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Autor: | Editorial:



La Confirmación nos pone al servicio de Cristo y d
Objetivo doctrinal:
Explicar que para que recibimos al Espíritu Santo.

Objetivo vivencial o moral:
Motivar a tomar a Cristo como centro de nuestra vida, siguiendo sus huellas, y por lo tanto, ponerse al servicio de los demás.

Enlace:
A veces vivir como verdaderos cristianos nos resulta muy difícil, ello implica una lucha constante. Pero, vemos como algunas personas lo logran, tal es el caso de el Papa Juan Pablo II, que no se cansa de hablar para difundir el Evangelio, para defender a la persona, aún estando enfermo. Otro caso, es el de la Madre Teresa de Calcuta que ha dedicado su vida a cuidar a los más necesitados de los necesitados, a aquellos que nadie voltea a ver. Tiene que haber una razón por la cual ellos, al igual que muchos otros, lo han podido hacer.

Dinámica:
Preguntar:
 ¿Por qué ellos hacen lo que hacen?
 ¿ Por qué nos resulta difícil a nosotros tan difícil vivir como verdaderos cristianos?
 ¿Qué podemos hacer para lograrlo?

Puntos a desarrollar:
El vivir como auténticos cristianos es luchar en todo momento, ya que Dios Padre nos pide a todos que nos comportemos como se comportó su Hijo Jesucristo cuando vino a la tierra.

La lucha es difícil, pero no estamos solos. El Espíritu de Dios está con nosotros. Si estamos conscientes de esto tendremos, la seguridad de que podremos combatir y ganar en esta lucha.

Recibimos al Espíritu Santo para crecer en la imitación de Cristo para ser perseverantes, luchadores, generosos, valientes, amorosos, llenos de virtudes y si es necesario podríamos ser mártires.

Es el Espíritu el que nos impulsa a optar siempre por Cristo. Para poder ser auténticos cristianos tenemos que elegir a Cristo:
 Tomándolo como norma de vida.
 Públicamente y en todo momento.
 Detestando todo lo que nos aparte de Cristo y sus enseñanzas.
 Luchando por que su Reino de gracia, de perdón, de justicia y de paz reine en el mundo.
 Defendiendo abiertamente nuestra fe y su Iglesia.
 Aceptando todos los riesgos que implica ser su discípulo.
 Siendo valientes, astutos, si es necesario con heroísmo, sin cansarnos jamás.

El Espíritu Santo nos mueve a seguir las huellas de Cristo siendo sus soldados.

Seguir a Cristo significa servir a los hombres, porque Cristo está presente en cada uno de nosotros. Cristo vino a servir, no a ser servido.

Los cristianos debemos de compartir los dones recibidos y al compartirlos estamos cumpliendo con el compromiso adquirido en la Confirmación de hacer apostolado.

APOSTOLADO es servir a los demás en nombre de Dios y transmitir la palabra de Cristo al imitarlo.

El apostolado se hace en todas las circunstancias de la vida: en la vida familiar, en el trabajo, con los amigos, en las fiestas y reuniones, etc.

El apostolado es algo que todos tenemos que hacer, desde las cabezas de la Iglesia, los sacerdotes, las monjas, hasta nosotros los laicos.

En la comunidad que formamos como Iglesia, el apostolado es promovido y guiado por el Espíritu Santo.
 Es fruto, en la Iglesia, de Pentecostés.
 Es fruto, en cada cristiano, del Sacramento de la Confirmación.

De hecho, el Espíritu Santo es el alma de todo apostolado, distribuyendo gracias especiales entre los fieles de cualquier condición y sus dones necesarios para poderlo llevar a cabo, según lo que a cada uno le toque.

Ser “confirmado” significa darnos por amor a los demás, sin fijarnos en su sexo, cultura, conocimientos y creencias.

Ser “confirmado” necesita de la actitud de estar totalmente disponibles a dar a conocer al Espíritu Santo por todo el mundo.

Para la Iglesia el apostolado de los laicos es indispensable.

Aplicaciones en la vida diaria:
Escoger una actividad dentro de la parroquia para hacer apostolado.

Actividades sugeridas:
 Que los asistentes elaboren posters que representen diferentes formas de apostolado.
 Contar algo sobre la vida de la Madre Teresa de Calcuta.
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