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Aprender a estar

Llegar a tiempo
Para Dios nunca es demasiado tarde cuando decidimos volver a Él


Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net



Jesús contó la historia de un propietario que salió varias veces durante el día a buscar trabajadores para su viña. Algunos comenzaron temprano. Otros llegaron al mediodía. Y hubo quienes empezaron cuando la jornada estaba casi terminando.

Todos encontraron un lugar.

Nosotros solemos medir la vida con horarios que nadie escribió. A cierta edad deberíamos haber terminado de estudiar, encontrado nuestra vocación, formado una familia, alcanzado determinadas metas o tener resueltas muchas cosas.

Y cuando nuestra historia no sigue ese calendario podemos sentir que llegamos tarde.

Pero la vida tiene otros tiempos.



Hay personas que descubren una vocación después de muchos años, regresan a estudiar, reconstruyen una amistad, comienzan un proyecto cuando otros piensan en retirarse o vuelven a acercarse a Dios después de haber recorrido caminos muy largos.

También hay palabras que tardamos demasiado en pronunciar: perdón, gracias, te quiero, te necesito.

El Evangelio recuerda que incluso quienes llegaron cuando parecía que el día estaba terminando encontraron una oportunidad.

Quizá no podamos recuperar los años que pasaron.

Pero mientras podamos dar un paso, todavía podemos comenzar.



Porque llegar después no siempre significa llegar tarde.

Evangelio: Los trabajadores de la viña (Mateo 20, 1-16).







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