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Autor: | Editorial:



La confirmación, nuestro Pentecostés personal, nos
Objetivo doctrinal:
Explicar Pentecostés y el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad y sus dones.

Objetivo moral o vivencial:
Concientizar en la importancia que tiene el Sacramento de la Confirmación para la vida de fe.

Enlace:
Sabemos que después de que Cristo murió, sus apóstoles y discípulos estaban temerosos, no entendían lo que había sucedido, se sentían decepcionados, desorientados, no sabían que hacer. Tenía que venir el Espíritu Santo, tal cual se los había prometido Jesús, para que entendieran, salieran de la oscuridad y vieran la luz y de esa manera lanzarse sin temor a continuar la obra de Cristo. La llegada del Espíritu Santo sobre los apóstoles sucedió el día de Pentecostés, ese día se encontraban reunidos, no sólo los apóstoles, sino también los discípulos y la Virgen María.

Dinámica:
 Rezar la oración al Espíritu Santo, para pedir que derrame sus luces sobre los asistentes.
 Preguntar que recuerdan del tema anterior.
 Preguntar si recuerdan haber oído o leído algún momento en que el Espíritu Santo se había manifestado antes de Pentecostés.

Puntos a desarrollar:
El día de Pentecostés es el momento en que inicia verdaderamente la Iglesia.

El Espíritu Santo existe desde siempre, ya se había hecho presente en el mundo antes del día de Pentecostés, este día lo hizo para animar a la Iglesia y estar con ella hasta el fin del los tiempos, según la promesa hecha por Cristo.

Ese día el Espíritu Santo se manifestó con signos extraordinarios: un fuerte viento que rodeó el cenáculo, llamas de fuego sobre los que estaban allí, les dio el don de lenguas, manifestación milagrosa de los dones del Espíritu Santo, etc.

Hoy no pasa lo mismo, pero podemos decir que la Iglesia está en un continuo día de Pentecostés, ya que el Espíritu Santo esta actuando continuamente sobre ella de modos muy diversos.

Una de las formas de llegar al pueblo de Dios que tiene el Espíritu Santo es por medio de la Confirmación.

El día de nuestra Confirmación es el día de “nuestro Pentecostés”.

No hay que desperdiciar la gracia que recibimos en la Confirmación, además debemos hacer que los demás se den cuenta de que el Espíritu de Dios habita en nosotros.

Al confirmarnos podemos decir que en el Bautismo recibimos por primera vez al Espíritu Santo y que en la Confirmación recibiremos una fuerza especial de Él mismo, que nos hará capaces de llevar una vida cristiana más perfecta.

En la Confirmación se reciben las gracias del Espíritu Santo necesarias para emprender el camino de progreso espiritual, en la vida personal y como miembros de la Iglesia; esto es con el fin de madurar en la fe y en la práctica de la vida.

Es necesario que no se le deje todo el trabajo al Espíritu Santo, sino que pongamos todo lo que está de nuestra parte, pues Dios nos dio los grandes dones de la razón y la libertad.

El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es el resultado del amor eterno que viene del Padre y del Hijo; es decir, el Padre y el Hijo se quieren de una manera perfecta que de este amor se crea el Espíritu Santo. Es una persona distinta al Padre, al Hijo, pero también igual a ellos ya que son de la misma naturaleza. No olvidemos que la Santísima Trinidad es uno de los grandes misterios de nuestra fe y por ello no lo podemos entender.

En muchas ocasiones Cristo habla a sus discípulos del Espíritu Santo: lo presenta como el don vivo y personal, que por medio de su Padre y de Él mismo van a recibir, para ayudarlos a vivir una vida cristiana y quedarse con ellos. Tal como sucede en nuestra vida después de nuestra Confirmación.

El amor de Dios es el amor más perfecto, total, infinito, eterno que existe y este amor Dios lo manifiesta enviando al Espíritu Santo a todos nosotros.

Al ser confirmados recibimos ciertos dones o cualidades en nuestra alma, por medio del Espíritu Santo.

Estos dones son:
1. El Don de la Sabiduría que nos comunica el gusto por las cosas de Dios.
2. El Don de la Inteligencia que nos comunica el conocimiento profundo de las verdades de la fe, es decir ser capaces de entender las cosas de Dios.
3. El Don de la Ciencia que nos enseña la recta apreciación de las cosas terrenales, es decir, entender las cosas de la tierra tal y como son.
4. El Don del Consejo que nos ayuda para formar un juicio sensato, acerca de las cosas prácticas de la vida cristiana.
5. El Don de Fortaleza que nos da fuerzas para trabajar con alegría por Cristo, haciendo siempre el bien por los demás como Él lo hizo.
6. El Don de Piedad que nos relaciona con Dios como Padre, ya que Él es el ser más perfecto que existe en el universo y en nuestro Creador.
7. El Don de Temor de Dios que nos hace tenerle miedo a ofender a Dios, por lo tanto a tratar de no pecar para no alejarnos de Él, por amor a Él.

Aplicaciones en la vida diaria:
Analizar que importancia le damos al Espíritu Santo en nuestra vida y si acudimos a Él para que nos ilumine en nuestras dificultades.

Actividades sugeridas:
 Hacer un sociodrama del Día de Pentecostés.
Hacer un dibujo que represente cada uno de los dones del Espíritu Santo.
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