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Cuando la luz llega por dentro antes que afuera
"Adviento y el arte de esperar juntos"


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



Hoy me di cuenta de algo que no siempre acepto:
a veces la luz llega primero por dentro
mientras afuera todo sigue igual.

No cambia la situación,
no cambia la ciudad,
no cambia la economía,
no cambian los problemas,
no cambian las noticias…
pero cambia algo en mi interior.
Algo pequeño, silencioso, casi imperceptible,
como un respiro más hondo que los demás.

Y esa luz interior —tan discreta, tan tímida—
se convierte en un inicio.

Hoy comprendí que el Adviento no es magia instantánea.
Es un proceso lento, hondo,
donde la luz comienza dentro,
en un rincón del corazón,
mucho antes de iluminar lo que está afuera.

Y esa luz interior a veces llega así:
con una frase que me toca,
con un pensamiento que me ordena,
con un recuerdo que sana,
con una oración que no esperaba,
con una paz breve que aparece en medio del ruido.



La luz llega antes como un anticipo,
como quien toca la puerta
para avisar que ya viene en camino.

Pero lo curioso es esto:
cuando la luz empieza a encenderse por dentro,
mis ojos cambian incluso si nada más cambia.
La misma ciudad se ve distinta,
la misma noche no pesa igual,
la misma incertidumbre no me paraliza,
y los mismos problemas ya no se sienten invencibles.

Es como si Dios encendiera primero nuestra mirada
para que podamos reconocerlo cuando llegue afuera.

Hoy quiero abrazar esa luz discreta.
No exigirle que resuelva todo,
no apresurarla,
no volverla espectáculo,
sino dejar que haga su trabajo:
iluminar mis sombras,
ordenar mis pensamientos,
ablandar mis durezas,
recordarme que no camino solo.

Porque cuando la luz llega por dentro antes que afuera,
no es debilidad:
es preparación.
Es Dios diciendo:
“Te estoy encendiendo para que no te pierdas cuando llegue la noche.”



Faltan pocos días para la Navidad.
Y hoy me conformo —y me sostengo—
con esta luz pequeña, íntima,
que despierta en mí antes de llegar al mundo.

Una luz que no se impone,
que no grita,
que no exige,
pero que transforma.
Una luz que me prepara para la verdadera Luz
cuando por fin amanezca.

 

 Pregunta 

¿Qué pequeña luz interior has sentido en estos días, aunque afuera nada haya cambiado?

 

Acción breve (Cristo en la Ciudad)

Haz una pausa esta noche.
Apaga todo y quédate un minuto en silencio.
Nombra la pequeña luz que apareció en ti hoy.
Eso basta para que crezca.

“Adviento y el arte de esperar juntos”

 

 







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