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La Muerte Humana
La muerte se manifiesta como dimensión fundamental de la existencia humana, en la experiencia de la muerte de la persona amada


Por: Resumen hecho por alumno | Fuente: Antropología filosófica



Capítulo XII

La conciencia de la muerte


Sciacca, la implicación metafísica existente vida-muerte conlleva una dialéctica de sentido NO unívoco: para que exista la muerte es necesario que exista la vida del existente en el mundo; sin embargo no es unívocamente necesaria la relación inversa –para que exista la vida del existente es necesaria la muerte-

.Esta conciencia de la muerte se puede presentar como: Conocimiento Conceptual y como un Conocimiento Real. A menudo la conciencia de la muerte es meramente conceptual; es como tantas cosas que se saben por el hecho de haberlas oído de otros, pero que no implican un conocimiento real y personal.

 Muchos tratan de no pensar en ella o de olvidar la idea misma de la muerte, o tratan de negarla con el sofisma contenido en la antigua frase de Epicuro:

“ Solo existe lo que se siente y como la muerte no se siente, la muerte no existe”.

Schelling dirá más tarde:
“ Oh muerte, no debo temerte, porque cuando estas tú no estoy yo; y cuando estoy yo no estas tú”
Hoy por el contrario, se rechaza la muerte y se la enmascara de enfermedad; se pretende alejar al moribundo de la idea de su propia muerte; se muere sin darse cuenta, y ya no se tolera que se haga ver al enfermo la proximidad de <>.

La muerte se manifiesta como dimensión fundamental de la existencia humana, en la experiencia de la muerte de la persona amada. En ella, el hombre se da cuenta de un modo existencial cuál es la naturaleza de la muerte y de lo que significa ser mortal.

L. Brunschwing- no es mi muerte, ni la suya, sino la muerte a quienes amamos. En otras palabras el problema , el único problema esencial surge del conflicto entre la muerte y el amor. A la persona que amo y con la cual ya no podré comunicarme. Su muerte en cierto modo, es también mi muerte.

2.- Visión científica

El organismo viviente en cuanto estructura compleja de átomos y moléculas exige para su funcionamiento un ambiente material determinado, y un cambio más allá de ciertos límites le causa la muerte, esto es el fin del organismo viviente y la transformación en otra cosa. El hombre como cualquier otro animal, recorre un ciclo vital: nace, crece y muere.

3.- Reflexión metafísica

Según la metafísica, todo ente sustancial material, en cuanto compuesto de materia prima y forma sustancial, está sujeto a la corrupción, es decir, al cambio sustancial: separación de la forma sustancial y de la materia prima. Las causas materiales, modificando las propiedades accidentales más allá de ciertos límites, las hacen incompatibles con la forma sustancial. El hombre es hombre por la forma sustancial humana; el cadáver no es hombre, por estar informado por otra forma sustancial que no es la del hombre: la forma sustancial humana se ha separado de la materia prima. La muerte es la “crisis” que padece esa unión sustancial que es cada hombre, dolorosa porque el cuerpo es connatural al espíritu; el organismo biológico se convierte en objeto, distinto de aquel que era como cuerpo viviente de un hombre.
La transformación sustancial no es un momento que implique duración sino límite, antes del cual existe aun el ente sustancial precedente, después del cual ya existe el ente sustancial sucesivo. Por ello no tiene sentido hablar del instante de la muerte como si se tratara de un estado.

II.- La muerte humana

La muerte toca al hombre en el centro mismo de su propia existencia personal e interpersonal, porque el cuerpo es la mediación de cualquier expresión y realización del hombre en el mundo. En este sentido se puede aceptar la expresión tradicional <
2.- El drama de la muerte humana.

La muerte-separación sería como una amputación, pero el drama de la muerte-separación impide que se considere a la muerte como una fiesta de la libertad, como la plenitud del ser que algunos filósofos de la existencia han querido atribuirle.

3.- La muerte como destrucción de la existencia humana

Desde el punto de vista de Sartre, la muerte es un suceso meramente exterior ajeno a la existencia misma. Pero si el hombre es verdaderamente un espíritu encarnado, es preciso reconocer la necesidad de morir pertenece inseparablemente a su ser en el mundo, y se confirma así que la muerte humana se encuentra implícita en la existencia; no es un añadido al desarrollo de esta, más bien le pertenece.
Una adecuada ontología del cuerpo debe incluir también la necesidad de la muerte.

Si la existencia humana se define sin incluir la muerte, esta última aparecerá como un elemento exterior que destruye el sentido de la existencia y la hace absurda. Si por el contrario, la necesidad de morir se manifiesta como una exigencia inseparable de la condición corporal, estará necesariamente implícita en una existencia que se vive y se realiza en un ámbito de significados y de valores.

1.- La muerte humana trasciende el ámbito biológico

La muerte humana  no es, por tanto, tan solo la descomposición de un organismo viviente, sino la destrucción de su existencia humana: imposibilidad de actualizar ulteriormente la vida personal en el mundo. Es muerte <> porque el espíritu esta presente. La muerte sin espíritu no sería otra cosa que la corrupción del cuerpo: los entes que no saben que mueren no mueren, tan sólo perecen.
El hombre no es un cuerpo objetivo que esta ligado exteriormente a un espíritu. El cuerpo es primariamente un cuerpo . Más que de un cuerpo-objeto, se debería hablar de un cuerpo-sujeto, esto es, de un carácter psíquico del cuerpo humano por el cual todo hombre existe en el mundo. No es sólo el cuerpo lo que muere, muere el hombre. Todo el hombre, cuerpo y espíritu, inteligencia y libertad, esfuerzo y amor, está implicado en su muerte.

2 .- Análisis fenomenológico.
A diferencia del animal, el hombre es consciente de que tiene que morir. La certeza de la muerte está siempre presente de alguna manera en el horizonte de la vida: la conciencia de la vida unida a la conciencia de la muerte.

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Antropología filosófica: índice

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