Menu


Domingo en la ciudad
Quien reserva un espacio para Dios descubre que toda la semana adquiere un significado diferente.


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



El domingo tiene un ritmo distinto. Las calles parecen respirar con más calma, las familias se reúnen y las iglesias vuelven a llenarse de nombres, historias y esperanzas.

En una sociedad que mide el valor de las personas por lo que producen, Dios nos recuerda que antes de hacer, estamos llamados a ser.

El descanso no es perder el tiempo.

Es recuperar el sentido del tiempo.

Quien reserva un espacio para Dios descubre que toda la semana adquiere un significado diferente.



Quizá el mejor regalo del domingo no sea dormir un poco más.

Sino recordar que nunca caminamos solos.

Cristo sigue caminando por la ciudad. Y también quiere caminar contigo.

Oración a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

Señor Jesús, que por amor derramaste tu Preciosísima Sangre para la redención del mundo, te adoramos y te damos gracias por el inmenso don de tu misericordia.



Purifica nuestro corazón, fortalece nuestra fe, renueva nuestra esperanza y haz que vivamos siempre unidos a Ti. Que tu Sangre preciosa nos proteja del mal, nos conceda la gracia de la conversión y nos impulse a ser testigos fieles de tu Evangelio. Te ofrecemos nuestras alegrías, trabajos y sufrimientos, para que, unidos a tu sacrificio, den fruto de santidad y amor.

María, Madre de la Iglesia, acompáñanos en nuestro camino hacia Cristo.

Amén.







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |