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Hombre, Profeta e Hijo del Hombre
A veces se dice que la humanidad camina sin Dios.


Por: Pbro. Joaquín Dauzón Montero | Fuente: Semanario Alégrate



1 . En el texto de este domingo, tomado del evangelio de san Juan, nos encontramos con una de las binas características del autor: luz y tinieblas. Es en esto que vamos a fijarnos en un primer momento. Nuestros sentidos , como en este caso, son signos externos de nuestros sentidos interiores, cosa que quien es la Luz, con mayúscula, quiere despertar, con la finalidad de descubrirlo, reconocerlo, paso a paso, en el camino de la fe de todos nuestros días, para aceptarlo como el Hijo del Hombre, como Señor y adorarlo, como lo hace el protagonista de la narración.

2. Ese camino de la fe que el ciego de nacimiento recorre, podemos encontrarlo en el diálogo que se entabla entre la gente que lo interpela: los vecinos, la gente en general y, especialmente, los fariseos, que al aparecer allí, lo acosan con miras de condenar a quien atenta contra el sábado, según ellos, devolviéndole la vista. Primero, como la Samaritana, el que fue ciego lo ve como “el hombre que llaman Jesús”. A propósito, para los fariseos Jesús sólo es un hombre que no viene de Dios. Ante esto, algunos lo defienden afirmando que un hombre como él no puede ser un pecador. Segundo, más adelante el protagonista lo ve como a un profeta. Al llegar aquí, quien recibe la curación, defiende a su bienhechor con sensatez, cordura y valentía, de tal modo, que lo expulsan de la sinagoga como un proscrito. Tercero, Jesús se hace el encontradizo y se identifica con el título que siempre utiliza: el Hijo del Hombre.

3. Finalmente, Jesús, asegura que ha venido como Luz, para que se definan los campos: que lo ciegos vean y los que dicen ver, se refiere directamente a los fariseos pecadores, permanezcan en su ceguera. Dejando de lado los impedimentos sociales de quien padece la ceguera: marginación, rechazo, miseria, olvido social, etc. un ciego, hablando de sentidos interiores, es incapaz de descubrir la verdad en la realidad de aquellas cosas, a través de las cuales, un hombre puede descubrir la presencia de Dios, por eso, Jesús, puede decirle a los fariseos: ¡ciegos!, porque dicen ver, pero viven en la oscuridad. A veces se dice que la humanidad camina sin Dios, es decir, se descubren en ella una serie de como la crisis antropológica y cultural, en la que se descubre un fuerte relativismo que la lleva a una verdadera crisis de sentido para todo.







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