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Historia de la Iglesia. Iglesia México Independiente. Eclesiología

Benito Juárez establece la Republica Laica
Así, con la entrada de Benito Juárez a la capital, se estableció en México una república laica. Desde ese día, la educación quedó en manos del Estado y la autonomía de la Iglesia dejó de existir...


Por: Carlos A. Sarabia Barrera | Fuente: Catholic.net



Maximiliano estaba muerto. La Cd. de México capituló ante el Gral. Porfirio Díaz el 20 de junio de 1867. Al día siguiente, hizo su entrada triunfal al frente de su ejército de 25 mil hombres. Junto con él entró Juan José Baz, el exaltado y comecuras gobernador del Distrito Federal. Baz dispuso inmediatamente el abandono de los conventos de monjas. Era el preámbulo de las nuevas tribulaciones que le esperaban a la Iglesia.

En contraste a la actitud vengativa de los demás liberales, el Gral. Díaz fue generoso con los derrotados, por lo que era tenido entre las filas imperialistas como un hombre inteligente y noble.

Porfirio Díaz era el más importante de los generales juaristas y, aunque estaba de parte de don Benito, en cuanto a la lucha contra los franceses; tenía planes e ideas personales. Después de haber tomado la capital, hizo minuciosos preparativos para recibir a Juárez gloriosamente, lo cual tuvo lugar el 15 de julio de 1867.

Juárez venía sólo en su berlina negra, seguido por otra que ocupaba Sebastián Lerdo de Tejada. Don Porfirio, al frente de una escolta salió a recibir al presidente hasta un pueblo llamado Tlalnepantla, para acompañarlo a entrar a la ciudad que había conquistado para él.

El Gral. Díaz esperaba ser invitado por el presidente a viajar en el coche hasta la capital pero Juárez, envidioso de Díaz, recibió con frialdad el saludo de éste y continuó solo en su coche. Lerdo de Tejada, al advertir la desatención, pudo presagiar los resultados políticos y, bajándose de su berlina, invitó al Gral. Díaz a acompañarlo. El general aceptó, pero no por eso dejó de sentirse resentido y lastimado.

Así, con la entrada de Benito Juárez a la capital, se estableció en México una república laica. Desde ese día, la educación quedó en manos del Estado y la autonomía de la Iglesia dejó de existir.

Juárez sentía desde hacía tiempo, una profunda envidia contra don Porfirio Díaz. Durante la guerra contra los franceses, muy pocas veces le envió felicitaciones por sus victorias; más aún porque Díaz no era proclive al fusilamiento indiscriminado de prisioneros imperialistas, como acostumbraban los demás generales liberales. Hubo incluso ocasiones, en que el Gral. Díaz pidió el indulto para militares imperialistas, a lo que Juárez siempre se negó. De esta forma fueron distanciándose estos dos ilustres mexicanos.

Aunque don Benito había recibido una educación católica, cayó bajo el influjo de los enemigos de la Iglesia a una edad muy temprana y se hizo acérrimo admirador de los filósofos franceses Comte y Saint-Simon, cuyo sistema era de crítica negativa y destructora; concepción propia de la mayor parte de los revolucionarios franceses. Con las ideas de la masonería rabiosamente anticatólica, como eran la española y francesa, surgió en Benito Juárez el odio contra la Iglesia.

No obstante, como anécdota curiosa y ejemplo de incongruencia muy común en los políticos mexicanos, se cuenta que hizo educar a su hijo por un sacerdote y, cuando el cubano Pedro Santacilia, su secretario, quiso casarse con su hija sólo por lo civil; don Benito rechazó la propuesta con estas palabras: “Mi hija es una joven decente y el matrimonio civil es un contrato de burdel”. Esas eran las palabras de quien convirtió el matrimonio civil en ley…para los demás.

Con la instauración del Estado laico, el propio gobierno juarista promovió la apertura de templos protestantes…vendiendo los que le había confiscado a la Iglesia Católica. Matías Romero, ministro de Hacienda de Juárez narra: “El Partido Liberal proclama, como derecho nato del hombre, el de la libertad de conciencia y el libre ejercicio de la propia religión, pero en México esto es teórico, ya que, con excepción de unos pocos extranjeros, nadie en nuestra patria profesa otra religión fuera de la católica. Por tanto, apoyé el establecimiento de una comunidad protestante que compita con la Romano-Católica…Mr. Henry C. Riley, pidió que le vendiésemos la iglesia principal del Convento Franciscano, situado en una de las mejores zonas de la Cd. de México…Con el apoyo entusiasta del presidente Juárez, le vendí el edificio, que ya era propiedad de la nación, por la insignificante suma de cuatro mil pesos…El Dr. Butler compró, por aquellos mismos días, otra parte del mismo Convento, donde instaló un Templo Metodista” (Matías Romero, México and the United States, p. 369).-C.A.S.B.- Mérida, Yucatán, octubre de 2002.



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