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"Cuando el mundo se rompe"

Todavía amaneció
Señor, aun en los días grises, danos un corazón capaz de agradecer, levantarse otra vez y seguir creyendo en la vida.


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



La ciudad amaneció gris. Como casi siempre. El barrendero abrió la avenida. La señora de las quesadillas prendió el comal. Los estudiantes corrieron al Metro. Alguien lavó la banqueta. Alguien abrió una cortina metálica. Alguien puso café. Y aunque el mundo seguía roto, la vida volvió a intentarlo.

En la esquina, un hombre levantó la mirada hacia el cielo contaminado y murmuró: “Gracias por otro día”. No solucionó nada. Pero tampoco se rindió. Eco. A veces el milagro más grande es que el corazón todavía quiera amanecer.

Sagrado Corazón de Jesús, haz nuestro corazón semejante al tuyo: humilde, dispuesto a amar y atento a la voz de Dios. Que en medio de la rutina de cada día sepamos encontrarte en lo sencillo, permanecer fieles en la oración y vivir con caridad hacia los demás. Guíanos por el camino de tu paz y enséñanos a confiar plenamente en Ti. Amén.







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