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Vida cristiana y reconciliación personal
Nuestro primer acto de responsabilidad con nosotros mismos es acoger el misterio de nuestra personalidad humana creada por Dios.


Por: Natalia López Ospina | Fuente: Oficina de Comunicaciones del Centro Areté



“Cada ser humano lleva inscrito en su mismidad, una nostalgia de reconciliación, un anhelo infinito y de felicidad. La persona humana anhela ser feliz, anhela la paz y armonía, tiene una nostalgia de libertad y permanencia, de seguridad y encuentro que no llega a saciarse sino en el encuentro con el Señor Jesús”, señalo el conocido psicólogo clínico católico Humberto Del Castillo Drago, fundador del Centro Areté y uno de los principales impulsadores de la psicoterapia de la reconciliación. Es por ello que el Centro Areté trabaja infatigablemente por ayudar a sus centenares de seguidores a crecer en su apertura al don de la reconciliación. “Quien quiera crecer en su vida cristiana, está invitado a esforzarse por crecer en reconciliación personal, quien avanza en la reconciliación consigo mismo, avanza en su vida cristiana”, señalo Del Castillo Drago.

En ese contexto el Centro de Psicología Areté, entrevisto al Magister Mauricio Vega Montoya, quién es biólogo, integrante del Sodalicio de Vida Cristiana y Líder de ciencias del colegio Sagrado Montemayor, en Envigado, Colombia, sobre la relación que existe entre vida cristiana y reconciliación personal, y la importancia de la reconciliación en la vida de las personas.

Vega Montoya afirmó que “Toda persona humana anhela encontrar significado en su vida de forma permanente, y espera, además, que ese significado lo plenifique. Sin embargo, el binomio significado y plenitud no se da automáticamente en la vida de una persona. Para que se dé cada uno de nosotros debe esforzarse por entrar en su interioridad para descubrir y acoger el significado que Dios ha impreso en nosotros. La búsqueda de significado implica, por tanto, acogida de la propia identidad personal. De alguna manera podríamos decir que cada quien tiene la obligación primera de recibirse a sí mismo. Nadie ha sido auto creado, sino que todos fuimos creados y, por lo tanto, nuestro primer acto de responsabilidad con nosotros mismos es acoger el misterio de nuestra personalidad humana creada por Dios”.

Para Vega Montoya, quien trabaja apostólicamente con adolescentes y jóvenes “esta acogida también implica la acogida del contexto y la historia en el cual cada uno ha vivido y vive. Acoger significa recibir el don de quién soy, pero también responder desde ese quién soy en las circunstancias concretas que me rodean. Por ello, el despliegue de nuestra personalidad requiere de constante esfuerzo y lucha para enfrentar tanto desafíos externos como internos. Muchos de esos desafíos han marcado rupturas o heridas interiores que no integramos en nuestra historia y representan un obstáculo para el desarrollo de nuestra personalidad. Es en este marco que se da la reconciliación personal. La reconciliación personal es el proceso gradual de integración de la personalidad humana que se da durante toda la vida en el contexto social. Hay quienes pueden pensar que la reconciliación personal es individual. Sin embargo, no existe reconciliación personal sin comunión porque las personas somos esencialmente llamados a la comunión, como Dios es Comunión”.

Con respecto a la relación entre vida cristiana y reconciliación personal dijo que:
“La reconciliación personal ordena la vida y todas sus dimensiones según su fin último, la unión con Dios. La unificación interior, o reconciliación personal, implica asumir el misterio cristiano con todas sus luces y sombras. Significa, para un cristiano, no solo ver cara a cara los propios problemas y desafíos personales sino abrirse al misterio de la voluntad de Dios continuamente. Una persona que asume el camino de la reconciliación personal, es una persona que está dispuesta a amar y servir a la Iglesia con determinación. La historia personal solo alcanza sentido pleno cuando se integra en la Historia de la Salvación”.



Por todo ello es que el Centro Areté, fundado hace más de 10 años en Medellín, Colombia, viene profundizando en el tema de la reconciliación, desde una mirada integral y acentuando la dimensión psicológica, en su abordaje terapéutico “Psicoterapia de la Reconciliación”, esto se expresa en sus libros, artículos académicos, diplomados y cursos virtuales.

Sobre la reconciliación personal en una persona que asume como ideal de vida, el seguimiento de Jesús, dijo: “La persona humana es una unidad. Se pueden encontrar distinciones en la persona, pero no separaciones. Podríamos decir que los elementos espirituales subyacen los elementos psicológicos. En otras palabras, una sana vida espiritual orienta nuestra vida psicológica planteándole una escala de valores sobre mundo. Por lo tanto, afecta la toma de decisiones y la acciones que realicemos. La reconciliación personal, si bien es un proceso que se da en toda la persona, debe buscar encontrar sus expresiones psicológicas y espirituales y atenderlas integralmente”.  También dijo que: “La salud mental dependerá en buena medida de la reconciliación personal. La reconciliación personal le da herramientas a la persona para leer los acontecimientos pasados, presentes y venideros con gratitud. Le permite además tener una narrativa integrada de su propia vida que le permite afrontar nuevos retos con un horizonte siempre abierto a la complejidad de su propia interioridad. Además, ayuda a madurar el mundo afectivo, que incluso en las adversidades propias de la vida humana, puede experimentar paz. Una persona reconciliada puede tomar mejores decisiones para sí mismo, su futuro y para los demás”.

El Centro Areté anuncia una nueva cohorte de su diplomado virtual “Psicoterapia de la reconciliación”, para psicólogos y psiquiatras, la misma que iniciara el 3 de octubre, a un costo de Usd 400.- , los interesados escribir a secadministrativa@centroarete.org, para recibir los requisitos y la metodología del mencionado diplomado virtual.

El Centro de Psicología Areté, es el primer centro católico de habla hispana, nacido en Medellín, Colombia, el 25 de enero del 2012, viene celebrando sus 10 año de fundación, en los que viene trabajando incansablemente por desarrollar una psicología integral y católica, que ayude a las personas a vivir la virtud, desde una vida reconciliada y saludable. Mayor información en: www.centroarete.org









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