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Tema 1.1: ¿ Qué es la Metafísica?
El hombre será feliz en la medida en que encuentre, con su inteligencia, el sentido de la vida (sepa porqué viaja) y en la medida en que sepa, con su voluntad, darle sentido (sepa viajar bien).


Por: P. Alfonso Aguilar | Fuente: catholic.net



Objetivos

1. Comprender la naturaleza de la metafísica y su punto de partida.

2. Comprender la relación existente de la metafísica con el resto del conocimiento humano y con la fe cristiana.


A. El problema: ¿cómo encontrar y dar sentido a la vida?

1. Ignoramos el sentido de la vida


«Todos los hombres anhelan ser felices, pero al intentar descubrir qué es lo que hace una vida feliz, vagan a tientas».

En el corazón de todo hombre no hay, seguramente, una convicción más firme que ésta: «quiero ser feliz, pero no soy feliz».

Como estado de plenitud, de gozo completo y perdurable, la verdadera felicidad debe abarcar todas las dimensiones del hombre, sobre todo las más propias de su ser humano: su inteligencia y su voluntad. El hombre será feliz en la medida en que encuentre, con su inteligencia, el sentido de la vida (sepa porqué viaja) y en la medida en que sepa, con su voluntad, darle sentido (sepa viajar bien).

Encontrar el sentido significa desubrir la verdad última: ¿cuál es la Causa primaria y el Fin último de todo (el origen y el paradero del trayecto)? Dar sentido quiere decir vivir conforme a esa verdad: ajustar mi escala de valores de acuerdo al Valor absoluto de toda la realidad (viajar preparándose para el destino final).

Ahora bien, como el hombre es un ser racional y libre, no puede vivir por vivir, viajar por viajar. Por eso, lo sepa o no, lo quiera o no, encuentra un sentido porque siempre tiene un «discurso metafísico», y da un sentido a su vida porque vive algún tipo de «metafísica misma». Hay, de hecho, dos modos encontrar y dar sentido, de hacer un «discurso» y vivirlo. ¿Cuál es el mejor?

2. La metafísica «natural» o «espontánea»

El primer modo es común a todo mortal. Cada persona, aunque no se dé cuenta, tiene una cierta idea vaga acerca de la Causa y el Fin últimos de todo y define con su estilo de vida cuál es el Valor absoluto. Para algunos será Dios o lo divino, para otros la energía cósmica, el nirvana, la humanidad, el dinero, el progreso tecnológico, el placer, la fama, el bienestar, el amor, el poder...

3. La metafísica «científica» o «filosófica»

La metafísica «natural» es pre-crítica, asistemática, imprecisa, implícita en ideas y actitudes, no razonada, casi siempre inconsciente. La metafísica «científica», como la de este libro, es, por el contrario, racional, sistemática, precisa, explícita, argumentada, consciente. La primera encuentra y da sentido, tiene un «discurso» y lo vive, por decirlo así, a la buena de Dios. La segunda, en cambio, se dedica con toda la personalidad a encontrar y vivir la verdad fundante. No elimina a la anterior; la hace madurar. No la sustituye; la perfecciona. La metafísica «filosófica» no es, ciertamente, popular entre la gente. Muchos ignoran de qué trata e, incluso, que existe.

Además, un mundo ajetreado,que «teledirige» a las personas a obtener por todos los medios el propio éxito material y social, ofrece poco tiempo y educación para reflexionar sobre lo esencial de la vida. ¿En qué consiste, entonces, esta ciencia tan arrinconada y, a la vez, tan antigua y misteriosa que llamamos «metafísica»?

B. Naturaleza de la metafísica

1. Origen e historia de la metafísica


Para comprender la naturaleza de esta ciencia o «discurso» conviene echar una rápida mirada a su origen histórico y al modo como se concibió a lo largo de los siglos.

a. Del mito a la metafísica

Para las civilizaciones antiguas así como para otras muchas culturas contemporáneas el mito (religioso), con sus historias fantásticas, ha constituido el modo principal de encontrar y dar sentido a la vida. Entre los siglos VI-V a.C., algunos pensadores griegos llamados
«Presocráticos» (Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito, Parménides, Pitágoras, Anaxágoras, entre otros), abandonaron el mito para buscar de un modo racional y metódico el origen y el fin del universo. Su investigación giraba en torno a la pregunta: «¿cuál es el principio de todo?» La filosofía nació así, metafísicamente .

b. Nombres y significados dados a la metafísica

Platón y Aristóteles la llamaron de numerosas formas: «ciencia del ente», «de las primeras causas», «de lo divino», «sabiduría», πιστήμη [epistéme] (= conocimiento por causas),
«teología», «filosofía primera»... El término «metafísica» proviene de la expresión τ μετ τ φυσικά [t met t physiká] («las cosas más allá de la física»), que usó Andrónico de Rodas, el primer editor del corpus aristotelicum (ca. 60-50 a.C.), como título para los 14 libros de Aristóteles que venían después de los libros de física en esa misma edición. Parece, sin embargo, que Andrónico quiso utilizar ese título para indicar que la metafísica trata, precisamente, de aquello que está «más allá» de la física, o sea, de las cosas no sensibles que fundamentan la realidad corpórea .

2. El objeto de una ciencia

Toda ciencia posee un objeto propio que le confiere su unidad intrínsica y la diferencia de las demás ciencias. Podemos distinguir entre objeto material y objetos formales.


a. El objeto material de una ciencia es el contenido de su investigación, es decir, la «materia» de la que trata. La aritmética, por ejemplo, estudia números; la botánica estudia las plantas y la geografia se ocupa de los fenómenos naturales de la tierra.

b. El objeto formal «quod» («el cual») consiste en el aspecto del objeto material que se estudia, o sea, la luz, la perspectiva o el punto de vista bajo el cual se analiza el contenido de la ciencia. Determina la diferencia específica de cada ciencia. La psicología, la sociología y la historia tienen el mismo objeto material –el ser humano–, pero diversos objetos formales quod o perspectivas: la psíque, la vida del hombre en sociedad, su pasado.

c. El objeto formal «quo» («por el cual») se identifica con los medios, métodos e instrumentos que se utilizan para progresar en la investigación científica. Así, las ciencias naturales usan aparatos como los microscopios, telescopios, sismógrafos, y métodos experimentales, mientras que las ciencias matemáticas progresan por deducción y la filosofía a base de razonamientos.

3. El objeto material de la metafísica

El objeto material de todas las ciencias consiste en un sector particular de la realidad. La metafísica, en cambio, busca comprender toda la realidad. Estudia todo lo que existe, todo aquello de lo cual pueda decirse «es» (colores, cosas, impresiones, materia, tiempo, espíritu, Dios...). No excluye nada, o, si se prefiere, sólo excluye «la nada», que no existe. Estudia, en una palabra, el ente. «Ente» proviene del participio activo latino del verbo ser: ens (genitivo: entis), que significa «lo que es». Por tanto, un «ente» (un libro, una nube, un pensamiento, el color blanco de una computadora, la posición de una pluma...) está compuesto de dos principios: una esencia (o «naturaleza»), que lo hacer ser lo que es (libro, nube, pensamiento, color, posición...) y el ser (en latín, esse: el infinitivo del verbo ser), que lo hace existir. Un ente, pues, es id quod est: «aquello» (esencia concreta o modo de ser) «que es» (que tiene ser).

4. El objeto formal «quod» de la metafísica

La metafísica estudia todas las realidades desde un punto de vista particular y exclusivo: en cuanto que «son». ¿Por qué? Porque sólo desde la perfecciones del ser –característica fundamental y fundamento de todo– podemos abarcar todo lo que existe. Si escogiéramos una noción particular, por ejemplo «color», tendríamos que dejar de lado muchas que son incoloras (Dios, el alma, el amor, la libertad...). Por eso, a la metafísica le interesa el «ente en cuanto tal»: la realidad toda (el ente) en cuanto que tiene ser. Ahora bien, ¿qué significa, en concreto, estudiar el ente «en cuanto ente»? Significa considerar los principios, propiedades y causas comunes a todos los entes.

a. Los principios primeros y más universales

Un principio es un elemento interno que hace que algo sea lo que es o actúe como actúa. Por ejemplo, la ley de la gravedad, la inercia, el respeto a la vida de un inocente, la vida, son principios, respectivamente, de la naturaleza, del movimiento, de la ley natural, de los seres vivientes. Las ciencias particulares se ocupan de principios comunes a un cierto grupo de entes (gravedad e inercia en física, ley natural en ética, vida en botánica y zoología). La metafísica, en cambio, busca aquellos elementos que constituyen radicalmente a todos los entes, sin excluir ninguno.

b. Las propiedades más universales

Las propiedades son cualidades, atributos o características esenciales a una cosa. Ejemplos: «propio» de las estrellas es tener en sí luz y energía; de los círculos, un diámetro π; de la materia, color. La metafísica debe estudiar las propiedades comunes a todos los entes sin excepción.

c. Las causas últimas

Llamamos «próximas», «inmediatas» o
«secundarias» a las causas que producen determinados efectos de modo inmediato y directo, como son las que originan y mueven a las estrellas (objeto de la astronomía) y las que provocan la enfermedad o salud en el cuerpo humano (objeto de la medicina). Las causas «últimas», «supremas» o «primarias» en sentido absoluto son las que extienden su influjo a todo lo que existe.

5. El objeto formal «quo» de la metafísica

Las ciencias progresan con instrumentos especializados y a base de observación, experimentación, hipótesis, documentación, comparación, deducción y métodos similares. La metafísica, ciertamente, no los necesita, porque trata de realidades inteligibles o invisibles, no sensibles ni medibles (los principios, propiedades y causas más universales). Sólo puede descubrirlos por la razón humana.

Con todo, dado que su investigación concierne al significado de la existencia o de su viaje en la vida, el metafísico no puede razonar como si fuera un espectador neutral o apático. Su felicidad está en juego. Ha de comprometer, por tanto, todas las fuerzas de su personalidad.

Por eso, aunque normalmente se considera a la metafísica como un «estudio racional», nosotros la concebimos como «búsqueda existencial de un conocimiento experiencial», es decir, la búsqueda apasionada del sentido último de la existencia que compromete de lleno el propio corazón y que se adquiere por medio del esfuerzo intelectual, ascético, moral y religioso.

6. Definición de metafísica a la luz de sus objetos:

La metafísica es la búsqueda existencial de un conocimiento experiencial del sentido de la vida, a través de la investigación racional impulsada por el corazón (objeto formal quo) acerca del ente –todo lo que existe– (objeto material), en cuanto ente, es decir, a la luz de los principios, propiedades y causas comunes a todos los entes (objeto formal quod).

C. La metafísica en el mundo del conocimiento humano

Para comprender mejor el fin, la naturaleza y el papel de la metafísica en la propia vida, debemos considerar la relación que tiene con las ciencias, la filosofía y la fe.

1. La metafísica y las ciencias

a. La metafísica como una «ciencia» singular


Es ciencia, porque cuenta, como todas, con unos objetos –material y formales– específicos, un método racional propio y una sistematicidad. Aunque abarque a toda la realidad, la metafísica no puede considerarse, por eso, como una «síntesis» de todas las ciencias, ya que cada una estudia un grupo particular de entes a la luz de sus principios, propiedades y causas inmediatos o secundarios, presuponiendo los últimos o metafísicos (que todo es inteligible, causado, compuesto de esencia y ser, etc.). Ninguna se pregunta: ¿por qué y para qué existe todo? Desde el punto de vista de la Causa y Fin últimos, todas las ciencias juntas explican cómo son las cosas, pero no porqué son. Y un millón de «cómos» nunca producirá un «porqué».

b. La metafísica como «sabiduría»

Dado que se ocupa del sentido último de la realidad, la metafísica es más que ciencia. Su saber es en cierto modo omni-comprehensivo y vital. No sirve para conocer «más» cosas –fin de las ciencias puras–, ni para perfeccionar nuestro bienestar –objetivo de las ciencias aplicadas. Sirve para que el hombre sepa quién es, cuál es su misión, su origen y destino final, para que sea, en una palabra, más hombre.

La metafísica, por un lado, respeta la autonomía de las ciencias, pues ambas trabajan a distintos niveles y se complementan. Por otro lado, sólo ella puede y debe ofrecerles su fundamento ontológico (principios, propiedades, causas) y gnoseológico (principios del conocimiento, como el de causalidad y el de no-contradicción). Por estar en la cima del monte, es capaz de guiarlas, juzgar sobre sus límites y su papel específico, darles el panorama del mundo de conocimiento donde cada una pueda ocupar el puesto que le corresponde sin pretender invadir los campos de las otras.

2. La metafísica y la filosofía

La filosofía, como vimos, nació metafísicamente con la búsqueda racional del ρχή. Con el tiempo fueron surgiendo ramas de este tronco: cosmología, antropología, ética, teología natural..., que no eran más que aplicaciones del saber metafísico a un campo particular (el mundo, el hombre, la moral, Dios...). Por eso, la metafísica ha constituido, desde siempre, «la filosofía primera» (Aristóteles), el fundamento, el corazón, el núcleo, el clímax, la unidad intrínseca de la investigación filosófica. En efecto, sólo ella ofrece la sabiduría omni-comprensiva y vital que busca el filósofo y que es la más perfecta que un hombre pueda obtener en el plano natural. De todas las ciencias del hombre es la más racional (principios más universales), la más sublime (la causa suprema de todo) y la más verdadera (ama la verdad por sí misma). Es «divina» en dos sentidos: trata sobre Dios como causa de todo y trata de conocer las cosas como Dios las conoce, en la medida en que sea posible a la razón humana.

3. La metafísica y la fe cristiana

No pocos filósofos encuentran un conflicto entre fe y razón, ya que la fe nos da todas las respuestas que la razón busca (fideísmo) o la razón es capaz de conocerlo todo sin necesidad de ninguna fe (racionalismo). Ahora bien, la fe no excluye a la razón, como tampoco la gracia destruye a la naturaleza, sino que, por el contrario, la eleva. Tanto la fe como la razón son dones de Dios, «son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad»(16). Por tanto, entre la metafísica y la teología debe reinar la armonía, no el conflicto, pues ambas tienen objetos, métodos y finalidades diversas, y su conocimiento se complementa. Por un lado, «la fe busca el entendimiento» y, por otro, «la inteligencia busca la fe».

La metafísica sirve a la fe como base, porque el conocimiento de lo sobrenatural presupone el de lo natural. Sirve a la teología como instrumento, proveyéndola de una visión globalizante y de nociones fundamentales como son
«transustanciación», «materia» y «forma» (sacramentos), «unión hipostática», «persona», etc. Sirve al apostolado de la Iglesia como medio para dialogar y evangelizar, sobre las bases comunes de la razón, con todos los hombres, creyentes y no creyentes.

Ahora bien, el fin último de todo apostolado, de toda teología y de la fe misma es la contemplación de la verdad completa, que alcanzará su perfección y estado definitivo en la otra vida cuando el hombre contemple a la Verdad misma, pues Dios «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (1 Tim 2, 4). Mientras llega a la meta para la que fue creado, el hombre cuenta en su peregrinaje con dos ojos para ir vislumbrando algunos destellos de esa Verdad y orientar su camino hacia ella: la fe, gracia sobrenatural, y la metafísica, esfuerzo humano.

Conclusión

La metafísica es el camino metódico y racional con el que el hombre busca encontrar y dar sentido a su vida, a través de la búsqueda existencial del conocimiento experiencial de toda la realidad a la luz de sus principios, propiedades y causas más universales. Por lo cual es, al mismo tiempo, ciencia y sabiduría. Es el núcleo de la filosofía, su fundamento y clímax. En armonía con la fe y junto con ella, ayuda al hombre para que en su peregrinar pueda contemplar la verdad completa, que es el fin de la teología y del apostolado.


Términos clave

Ciencia:
un cuerpo sistemático de ideas adquiridas a través de la experiencia y de la reflexión sobre un mismo objeto o grupo objetos y que están lógicamente relacionadas.

Objeto de una ciencia: el fin que le da su unidad y su diferencia específica. Consta de un objeto material –su contenido–uno formal quod –el aspecto concreto que considerar– y de uno formal quo: los instrumentos, medios y métodos propios.

Filosofía (φιλεν [fileín], «amar» + σοφία [sofía], «sabiduría»): la ciencia que considera toda la realidad a la luz de sus principios, propiedades y causas últimas y más universales («discurso sobre filosofía») y el modo de vivirla («filosofía misma»). Es, simultáneamente, la búsqueda de la sabiduría y la sabiduría buscada.

Sabiduría: contemplación o conocimiento vivencial del sentido de vivir de quien sabe juzgar las cosas y situaciones terrenas a la luz de la eternidad y es capaz de asignar a cada una el lugar que le corresponde en el contexto de toda la realidad. Se trata, en definitiva, del esfuerzo humano por comprender la realidad como Dios la comprende.

«Búsqueda existencial»: expresión que acuñamos para significar la investigación apasionada del sentido último de la existencia: el porqué y el para qué de toda la realidad.

«Conocimiento experiencial»: expresión nuestra que indica el conocimiento adquirido por el corazón, o sea, por el uso de todas las facultades y dimensiones de la propia personalidad, que incluye el esfuerzo y la experiencia sensitiva, racional, intuitiva, artística, axiológica, moral, religiosa, mística, y que se convierte por tanto en convicción fogosa y bien fundada.

Ente: lo que es, se trate de una cosa (libro, rosa) o de una modificación de una cosa (el tamao del libro, el aroma de la rosa). Está compuesto del ser o esse (el principio que lo hace existir) y de una esencia (el principio que lo hace ser lo que es: libro, rosa, tamaño, aroma).

Autoevaluación

1. ¿Cuáles son las dos formas que tiene el hombre para conocer y dar un sentido a la vida, –los dos tipos de metafísicas– y en qué se diferencian?

2. ¿Cuál es el origen histórico de la metafísica filosófica?

3. ¿Cuáles son los tres objetos de una ciencia?

4. ¿Cuál es el objeto material de la metafísica?

5. ¿Cuál es el objeto formal quod de la metafísica?

6. ¿Cuál es el objeto formal quo de la metafísica?

7. ¿Por qué la metafísica no puede contentarse con un conocimiento meramente intelectual, neutral o indiferente de su objeto y se debe convertir, en cambio, en «búsqueda existencial de un conocimiento experiencial»?

8. ¿En qué sentido es la metafísica una ciencia y en qué sentido es sabiduría?

9. ¿Qué puesto ocupa la metafísica en el mundo de la filosofía?

10. ¿Cómo se armonizan la fe y la metafísica?

Participación en el foro

1. A nivel personal, mucha gente no encuentra el sentido de su vida, lo cual explica en buena parte el elevado índice de suicidios y problemas sociales, como el abuso de la droga y del alcohol, las pandilla o los «gangs», la violencia juvenil. A nivel cultural, no se promueve esta búsqueda en el pensamiento, la educación, las artes, los medios de comunicación social. ¿Qué relación ve en entre este hecho y el vacío existencial o la infelicidad de tantas personas y el tipo de sociedad nihilista, pesimista o «cultura de la muerte»? ¿Cómo se puede promover a nivel personal y cultural la búsqueda existencial de un conocimiento experiencial?


Esperamos tus comentarios en el foro del Tema 1.1: ¿Qué es la metafísica?



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