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El algoritmo
A veces un gesto humano hace más por el alma que mil algoritmos.


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



La aplicación ya sabía qué quería comer, qué música ponerle, qué videos hacerlo llorar y hasta qué anuncios enseñarle cuando se sentía solo. Pero esa noche, sentado en una banca afuera del OXXO, ni el algoritmo supo qué hacer con el vacío.

Entonces un señor desconocido le ofreció la mitad de su café. —Hace frío, joven. Y por primera vez en semanas, algo real interrumpió la pantalla.

Eco

Hay cosas que ningún algoritmo entiende. Por ejemplo: la compasión.

Sagrado Corazón de Jesús, haz nuestro corazón semejante al tuyo: humilde, dispuesto a amar y atento a la voz de Dios.



Que en medio de la rutina de cada día sepamos encontrarte en lo sencillo, permanecer fieles en la oración y vivir con caridad hacia los demás.

Guíanos por el camino de tu paz y enséñanos a confiar plenamente en Ti.

Amén.

 

 



 

 







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