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"La ciudad cansada"

El repartidor
El semáforo cambió tres veces y nadie avanzó.


Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net



El semáforo cambió tres veces y nadie avanzó. El repartidor aprovechó la espera para revisar el celular: dos entregas pendientes, batería al 9% y un mensaje que decía: “Hijo, ¿sí vas a venir hoy?”. Miró la lluvia, miró la mochila y miró la hora. Luego aceleró entre coches, como quien pelea contra la ciudad entera.

En la esquina, un niño desde un microbús le gritó: “¡Échale ganas!”. El repartidor levantó la mano sin dejar de manejar y siguió su camino. Un gesto sencillo, casi imperceptible para quienes observaban la escena, pero cargado de humanidad en medio de la prisa cotidiana.

Hay personas que cargan más que comida sobre la espalda. Llevan preocupaciones, responsabilidades, cansancio, sueños y la esperanza de llegar a casa después de una larga jornada. A menudo pasan desapercibidas entre el tráfico y el ruido de la ciudad, pero detrás de cada recorrido hay una historia que merece ser reconocida.

Sagrado Corazón de Jesús, haz nuestro corazón semejante al tuyo: humilde, dispuesto a amar y atento a la voz de Dios. Que en medio de la rutina de cada día sepamos encontrarte en lo sencillo, permanecer fieles en la oración y vivir con caridad hacia los demás. Guíanos por el camino de tu paz y enséñanos a confiar plenamente en Ti. Amén.







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