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Tema 2.3 : La esencia y el principio de individuación
¿Por qué los entes son lo que son y como son?


Por: P.Alfonso Aguilar | Fuente: catholic.net



Objetivos

1. Explicar porqué los entes son lo que son y no de otra manera.

2. Comprender porqué los entes materiales surgen, cambian constantemente y se corrompen, mientras las especies permanecen inmutables.

3. Explicar porqué la naturaleza de cada especie se multiplica en muchos miembros y porqué cada individuo es singular, distinto de los demás.


A. El problema: ¿por qué los entes son lo que son y como son?

Todas las cosas tienen una particular manera de ser: el modo de ser de un huevo, de una mosca, un sueo, el blanco de una pared, la posición de un cuadro, el rugido de un león, el calor de una hoguera. Todo lo que empieza a existir, existe con una naturaleza determinada, se inscribe en una especie concreta. Ahora bien, cada especie es inmutable o, por decirlo así, «eterna» (el «huevo», la «mosca» y el color «blanco» mantienen las mismas características esenciales a lo largo de los siglos), mientras que los individuos (huevos, moscas, blancos) se generan, modifican y corrompen. Cada especie es única, mientras que sus miembros son muchos (no vemos "huevo",
«mosca» o «blanco», sino huevos, moscas y cosas blancas). Cada especie es universal, mientras que sus miembros son singulares («este» huevo, mosca y blanco es distinto de «aquel» huevo, mosca y blanco). Estas paradojas nos impelen a cuestionarnos porqué los entes de este mundo –paisaje del viaje– tienen un modo de ser y son perecederos, múltiples y singulares. Dedicaremos las siguientes cuatro secciones a responder, respectivamente, estos cuatro interrogantes: (1)

¿Por qué los entes (huevos, moscas, blancos) son lo que son y no otra cosa (zapatos, chorizo, azul)? (2)

¿Por qué los huevos, las moscas y las superficies blancas se generan, cambian y perecen mientras «el» huevo, «la» mosca y «el» blanco permanencen en el tiempo? (3)

¿Por qué hay tantos huevos, moscas y blancos si sólo hay «un» huevo, «una» mosca y «un» blanco permanentemente estables? (4)

¿Por qué cada huevo, mosca y color blanco es distinto, irrepetible, si «el» huevo, «la» mosca y «el» blanco son universales, pues tienen las características comunes a todos los individuos de la especie?

B. La esencia de un ente

1. La esencia y los principios de un ente

a. La esencia y el acto de ser


Toda entidad es algo que es (id quod est). Está, pues, compuesto de dos principios fundamentales: el que lo pone en existencia –esse o acto de ser– y el que determina qué tipo de ente es –la esencia– (huevo, mosca, color blanco). La esencia es, pues, la naturaleza o modo de ser, la especie de un individuo (substancia) y de cada uno de sus aspectos (accidentes).

b. La esencia y la substancia

La esencia o «substancia segunda» corresponde a las características universales, comunes a todos los individuos de una especie o «substancias primeras». La esencia hace que una mosca sea mosca, como todas las demás. La substancia, en cambio, le hace ser esta mosca y no otra. La esencia es universal, invariable y permanente, mientras que la substancia es individual, mutable, perecedera. La substancia es, en fin, una esencia individualizada, o sea, una esencia que posee el acto de ser en sí misma.

c. La esencia y los accidentes

Todos los entes –substancias y accidentes– tienen que ser algo, es decir, deben poseer una esencia. Una mosca (substancia) posee la esencia de mosca; su tamao, posición, vuelo, zumbido y demás determinaciones poseen cada cual su propia esencia. Cada individuo consta, pues, de una esencia substancial, que posee el acto de ser, y de muchas esencias accidentales, que participan y dependen del acto de ser de la substancia.

2. Los cuatro nombres de una esencia

La esencia explica, pues, porqué los entes son lo que son y no de otra manera. Según la relación que establezcamos, podemos considerarla desde cuatro puntos de vista diversos, con cuatro nombres, que indican el mismo principio pero que connotan un aspecto distinto del mismo.

a. Como determinación del acto de ser, lo llamamos esencia (del latín essentia, «lo que es»)

Nada puede, simplemente, «ser». No se puede ser en abstracto. Todo es algo, tiene un modo de ser que lo diferencia de los demás. La esencia, pues, recibe el acto de ser, determinándolo, haciéndolo particular: un huevo, una mosca, el blanco de una pared.

b. Como principio de operaciones, lo llamamos naturaleza

Dado que la esencia determina el modo definitivo de ser, determina el modo definitivo de obrar. Una mosca es capaz de volar y zumbar, pero no puede generar un pollo o convertirse en tortilla, como el huevo. Cada ente obra y actúa según lo que es, o sea, según su naturaleza.

c. Como principio de conocimiento de los entes, se llama universal

Al conocer un ente identificamos lo que es –un huevo, una mosca, el color blanco–, porque captamos las características esenciales que son comunes a los demás individuos de su especie. En esta primera operación de la mente formamos un concepto, que luego expresamos en una palabra («huevo», «mosca», «blanco») y que se refiere a cuanto de universal hay en el individuo.

d. Como contenido de una definición, se llama quididad (del latín, quidditas,
«queidad»)


Una definición expresa qué es un ente. Así, cuando definimos a la mosca como «un insecto díptero de cuerpo negro, alas transparentes, patas largas y boca en forma de trompa», hemos descrito las características propias que lo distinguen de otros entes. Hemos expresado su «esencia», o sea, su quididad (su «qué» es).

C. La esencia de los entes materiales y perecederos

Si la esencia de un ente explica porqué tal ente es lo que es, ¿qué explica que este individuo (esta mosca) haya venido a la existencia, esté en continuo devenir y perezca, si la especie «mosca» ha permanecido inmutable a lo largo de los siglos? He aquí nuestro segundo interrogante.

1. Los dos principios de la esencia de un ente material

Cuando quemamos una hoja, ésta se transforma en ceniza y humo. ¿Qué ha sucedido? Ha habido «algo» que ha cambiado o pasado de un estado a otro: un substrato o materia prima, «algo» que ha configurado o estructurado ese substrato en otras cosas: las formas (de ceniza y humo), «algo» desde lo cual se ha hecho el cambio, porque a la forma de papel le faltaba las de ceniza y humo: la privación. La materia prima es el «material» que pasa de ser hoja a ser ceniza y humo y que permanece invisible durante la metamorfosis. La forma de papel se ha «trans-formado» en forma de ceniza y humo; esa forma, antes, estaba «privada» de estas dos.

No podemos considerar a la «privación» como un principio «positivo», sino sólo defectivo. Por lo cual, para explicar el cambio físico, se necesitan dos principio positivos: la materia prima y la forma. La primera es un principio indetermitado invisible –la energía cósmica– capaz de asumir todas las formas que encontramos en este mundo. No crece ni decrece; sólo se transforma. Antes de quemarse, estaba en la forma de papel; después, se quedó en las formas de ceniza y humo. Es, pues, pura potencia o posibilidad de ser esto o lo otro. La forma, en cambio, es acto: actualiza esa potencia determinándola como un ente concreto (primero papel, después ceniza y humo). La forma es, propiamente, la esencia universal de un ente: lo que lo define como tal. Ahora bien, las esencias de los entes materiales no pueden subsistir como espirituales; un papel, ceniza y humo sólo pueden existir en este mundo «encarnándose», asumiendo un «pedazo» de materia. Por eso, la esencia de un ente físico existente no consiste sólo en la forma, sino también en la materia que «in-forma».

2. Hilemorfismo: la composición hilemórfica de un ente físico

Un ente corpóreo es, entonces, un compuesto de materia y forma. Tiene una composición hilemórfica (λη [júle], «materia» + μορφή [morfé], «forma»). Estos dos principios se unen inmediatamente, sin intermediarios, para formar una unidad: el individuo concreto. No hay papel (forma) que no esté materializado; no hay materia que no esté in-formada, que no sea algo determinado: ceniza, humo, color negro... La materia sin forma sería pura indeterminación, posibilidad, nada concreto. La forma sin la materia no existiría en un sujeto físico.

3. La prioridad de la forma sobre la materia

La composición no implica que ambos principios posean el mismo valor ontológico, pues el acto –en este caso, la forma– tiene la primacía de perfección sobre la potencia: la materia. Ésta, siendo en sí pura potencia y pura indeterminación, carente de unidad intrínseca, necesita ser actualizada, determinada, unificada por un acto: su forma específica. La materia, entonces, existe para la forma substancial, que es la esencia de la substancia. La forma substancial, pues, constituye el elemento determinante de la esencia: hace que la materia tenga las cualidades específicas de su modo de ser (papel, ceniza, humo) y confiere el acto de ser al compuesto, pues sólo cuando la materia recibe una forma (papel), el ente es. La forma infunde la unidad del ente, haciéndole ahora este pedazo de papel, individuo autónomo. Cuando ella «abandona» la materia (por ejemplo, al ser quemada), el papel deja de existir como tal y se convierte en otras formas (ceniza y humo).

D. El principio de multiplicación de los entes

La composición hilemórfica nos explica la generación y corrupción de un ente corpóreo: se genera cuando una forma se une a la materia prima y se corrompe cuando ambos principios se separan. Debemos, entonces, responder a nuestro tercer interrogante: ¿por qué hay tantas moscas si sólo hay una especie, «una» mosca? ¿Qué explica que la mosca se multiplique en tantos individuos?

La forma en cuanto tal es universal: existe en muchos individuos haciéndolos semejantes. La forma o esencia de mosca es la misma para todas las moscas del pasado, del presente y del futuro. ¿Cómo se «encarna» en tantos sujetos? No por la forma, ciertamente, sino por la materia, que es el substrato –la energía– de todas las formas del mundo. La esencia de mosca, como universal y como acto, es perfecta, pero al unirse a una potencia –la materia– se limita a un «pedazo» de materia, con su naturaleza finita, mutable, corruptible; se convierte en un sujeto que nunca logra desarrollar todas las potencialidades de su esencia. No existe la mosca perfecta, como tampoco el huevo o el blanco perfectos. De ahí que la forma se realize en muchos individuos, uniéndose a la materia. Usemos una analogía: un panadero usa un molde de galletas para hacer, de una masa informe de harina, docenas de galletas. El molde (la forma) es perfecta en sí misma, pero cada galleta formada por el mismo molde, tiene un «poco» de masa (la materia) y no reproduce la forma del molde a la perfección; quizás una galleta no salga bien redonda, a otra le falte un trozito, otra sale muy inflada, etc. La materia, entonces, es el «sujeto» en el cual la forma encuentra su soporte y se multiplica.

E. El principio de singularización de los entes

La materia prima nos explica porqué cada especie se multiplica numéricamente, pero no nos ha dado razón del último problema: ¿por qué cada mosca es distinta, única, irrepetible, y no son todas las moscas iguales? La multiplicación consiste en ser muchos; la singularización, en ser este o aquel individuo.

Dado que la forma es universal, no puede singularizar; sólo la materia. Ahora bien, para particularizar una perfección común o forma, se necesita que la materia sea, a su vez, singular o determinada. Necesita ser una cierta «porción» distinta de las otras: necesita ser cuantificada, es decir, afectada por el accidente cantidad. Por lo tanto, el principio de singularización no es la materia en cuanto tal, sino la materia cuantificada (en latín, materia quantitate signata, «la materia marcada o impresa por la cantidad»). ¿A qué nos referimos? A la materia visible que se extiende por las partes de un ente, proporcionándole una extensión determinada, es decir, a este o aquel cuerpo. La singularidad se logra, entonces, cuando la materia prima viene cuantificada gracias a la actualización de una forma substancial, que contiene en sí misma la corporeidad o capacidad de «encarnarse» en un cuerpo. Así, cada miembro de la especie (cada mosca) tiene su propio cuerpo, con sus propias dimensiones, su extensión material distinta de los demás que ocupa un espacio particular en el universo. El cuerpo o materia singularizada por la cantidad hace que cada individuo o substancia sea único, irrepetible. Singularizado el sujeto, se singularizan los accidentes que dependen de él. Así, el color negro y el zumbido de esta mosca son exclusivamente propios de esta mosca. Las demás moscas tendrán un negro y un zumbido parecidos, pero no esos.

Conclusión

La esencia (naturaleza, universal, quididad) es el principio que confiere a cada ente –substancia y accidente– su modo de ser específico. La temporalidad de los entes corporales se debe a que su esencia está compuesta de materia prima (principio de indeterminación) y forma (que determina cómo es); su unión causa generación; su separación, corrupción. La materia prima, como sujeto-potencia de la forma, es el principio de multiplicación de los miembros de la especie, la cual, una vez cuantificada como cuerpo por la forma determinada por el accidente cantidad, se convierte en principio de singularidad.

Términos clave

Compuesto:
el individuo concreto que está compuesto de materia y forma.

Ente físico: todo ente material, por estar unido al principio de la materia = corporal, por estar determinado por una extensión cuantificada = sensible, por ser objeto propio de la sensación.

Generación: el origen de una nueva substancia procedente de otra ya existente, como resultado de una «trans-formación» substancial, o sea, de la unión de materia y forma.

Corrupción: la destrucción de una substancia, que da origen a otra, como resultado de la separación de sus principios esenciales de materia y forma.

Autoevaluación

1. ¿Cuáles son las cuatro paradojas de la relación entre una especie y sus miembros?
2. ¿Qué determina el modo de ser de una substancia y de un accidente?
3. ¿Cuáles son los cuatro nombres de la esencia y qué perspectiva nos ofrece cada uno?
4. ¿Qué elementos o condiciones intervienen en un cambio substancial?
5. ¿Qué significa hilemorfismo o composición hilemórfica?
6. ¿Cómo interactúan la materia y la forma para generar y para corromper a un ente físico?
7. ¿Cuál es el principio de la multiplicación de los entes corporales?
8. ¿Cuál es el principio de la singularización de los entes sensibles?

Participación en el foro



1. El hombre es único en el universo. Su materia cuantificada es su cuerpo, pero su forma substancial es su alma, creada directamente por Dios, lo cual hace que no sólo el cuerpo, sino también el alma sean principios de individuación en la especie humana. Explique la concepción de un ser humano a través del hilemorfismo.

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