Lunes 8 de diciembre del 2025 - Adviento
Dios siempre toma la iniciativa
Por: Silvia del Valle | Fuente: Catholic.Net

"No temas, porque yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío." (Isaías 43, 1)
Reflexión:
La conversión no comienza con nuestro esfuerzo, sino con la mirada amorosa de Dios que nos invita a volver a Él sin miedo. Si fuera por nosotros, por nuestra propia voluntad, sería muy difícil dar el paso para convertir nuestro corazón, porque el mundo, la moda, los vicios y la inercia que la sociedad nos impone son un estilo de vida difícil de dejar ya que la mayoría nos empuja a caer más y más profundo.
Es por esto que sólo el Amor de Dios y su infinita misericordia nos pueden sacar de ese hoyo profundo. Su amor es más grande que nuestras caídas, por eso de Su mano nos podemos levantar y salir para iniciar el camino de la conversión del corazón que nos ayude a llegar a la presencia de Dios dignos, como los hijos suyos que somos.
Así que no podemos pensar que hemos hecho cosas tan malas que Dios no nos va a perdonar, mejor recordemos que es Él quien nos está sosteneiendo, quien nos está impulsando para dar el paso para iniciar nuestro proceso de conversión del corazón. Así que ánimo… demos el paso confiados como niños de la mano de su Padre.
En este adviento debemos hacer caso al llamado “Preparen el camino del Señor” dejándonos tocar por Dios para comenzar nuestro propio camino de conversión.
Oración:
Señor, ilumina mi corazón, mi entendimiento y mi ser para que, a la luz de tu Verdad y de tu Amor, me acerque a Ti cada día más.
Aleja de mí las preocupaciones, los rencores, el egoísmo, la envidia, el orgullo, la desconfianza, el mal carácter que me impiden amarte, amarme y amar a los demás.
Ayúdame para acercarme al Evangelio, a hacer mías Tus Palabras y llevarlas a mi vida cotidiana, a dejarme guíar siempre por Ti para que toda mi vida gire en torno a Ti. Que busque siempre hacer tu voluntad para que mi vida sea un espejo del inmenso amor que me tienes.
Que los que me rodean puedan ver tu misericordia, infinita bondad y compasión en mi persona y en mis acciones. Que sea yo un instrumento de tu Amor.
Concédeme, Señor, la gracia de ser una persona nueva, con un corazón dispuesto a hacer tu voluntad y a dejarme guiar por ti. Amén.
Para reflexionar en el día:
¿En qué momentos de mi vida he podido ver la presencia de Dios? ¿Qué señales, sutiles o discretas, siento que Dios me ha dado últimamente?
Actividad para hoy:
Haz una lista de momentos recientes donde hayas sentido paz, luz o consuelo y dale gracias a Dios por ellas porque son huellas de su presencia en tu vida.
De ser posible, hazlo en familia y compartan lo que cada uno anotó.
Recuerda que Dios siempre nos dice…
Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. (Ap 3,20)
















