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Unidad I: Crítica, La validez del conocimiento humano. Tema 1.1 El problema crítico
Entender en qué consiste el problema crítico


Por: P. Alfonso Aguilar | Fuente: Catholic.net



Unidad I: Crítica, La validez del conocimiento humano.

Tema 1.1 El problema crítico


Introducción

La primera parte del curso afronta el problema básico y más importante de la filosofía del conocimiento, el problema crítico, cuya solución sirve de fundamento para las respuestas a los demás problemas gnoseológicos: ¿conocemos la realidad como es o sólo lo que nuestra mente proyecta en su interior? ¿Es el hombre capaz de conocer la verdad? En latín esta pregunta se formularía así: «An sit veritas?» (¿Hay verdad?).

El título de esta unidad – «crítica» – nos indica, de hecho, la idea fundamental del problema y el medio como lo vamos a resolver. Hablamos de «crítica» en el sentido etimológico del término: (crínein), en griego, significa «juzgar». Carece, pues, del sentido peyorativo que nuestras lenguas modernas han dado a este verbo. En los temas siguientes haremos, en efecto, un «juicio» sobre la capacidad de la mente humana de conformarse con las cosas como son: ¿puede conocer la realidad o no?. Tal juicio será llevado a cabo a través del análisis de los actos concretos del conocimiento humano, que son, precisamente nuestros «juicios».
La «crítica» consistirá, pues, en hacer un «juicio» sobre los «juicios».

Al comenzar a estudiar este tema de modo directo y positivo, deberemos reflexionar ante todo sobre la relevancia del problema crítico, sobre su legitimidad y sobre la posibilidad de solucionarlo con un método adecuado (tema 1). Después mostraremos que el hombre tiene la capacidad natural para conocer la verdad a través del análisis de las verdades implícitas en cada acto concreto de conocimiento, o sea, en el juicio (tema 2). Ahora bien, para que su conocimiento sea válido, el sujeto cognoscente debe ser consciente de su capacidad natural para conformarse a la realidad, debe actuar simultáneamente con el juicio una «reflexión completa» (tema 3). Se deberá, a continuación, reflexionar sobre las características de la verdad conocida: en qué sentido es absoluta u objetiva y relativa o subjetiva (tema 4) y de qué modo es, a la vez, extramental o real e intramental o ideal (tema 5).

Diagrama estructural

Tema 1. El problema crítico

A. ¿Qué es el problema crítico?

1. ¿En qué consiste?
2. Importancia vital

B. ¿Es el problema crítico un problema legítimo?

1. Parece que no es legítimo
2. Razones de su legitimidad

C. ¿Es posible solucionar el problema crítico?

1. Razones en contra
2. Razones a favor

D. ¿Cuál es el método adecuado para resolver el problema crítico?

1. No un método de duda o de negación de la capacidad para conocer la verdad
2. Principios fundamentales del método adecuado

Tema 2. ¿Conozco?
La capacidad natural para la verdad


A. El problema: la validez del conocimiento humano es absoluta

B. Los juicios como actos concretos de conocimiento

C. Las verdades implícitas en cada juicio

D. Características de las verdades implícitas en el juicio y su consecuencia


Tema 3. ¿Cómo conozco que conozco?
El modo de conocer la capacidad natural para la verdad


A. El problema: ¿cómo puedo saber que sé?

1. Necesidad de saber que se sabe
2. ¿Qué implica saber que se sabe?
3. El círculo vicioso

B. Primera posibilidad: primero conozco que puedo conocer y luego conozco algo

1. La capacidad se conoce a través del acto
2. Conocer que conozco ya es conocimiento

C. Segunda posibilidad: primero conozco algo y luego conozco que soy capaz de conocer

D. Tercera posibilidad: puedo conocer algo y conocer que conozco simultáneamente

1. Todo conocimiento requiere, a la vez, «reflexión completa»
2. Inmediatez y concomitancia de la «reflexión completa»

E. Conclusión: naturaleza del juicio

1. Dos tipos de «reflexiones»
2. El juicio es, simultáneamente, directo y reflexivo

Tema 4. ¿Cómo es la verdad conocida?
Absolute y relatividad en el conocimiento


A. El problema: las variables del sujeto y del objeto conocido

1. Definición de términos
2. Variabilidad del sujeto cognoscente

B. Una distinción fundamental

1. La actitud natural del hombre en cada juicio
2. Relatividad de cada juicio
3. Lo que conocemos y el modo de conocerlo

C. El conocimiento y la comunicación

1. El hecho de conocer
2. El hecho de comunicarse

D. ¿Una verdad absoluta y relativa, objetiva y subjetiva?

1. ¿En qué sentido la verdad es absoluta u objetiva?
2. ¿En qué sentido la verdad es relativa o subjetiva?
3. Verdad absoluta, acercamiento relativo

Tema 5. ¿Dónde está la verdad conocida?

Inmanencia y trascedencia en el conocimiento


A. La experiencia conflictiva: ¿verdad intramental o extramental?

1. De la esencia a la existencia del objeto
2. La experiencia conflictiva

B. Idealismo: la negación de la diversidad entre la mente y el objeto

C. Realismo: la admisión de la diversidad entre la mente y el objeto

D. Dos órdenes o tipos de existencia


1. El «orden real»
2. El «orden intencional»

E. Dos tipos de signos

1. El «signo instrumental»
2. El «signo formal»

F. Conclusión: ¿objeto intramental y extramental a la vez?

1. Contradicción aparente
2. La mente y el objeto


Bibliografía

AA.VV., The Critical Problem of Knowledge, Pontificia Università Lateranense, Roma 1989.
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Tema 1.1 El problema crítico

Objetivos


1. Entender en qué consiste el problema crítico.
2. Saber porqué el problema es en sí mismo legítimo y posible de solucionar.
3. Explicar los principios fundamentales de un método apropiado para solucionarlo.

A. ¿Qué es el problema crítico?

1. En qué consiste

Es un problema casi tan antiguo como la filosofía misma, que surgió con los Sofistas griegos y que ha llegado a ser en la época moderna el problema filosófico por excelencia. De hecho, para muchos filósofos modernos y contemporáneos, el problema crítico es el problema de la filosofía.

Se puede formular de diversas maneras: ¿Es válido nuestro conocimiento? ¿Podemos fiarnos de nuestra sensación y de nuestro intelecto para conocer las cosas? ¿Hay una correspondencia, conformidad o adecuación entre nuestro conocimiento y la realidad misma? ¿Conocemos las cosas como son o sólo conocemos lo que nuestra mente construye dentro de sí? Dado que el objeto inmediato de nuestra inteligencia son las ideas mismas que tenemos, ¿es posible y cómo es posible conocer la realidad que está «fuera» de mi mente? ¿Tenemos la capacidad para conocer la verdad?

2. Importancia vital

Resulta fácil percibir la trascendencia del problema para nuestra vida y nuestra fe. Si concluimos que somos incapaces de conocer las cosas como son, entonces todo lo que ahora conocemos – Dios, el mundo, las personas, nuestros ideales y valores..., incluso las verdades que conocemos por la fe –, no son más que productos de nuestra inteligencia; no sabremos en realidad si todo eso existe o si existe tal y como nosotros lo conocemos ahora. Nuestra vida moral perdería también su punto de referencia: nada es bueno ni malo en sí; todo depende del valor que nosotros demos a las acciones. La fe, además, carecería de sentido, porque no podemos conocer ninguna Verdad; todo, incluso las verdades reveladas por Cristo y expresadas por la Iglesia, se reducerían a meras opiniones personales, subjetivas.


Si, por el contrario, somos capaces de conocer la verdad de las cosas, aunque sea sólo de modo limitado y parcial, entonces podemos confiar en que, en general, nuestra inteligencia capta la realidad como es y no vivimos engañados en el mundo irreal que nos hemos creado. La vida moral estará fundamentada en la verdad de la ley natural, evangélica y divina: hay actos que son en sí mismos buenos y malos. Será posible, entonces, acoger en la fe una Revelación divina, que sea la Verdad misma.


B. ¿Es el problema crítico un problema legítimo?

1. Parece que no es legítimo

Todos los hombres tenemos la convicción natural, espontánea, de que conocemos la realidad como es. Creemos que lo que vemos y tocamos, lo que aprendemos de nuestros padres y amigos, en los libros y en la prensa, lo que pensamos en general, es conforme a la realidad externa. Por eso cabe preguntarse porqué nos cuestionamos si tenemos capacidad para la verdad o no. ¿Para qué cuestionarse lo indudable?

De hecho hay filósofos católicos, como Etienne Gilson, que consideran el problema crítico como un problema falso, antinatural, ilegítimo, que nunca debería haberse planteado, ya que parte del presupuesto artificial de una duda radical sobre si conocemos o no, cuando en el fondo sí sabemos que conocemos. Obrando así, seguimos, además, el juego de la filosofía moderna, que suele terminar en agnosticismo, relativismo, ateísmo.

2. Razones de su legitimidad

Ahora bien, nosotros podríamos plantearnos el problema no como duda de si conocemos la verdad o no, sino simplemente para indagar y profundizar en las razones de la validez de nuestro conocimiento. Así, por ejemplo, cuando Santo Tomás y los autores cristianos se preguntan: «¿Existe Dios?», no dudan de su existencia; quieren sólo dar razones para afirmarla y fortalecer su convicción. Éste es, precisamente, el fin principal que nos proponemos en nuestro curso y por eso consideramos el problema legítimo. Tenemos, de hecho, motivos de peso para afrontar el problema crítico:

a. Necesidad filosófica natural

Deseamos conocerlo todo por naturaleza; ¿por qué no íbamos a desear conocer el porqué de la validez de nuestro conocimiento? Ninguna pregunta debería excluirse de la filosofía, que busca la sabiduría, es decir, conocer todo por sus últimas causas. Además, aunque la solución del problema esté implícita en nuestra actividad intelectual, necesitamos explicitarla para ser consciente de ella y valorarla. Al plantearnos el problema crítico, nos obligamos a analizar las implicaciones de nuestros actos de conocimiento, a descubrir el mecanismo y las razones por las cuales llegamos a conocer la verdad. Así, no sólo sabremos que sabemos, sino sabremos porqué sabemos. Nuestra convicción, entonces, será científica y no mera creencia, porque seremos capaces de dar razones y conocer sus causas.

b. Necesidad de dar fundamentos racionales a la buena conducta moral

En el ambiente actual resulta sumamente importante saber descubrir y explicar porqué porqué el hombre es capaz de conocer la verdad moral objetiva (la ley natural y, para los creyentes, la ley evangélica también), es decir, porqué hay valores morales objetivos, perennes y universales, como son el respeto a toda vida humana, la indisolubilidad del matrimonio concebido sólo como unión entre un hombre y una mujer (y no entre dos hombres o dos mujeres), la solidaridad, la prevalencia de valores espirituales como son el conocimiento de la verdad y el amor sobre los valores materiales, etc. En efecto, la cultura en que vivimos, creada y expresada en su filosofía, sus leyes, los medios de comunicación social, la educación escolar y universitaria, la mentalidad popular, etc., se desarrrolla en un ambiente de relativismo moral («no hay bien ni mal»), consecuencia del relativismo gnoseológico («no hay verdad, cada uno tiene su propia ´verdad’»). Conviene, pues, afrontar, el problema crítico, para explicitar las razones por las cuales el hombre y la sociedad deben conformarse a la ley natural, creando una cultura de la vida, de justicia y amor, y no una cultura de la muerte y del egoísmo, donde el capricho, el pensamiento de moda, la arbitrariedad de los propios intereses personales o nacionales determinan lo que está bien y lo que está mal.

c. Necesidad de dar fundamentos racionales a la fe

Este relativismo, además de tener consecuencias nefastas para la sociedad y la vida moral y espiritual de los individuos, imposibilita la aceptación de la fe cristiana, de la Revelación de Cristo, que no se presenta como una opinión más entre otras, sino como la Verdad misma.

De ahí que el tema filosófico y cultura más actual y necesario para la vida moral del individuo y de la sociedad, así como para dar una base humana a la racionabilidad de la fe, consiste en mostrar racionalmente porqué el hombre es capaz de conocer la verdad y porqué no debe, por tanto, inventarla a su gusto, sino tratar de descubrirla y vivirla.


C. ¿Es posible resolver el problema crítico?

1. Razones en contra

a. Según los escépticos, es imposible, ya que conocemos todo según el prisma de las condiciones personales en que vivimos (cultura, educación, carácter, madurez psicológica, cacumen, etc.). Si todo nuestro conocimiento es subjetivo, entonces no podremos nunca salir de nosotros mismos para descubrir si corresponde o no con lo exterior. En efecto, mi tesis «el hombre tiene capacidad de conocer la verdad» no es más que una idea subjetiva entre otra infinidad de ideas subjetivas.

b. Hay, además, otra razón profunda. Para demostrar que la inteligencia conoce la verdad se necesita usar la inteligencia misma; presuponemos, pues, que la inteligencia funciona bien cuando estamos demostrando y queremos demostrar que funciona bien... ¡Es imposible salir de este círculo vicioso! Pongamos una comparación para entender este razonamiento; imaginemos que un pez, que nunca ha salido del mar, pensara: «sólo hay vida dentro del agua».

¿Cómo puede saberlo si nunca ha salido del agua y no ha visto, por tanto, las aves, las plantas y los animales terrestres? Asimismo, ¿cómo puede saber la razón que conoce lo exterior si no puede salir de su razón («el mar del pez»)?

2. Razones a favor

a. No todo nuestro conocimiento es subjetivo, dado que tenemos, al menos, un conocimiento objetivo: que el conocimiento de todos los hombres es subjetivo. Esta afirmación es, en efecto, válida universalmente en todo tiempo y lugar. Si, pues, el conocimiento objetivo es posible, podremos entonces conocer objetivamente si conocemos o no la verdad de las cosas.

b. No se puede demostrar todo y no hace falta. Nos basta mostrar en la práctica que nuestro conocimiento es válido. No caemos, pues, en un círculo vicioso; presuponemos que nuestro conocimiento es válido cuando mostramos que lo es. Presuponer esto no significa abandonarse a una fe ciega o a una actitud irracional. Por el contrario, este presupuesto es una convicción natural y espontánea de todo hombre, que pone el fundamento racional de todo su pensar y conocer.



D. ¿Cuál es el método adecuado para resolver el problema crítico?


Más que de un «método» específico, se trata de ver qué principios necesarios todo método debería seguir para poder solucionar el problema de modo adecuado.

1. No un método de duda o negación sistemática de la capacidad humana de conocer la verdad

Por dos motivos: primero, porque es imposible dudar de ella o negarla coherentemente, ya que al dudar y al negar, se estaría usando esa misma capacidad; segundo, porque es dudar de ella y negarla es una actitud innatural, ataca nuestra convicción más natural y espontánea y tergiversa la experiencia humana del conocimiento.

2. Principios fundamentales del método adecuado

a. No prejuzgar la respuesta; dejar que los datos y hechos hablen por sí mismos.

b. Tratar de reflejar el modo como conocemos y cómo llegamos a saber que sabemos. También se puede usar método negativo e indirecto al mostrar lo absurdo de la conclusión opuesta: que no podemos conocer la verdad.

c. Analizar, no deducir, ya que aquí no es posible la demostración; hay que revelar lo implícito de cada acto de nuestro conocimiento.
Conclusión



Términos claves

Problema crítico: es el problema que examina la validez del conocimiento humano, o sea, si el hombre tiene o no la capacidad para la verdad. Su solución ya está implícita en el examen mismo de la cuestión, pero necesita ser explicitada.

Validez del conocimiento: es la cualidad de conformarse, adecuarse o identificarse con la realidad exterior a la mente. Si hay validez, entonces hay conocimiento de lo que es.

Conocimiento: es la presencia o la asimilación mental de un objeto en / por un sujeto cognoscente. Distinguimos entre conocimiento sensitivo, por el cual captamos objetos resistentes, coloridos, olorosos, etc. y conocimiento intelectivo, por el que juzgamos y razonamos.

Verdad: a la gnoseología le interesa la verdad «formal» o «lógica», que se refiere a la conformidad entre la mente y el objeto conocido. Se opone a la falsedad, que es una deformidad positiva entre mente y objeto.

Método: es el camino que se utiliza, con principios propios, para conseguir un fin determinado.

Autoevaluación: Preguntas para resolver en casa

1. ¿Cuál es el problema crítico?

2. ¿Por qué consideramos el problema crítico como el problema básico y más importante de la filosofía del conocimiento?

3. ¿Cuál es la relevancia del problema crítico en la vida práctica, moral y cristiana?

4. ¿Por qué es útil plantearse la cuestión de la validez del conocimiento humano si ya sabemos la respuesta: conocemos que conocemos?

5. ¿Es posible demostrar que conocemos la realidad como es? Y si no fuera posible demostrarlo, ¿cómo es que nos atrevemos a razonar sobre la validez del conocimiento, si para demostrarlo tenemos que presuponer que razonamos bien?

6. ¿Qué características fundamentales debería tener un método apropiado para resolver el problema crítico?


Participación en el foro

1. Si un católico creyera que no conoce las cosas como son, es decir, que carece de capacidad para la verdad, ¿usted cree que puede ser auténticamente católico? ¿Tiene sentido evangelizar a una persona que no crea en la validez del conocimiento?

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