos a Cristo, Él es nuestro ejemplo para alcanzarla. hay que estar cerca de Cristo, siguiéndolo e imitándolo.

La esperanza es una virtud que significa que yo espero llegar a ver a Dios algún día, que confío en todo lo que Dios me ha revelado.

Ese esperar debe de ser nuestra motivación para hacer el bien, pues sabemos que Dios cumple sus promesas. Y esto nos ayudará a vivir en gracia de Dios.

La tercera de las virtudes teologales es la CARIDAD y la podemos entender mejor como: Caridad = Amor.

La caridad, es el amor por el cual amamos a Dios y a los hombres. Es el amor más maravilloso del mundo. Es dulce, servicial, entregado, puro, generoso, paciente. De esta forma debemos de amar, pues así nos ama Cristo. Es el mandamiento nuevo que nos dio Cristo, es la Ley Suprema de todo cristiano.

Sin caridad no hay verdadera vida cristiana. Seremos juzgados por el amor.

La caridad pide al cristiano que se entregue totalmente a Dios, Él cual lo ha amado primero.

El que ama a Dios, ama al prójimo. La caridad es amar al prójimo por amor a Dios.

Llevándonos a amar al Padre, el Espíritu Santo nos ayuda a amar a Jesucristo, a la Santísima Virgen, a los Santos, a la Iglesia y a todo lo que viene de Dios y nos conduce a Él.

Por otra parte nos protege y defiende de todo amor falso: del materialismo, del sexo, del placer, de la ambición, de las malas diversiones, del exceso de bebida, etc.

El don del Amor Eterno es recibido de Cristo en la Confirmación, como regalo de Dios. Por lo tanto, no debemos traicionar el Amor, sino que debemos de seguir con lo que Dios nos manda, para que por medio de Él, seamos educados y maduremos en la Caridad.

Aplicaciones en la vida diaria:
 Amar con caridad ha alguien con quien no simpatizamos.
 Dejar en manos de Dios algún sufrimiento que tengamos, confiando que es por nuestro bien.

Actividades sugeridas:
Dividir a los asistentes en pequeños grupos y que de manera grupal expresen que han aprendido en estas sesiones.
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