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La Palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos
Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos

Yo los ataría a Mí con los lazos del cariño, con las cadenas del amor
Una vez a través del profeta Oseas el Señor intentó explicar a su pueblo el contraste que había entre lo mucho que su Dios les amaba y la respuesta tan flaca de ellos a tanto amor

¡Ya es tiempo de buscar al Señor!
Busquemos al Señor en la oración. Búscale en su creación, en una flor, en una montaña, en un atardecer, búscale en la Eucaristía, búscale en la confesión, búscale en cada prójimo

¡Hagan la prueba y verán que bueno es el Señor!
Yo ya hice la prueba y quedé contento, así que te animo a que tú hagas la prueba, nadie lo puede probar por ti

Aquella mujer se enderezó
Cuántas veces el peso de la vida nos puede ir encorvando el alma

El Señor actuaba con ellos
¡Qué bonita manera de decir que se trataba de un equipo!

Estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente
¿Qué dirá el Señor de nosotros? ¿Se extrañará de nuestras actitudes?

Y las llenaron hasta el borde
Si llenamos nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones hasta el borde de amor a Dios y de amor al prójimo, el Señor transformará más rápido el mundo…

Mi alma te desea por la noche y mi espíritu te busca por la mañana
Imaginemos que abrimos nuestra agenda y ponemos en el renglón de la hora a la que normalmente nos levantamos una leyenda que diga: “Buscar al Señor”

Volvió la cara hacia la pared, oró al señor
Hay personas que cuando no sienten nada en la oración, o se consideran inexpertos en la oración, dicen que es como si estuvieran hablando con una pared

Me apostaré en la muralla para ver qué me dice el Señor
¡Qué bonita imagen de la oración! Al orar es lo que hacemos: nos ponemos de centinelas en la muralla de nuestra alma y nos damos a la tarea de estar velando

Ábreme los ojos para ver las maravillas de tu voluntad
Y es que las maravillas del Señor son tantas que no hay ojo humano que sea capaz de registrarlas todas

¿Quién irá de parte mía?
Lanza al aire la invitación como no queriendo la cosa y con la esperanza de que alguien la agarre al vuelo

Apenas la palabra está en mi boca y ya, Señor, te la sabes completa
Es una invitación a que cuando estemos con Él nos sintamos totalmente en casa

Arrojarás al fondo del mar nuestros delitos
¡Qué confianza tan profunda debe darnos pues el perdón de Dios!

Diles todas las palabras que te voy a ordenar sin omitir ninguna. De Jeremías 26
¡Cuántas veces nos puede suceder que queremos diluir, aunque sea un poquito, el mensaje de Dios!

Me tejiste en el seno materno
Qué bonita manera de explicar que el Señor es quien nos ha hecho

Con todo el corazón te voy buscando
Qué bonito grito del salmista desde su deseo irrefrenable de buscar a su Señor

Al despertarme espero saciarme de tu vista
Este pedacito de salmo nos puede ayudar a ver qué siente el alma que quiere buscar a Dios a través de la oración

No eres, Señor, un Dios al que pudiera la maldad agradarle
Es así como el salmista trata de explicar que el bien y el mal son de plano incompatibles



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