Aprender a mirar
Cuando comienza otro día
Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Los discípulos habían pasado toda la noche pescando sin conseguir nada. Al amanecer regresaban cansados, probablemente frustrados por tantas horas de esfuerzo inútil. Desde la orilla, Jesús les pidió que volvieran a echar las redes.
Hay días que terminan así.
Una discusión, un proyecto que no avanzó, una preocupación que sigue ahí, una respuesta que nunca llegó. Nos vamos a dormir llevando con nosotros aquello que salió mal.
Pero llega la mañana.
Suena el despertador, entra luz por la ventana, comienza el ruido de la ciudad y la vida nos ofrece algo que fácilmente olvidamos: la posibilidad de volver a empezar.
No podemos cambiar lo que ocurrió ayer, pero tampoco tenemos que condenar el día de hoy a repetirlo.
Los discípulos volvieron a lanzar las redes.
Quizá la esperanza sea muchas veces algo tan sencillo como eso: levantarse, preparar el café, abrir la puerta y decidir que una noche difícil no tendrá la última palabra sobre el día que comienza.
Evangelio: Jesús se aparece junto al lago (Juan 21, 1-6).














