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Depresión navideña
Recordar cuál es el sentido profundo de la Navidad, y buscar que esté presente en todo momento.


Por: Bertha Leonor Galindo Gálvez | Fuente: Semanario Alégrate



Por tradición, las fiestas de Navidad y año nuevo están relacionadas con sentimientos positivos, de amor, de ilusión y de alegría. Sin embargo, la Asociación Americana de Psicología ha establecido que los periodos vacacionales o de festividades producen estrés en algunas personas.

La depresión navideña o christmas blues es definida como el estado de tristeza y melancolía que viven algunos sujetos cuando el año llega a su fin, es importante señalar que se trata de un síndrome no reconocido por los principales manuales de clasificación de enfermedades mentales.

Son muchos los profesionales de salud mental que la consideran un estado de ánimo negativo y temporal.

Las tensiones familiares que pueden surgir en las celebraciones, la autoexigencia, la dificultad para compatibilizar la vida laboral y familiar con las vacaciones escolares, la gran tarea que supone comprar, cocinar, limpiar, disponer y organizar, la soledad, la añoranza de tiempos pasados, la lejanía, la pérdida de un ser querido, las dificultades económicas y problemas preexistentes de depresión y ansiedad son solo algunos de los factores que pueden empeorar el estado de ánimo de un individuo.

Las continuas campañas publicitarias y los mensajes que transmiten el binomio consumo-felicidad ejercen sobre muchas personas una gran presión social por organizar grandes encuentros y comprar muchos regalos, a veces por encima de sus posibilidades económicas.



Es importante mencionar que las mujeres a menudo todavía se hacen cargo de gran parte de estas responsabilidades en las familias, con la carga mental y el estrés añadido que supone para ellas.

La creencia de que todas las personas son felices, que la pasan muy bien y que participan en relaciones familiares amorosas es otro elemento importante en la melancolía decembrina.

Existe la creencia popular de que las tasas de suicidio y depresión aumentan en Navidad. Sin embargo, varios estudios han demostrado que no existe un vínculo importante entre estas situaciones y las fiestas del último mes del año. Por el contrario, estos acontecimientos disminuyen durante el invierno y las festividades y se elevan en primavera.

Las personas que están internadas en instituciones psiquiátricas reciben más apoyo emocional de lo habitual en estas fechas por parte de familiares y amigos y las visitas aumentan, luego disminuyen conforme avanza el año.

La depresión navideña se convierte en depresión estacional TAE (trastorno afectivo estacional) cuando este sentimiento se mantiene por un periodo mayor a 2 semanas y está acompañado de otros síntomas como pérdida del gusto por las actividades que antes se realizaban con gusto.



Mi consejo es recordar cuál es el sentido profundo de la Navidad, y buscar que esté presente en todo momento, de lo contrario sólo queda la sensación de vacío, gastos superfluos y encuentros sin sentido.

El Adviento es el tiempo litúrgico de preparación para la gran fiesta y es necesario vivirlo de la mano de la Virgen Santísima y de San José. La Natividad es la etapa del nacimiento de Jesús y de nuestro reencuentro con el misterio del Emmanuel.







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