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El dolor me hizo orar, y la oración me hizo indestructible
Ora hasta que Dios transforme tu dolor en victoria


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



El dolor me hizo orar, y la oración me hizo indestructible.

En la prisa del asfalto y el ruido de los días, el alma también sangra.
Pero hay heridas que no destruyen: enseñan a orar.
Y cuando oras —de verdad— algo cambia dentro y fuera de ti.
Dios transforma el peso en propósito, el cansancio en fe, el dolor en victoria.

Ora hasta que el silencio se vuelva fuerza.
Ora hasta que el llanto se vuelva canto.
Ora hasta que Dios transforme tu dolor en victoria.

 







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