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¿Armonizas tu vida con Feng-Shui?
La "armonía interior" no es la salvación


Por: Abel Della Costa | Fuente: Catholic.net




"Si estás mucho tiempo al ordenador, el Feng-Shui recomienda redirigir las radiaciones por medio de cactos estratégicamente colocados de manera que esas radiaciones no te afecten a la piel".
 

"Seguramente, cuando te vieras al espejo y notaras que tienes menos problemas de piel que si no hicieras eso, te sentirías mejor contigo misma, más armonizada".

Desde cierto punto de vista, las técnicas del Feng-Shui son complementarias de la vieja y nada oriental técnica de huir lo más posible del tráfago de la ciudad moderna, ya sea tapando la ventana con un mueble o comprándose un campito de fin de semana.

Hasta aquí todo está tan bien que la Iglesia no sólo no interviene previniendo, sino que más bien aconseja y aconsejó siempre que la vida sosegada puede ayudar a la oración.

Sin embargo, la Iglesia sí pone en guardia al creyente ante la llamada "New Age" (Nueva Era), de la que el Feng-Shui, tal como es "predicado" en Occidente, forma parte.

Se trata de que no nos confundamos: la "armonía interior" no es la salvación, y hasta puede -bajo determinadas circunstancias- oponerse a ella.

La "armonía" es un estado psicofísico, alcanzable por medio de "técnicas", y de ninguna manera es signo, ni realidad, ni garantía de la presencia de Dios. Él puede estar ausente de nuestra vida cuando estamos "armonizados" y muy presente cuando no lo estamos.

Ocurre que cuando sales por un minuto del stress de la vida actual y te sumerges en cualquiera de esas técnicas, sientes tal cambio y amplitud interiores, que fácilmente se confunde con un crecimiento en la vida espiritual... pero sólo dura un tiempo. Ocurrió que pasaste de estar desatento a tu equilibrio psicofísico a "prestarte atención".

Cuando eso se vuelve rutinario (al poco tiempo), nuevamente necesitas de otras "técnicas" para volver a conseguirlo. La "New Age" es infinitamente creativa al respecto, simplemente porque sabe que la cuestión es "llamarse la atención a sí mismo", tanto da que te cobren por redistribuir los muebles según los rastros energéticos dejados por la última visita de tu suegra o recomendarte la instalación de un semáforo en el dormitorio.

El tema de fondo -y contra lo que la Iglesia sí previene- es que esa "armonía", que es real y efectiva puesto que pasaste a atender a tus necesidades psicofísicas, no son, ni llevan necesariamente a la vida espiritual, y que cuando se vuelven una técnica de "auto-salvación", van decididamente en contra de la fe.

El Encuentro con Dios es un encuentro entre personas (mejor dicho: entre tres Persona y una personita), y ya debes saber que donde intervienen las personas, no hay "técnica" que garantice el resultado. Por otra parte es un encuentro que deja el amargo sabor de que aun no podemos vivir al lado de Él. Nuestra "armonía" (la espiritual, no la psicofísica) es en esperanza.

 


Juan 7,33-34: «Entonces él dijo: "Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, y me voy al que me ha enviado. Me buscaréis y no me encontraréis; y adonde yo esté, vosotros no podéis venir."»


Te aconsejo que hagas todo lo que esté a tu mano para "armonizarte" (Feng-Shui incluido), pero que al lado de las "energías positivas" pongas una imagen de la Madre de Dios de los Desamparados, para recordar cada día, que aun cuando estemos armonizados, nuestra vida profunda es desamparo y nuestra salvación es en esperanza,
"...y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve?" (Romanos 8,24)

 







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