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Hombre y mujer , ambos imagen de Dios
Bellas reflexiones sobre las diferencias entre hombres y mujeres escritas por la Madre Teresa de Calculta .


Por: Madre Teresa de Calcuta | Fuente:



El hombre y la mujer

¿Por qué nos hizo Dios a unos hombres y a otras mujeres?

No entiendo porqué algunas personas dicen que la mujer y el hombre son exactamente lo mismo y niegan las bellas diferencias entre hombres y mujeres. Todos los dones de Dios son buenos, pero no todos son iguales. A menudo digo a las personas que me dicen que ellos quisieran servir a los pobres como yo lo hago: "Lo que yo hago, tú no lo puedes hacer, y lo que tú haces yo no lo puedo hacer. Pero juntos podemos hacer algo bello para Dios." Así sucede también con las diferencias entre mujeres y hombres.

Dios ha creado cada uno de nosotros, cada ser humano, para cosas muy grandes, para amar y para ser amado. Pero ¿por qué Dios nos hizo a algunos hombres y a otras mujeres? Porque el amor de la mujer es una imagen del amor de Dios. Y el amor del hombre es otra imagen del amor de Dios. Ambos son creados para amar, pero cada uno de una manera diferente. Mujer y hombre se completan mutuamente, y juntos muestran el amor de Dios más plenamente que cualquiera de los dos puede hacerlo solo.


La maternidad

El don de Dios para las mujeres
Ese poder especial de amar que pertenece a la mujer, es visto más claramente cuando ella se convierte en madre. La maternidad es el don de Dios para las mujeres. ¡Qué agradecidos tenemos que ser con Dios por este magnífico regalo que trae tanta alegría a todo el mundo, tanto a mujeres como a hombres! Sin embargo, podemos destruir este regalo de la maternidad, especialmente con el mal del aborto, pero también cuando pensamos que otras cosas, como empleos o posiciones, son más importantes que el amar, que darse uno mismo a los demás. Ningún trabajo, ningún plan, ninguna posesión, ninguna idea de libertad puede tomar el lugar del amor. Por tanto, cualquier cosa que destruya el don de Dios de la maternidad destruye su más precioso don a las mujeres la habilidad de amar como mujer.


Aceptarme como fui creado

Dios nos dijo "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Entonces primero debo amarme yo mismo correctamente y luego amar a mi vecino de igual manera. ¿Pero cómo puedo amarme a mí mismo a menos que me acepte como fui creado por Dios?

Aquellos que niegan las bellas diferencias entre hombres y mujeres no se están aceptando a sí mismos como Dios los creó, y por lo tanto no pueden amar a su prójimo. Ellos solamente traerán división, tristeza y destrucción de la paz al mundo. Por ejemplo, como he dicho con frecuencia, el aborto es el mayor destructor de la paz en el mundo hoy, y aquellos que quieren borrar las diferencias entre mujeres y hombres están todos a favor del aborto.


El padre y la madre son reflejos del amor de Dios
En lugar de muerte y tristeza, traigamos paz y alegría al mundo. Para hacer esto debemos rogar a Dios por su don de la paz y aprender a amar y aceptar a los demás como hermanos y hermanas, hijos de Dios. Sabemos que el mejor sitio para que los niños aprendan a amar y a rezar es en la familia, viendo el amor y la oración de su madre y su padre.

Cuando las familias están rotas, o desunidas, muchos niños crecen sin saber como amar ni rezar. Un país donde muchas familias han sido destruidas así, tendrá muchos problemas. Yo he visto mucho, especialmente en los países ricos, cómo los niños se entregan a las drogas o a otras cosas para escapar del rechazo y del sentimiento de no ser amados.

Pero cuando las familias son fuertes y unidas, los niños pueden ver el amor especial de Dios en el amor de su madre y su padre y pueden crecer para convertir su país en un lugar amoroso y de oración. El niño es el mejor regalo de Dios a la familia y necesita tanto a la madre como al padre, porque cada uno muestra el amor de Dios de una manera especial. La familia que reza unida, permanece unida, y si permanece unida se amarán entre sí como Dios ha amado a cada uno de ellos. Los trabajos del amor son siempre trabajos de paz.

Entonces, mantengamos la alegría de amar en nuestros corazones, y compartamos esta alegría con todos los que encontremos.


Recemos.... Todo por la gloria de Dios y el bien de las almas.



Mensaje de la Madre Teresa a la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer.

Pekín, 4 de septiembre de 1995

 



 

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