Elegidos desde el principio
Por: Alejandro Patrón | Fuente: Catholic.Net

Hoy en día es común encontrar opiniones fuertemente divididas en nuestras comunidades respecto al aborto. Hay quienes están a favor, quienes están en contra y quienes, con incertidumbre, prefieren callar porque aún no saben qué pensar o temen ser juzgados.
Seamos sinceros, a muchos nos ha causado conflicto el tema. No solo al reflexionar, sino al tratar de explicarnos o conversar con otros. Entonces, surge la pregunta: ¿por qué cuesta tanto hablar del aborto?
Una realidad que no debemos ignorar es que las reglas del mundo no siempre son las de Dios. Y cada persona decide, en su libertad, si las sigue o no. Cuando nos sentimos obligados a “elegir un bando” y tememos ser rechazados, surge la confusión.
Pero… ¿qué dice Dios sobre la vida?
Aunque la Biblia no menciona la palabra “aborto” como tal, sí reafirma con claridad el valor inmenso de la vida humana, incluso antes de nacer.
El profeta Jeremías nos comparte una verdad preciosa:
“Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado…” (Jer 1,4-5).
Y el profeta Isaías añade:
“El Señor me llamó antes de que yo naciera, en el vientre de mi madre pronunció mi nombre.” (Is 49,1).
Si Dios piensa a una persona antes de su existencia biológica, si la elige, si la llama por su nombre…
¿Cómo podría estar su dignidad condicionada al tiempo, a las semanas o a las circunstancias?
Aquí no solo hablamos de defender la vida, hablamos de proteger el regalo más grande que Dios nos da: nuestra existencia, pensada y amada desde la eternidad.
Sí, tomar postura puede doler, puede causar rechazo, discusiones o incluso la pérdida de amistades.
Pero la verdad no cambia por la opinión del mundo: Nuestra vida comenzó en el corazón de Dios.
Defender la vida no es un discurso político ni un debate ideológico, es un acto de amor hacia todo ser humano, especialmente el más frágil…el que aún no puede hablar por sí mismo.
Pidamos a Dios sensibilidad para acompañar a quienes sufren, valentía para defender a quienes no pueden defenderse y amor para anunciar la verdad sin herir, sin atacar…pero sin callar.

















