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"La ciudad cansada"

Turno nocturno
Dios también habita las horas cansadas, silenciosas y oscuras que nadie más ve.


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



La ciudad cambia después de las once.

Los que duermen no la conocen.

Es otra. Más fría. Más sola. Más honesta.

En el hospital, la enfermera recalentó café por tercera vez. En la gasolinera, un despachador bostezó mirando la avenida vacía. En una panadería, alguien empezaba a amasar el pan del amanecer.

Y en un taxi, un hombre manejaba en silencio preguntándose cuánto tiempo más podría seguir así.



Entonces escuchó en la radio:

“Ánimo, hermano. Ya casi amanece.”

No supo por qué, pero sintió ganas de llorar.

Eco

A veces Dios se queda despierto con los que sostienen la noche.



Sagrado Corazón de Jesús, haz nuestro corazón semejante al tuyo: humilde, dispuesto a amar y atento a la voz de Dios.

Que en medio de la rutina de cada día sepamos encontrarte en lo sencillo, permanecer fieles en la oración y vivir con caridad hacia los demás.

Guíanos por el camino de tu paz y enséñanos a confiar plenamente en Ti.

Amén.







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