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Donde nacen los milagros
"Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia" (Prov 3,5).
Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Un corazón rendido no es un corazón débil.
Es un corazón que deja de luchar contra Dios
para empezar a latir con Él.
Rendirse no significa perder,
sino entregarse confiado en las manos de quien todo lo puede.
Es en ese abandono, en esa confianza total,
donde Dios abre caminos,
sana heridas,
y convierte lo imposible en realidad.
La ciudad está llena de corazones cansados:
corazones que corren, que se endurecen,
que se encierran en su propio ruido.
Pero cuando uno de esos corazones se rinde,
allí comienza el milagro:
porque Dios entra donde se le abre espacio.
“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia” (Prov 3,5).
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