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Crecimiento en la fe: Las Virtudes
Se habla tanto de las virtudes, pero ¿Qué es una virtud?

Frutos del Espíritu Santo: Paciencia y Mansedumbre.
La paciencia modera los excesos de la tristeza y la mansedumbre los arrebatos de cólera que rechazan el mal presente.

Frutos del Espíritu Santo: longanimidad (perseverancia)
La persona longánime se propone metas altas, a la medida del querer de Dios

Frutos del Espíritu Santo: la modestia, la templanza y la castidad
El don de la presencia de Dios en uno

Frutos del Espíritu Santo: la fe
No es suficiente creer, hace falta meditar en el corazón lo que creemos, sacar conclusiones y responder coherentemente.

Frutos del Espíritu Santo: caridad, gozo y paz
Quien posee a Dios no se inquieta por nada.

Frutos del Espíritu Santo: bondad y benignidad
Benignidad se usa para significar dulzura, tino, delicadeza; consiste en tratar a los demás con gusto, cordialmente, con alegría

Dones del Espíritu Santo: Temor de Dios (7)
No se trata de un miedo, ni distancia, sino el humilde reconocimiento de la infinita grandeza del Creador.

Dones del Espíritu Santo: Sabiduría (1)
El conocimiento sapiencial nos da una capacidad especial para juzgar las cosas humanas según la medida y a la luz de Dios

Dones del Espíritu Santo: Piedad (6)
Mediante este don, el Espíritu sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios y para con los hermanos.

Dones del Espíritu Santo: Inteligencia (2)
La palabra "inteligencia" deriva del latín intus legere, que significa "leer dentro", penetrar, comprender a fondo.

Dones del Espíritu Santo: Fortaleza (5)
Ayuda en la lucha por permanecer coherentes con los propios principios

Dones del Espíritu Santo: Consejo (4)
El don de consejo actúa como un soplo nuevo en la conciencia.

Dones del Espíritu Santo: Ciencia (3)
El hombre, iluminado por el don de la ciencia, descubre la infinita distancia que separa a las cosas del Creador, su intrínseca limitación.

Las virtudes teologales
La virtud es un hábito bueno que hace al hombre capaz de cumplir el bien de un modo fácil y gratificante

Paz en el alma: El reposo interior
El alma serena es siempre bella

La virtud de oro: la prudencia
El valor de la prudencia nos hace tener un trato justo con los demás.

Un descanso seguro: La fortaleza
Nos da la capcidad de traspasar montañas y barreras...

La presencia que no defrauda: La fidelidad
Cuando somos felices nuestra persona se perfecciona por la unión con la felicidad del otro.

Con “ánimo grande”: La magnanimidad
Es la virtud que da más de lo que cree dar.

Sufrir y alegrarse con el otro: La compasión
Acompañar al otro en su dolor es una de las virtudes que nos hace muy cercanos a Dios.

Generosidad ante todo: El desprendimiento
Nos ayuda a reconocer que existen otros con grandes necesidades...

El valor de la transparencia: La honestidad
Una virtud que llena de armonia la personalidad.

El justo equilibrio: la templanza
Virtud que garantiza el dominio de sí mismo.

Una mano siempre oportuna: el consejo
Esta virtud nos ayuda a mejorar nuestra comprensión hacia los demás, y crecemos en sencillez para aceptar y agradecer los consejos que recibimos.

Dejarse moldear: La docilidad
La virtud de la docilidad nos regala la sencillez...

Con los ojos de Dios: La justicia
la justicia implica un apoyo continuo, total, entre todos (sin ninguna exclusión) los miembros de la sociedad.

El Padre Hugo Tagle Moreno
Sacerdote, del instituto secular de los padres de Schoenstatt.

Sufrir y alegrarse con el otro: La compasión
la compasión es sufrir y alegrarse con el otro. Es experimentar los mismos sentimientos del otro y comprenderlo en su tristeza y dolor. El corazón de Dios es un corazón

Un descanso seguro: La fortaleza
La fortaleza es más que fuerza física. Es el temple y docilidad interior que nos permite superar cualquier adversidad

La virtud de oro: la prudencia
La prudencia es el arte del tino, de la mesura, es el dedal de oro de todas las virtudes. Quien es prudente en su actuar, juicios y decisiones, obrará siempre correctamente.

Generosidad ante todo: El desprendimiento
La generosidad es el arte de darse a sí mismo. Mas que dar cosas, se trata en esta virtud de "compartirse" uno mismo con otros. Finalmente, uno gana más que el que recibe

El valor de la transparencia: La honestidad
la solidez de las relaciones humanas depende de la transparencia con que las abordemos. Si somos honestos con nosotros mismos y nos damos tal cual somos a los demás, las relaciones serán de mejor calidad



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