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El Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados
Meditación al Evangelio 14 de enero de 2022 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



¿Por qué será que el poder tan fácilmente corrompe el corazón del hombre? ¿Por qué la autoridad con frecuencia se vuelve insensible ante el dolor de los hermanos? Los que antes habían sido sensibles, los que pregonaban el servicio y la atención como sus objetivos y su grito de lucha, cuando se encumbran en el poder olvidan sus propósitos y se convierten en verdugos de los hermanos.

Es la historia de todos los pueblos y es la historia de la humanidad. El primer libro de Samuel nos narra la fundación de la monarquía en Israel. El pueblo quiere un rey como todos los pueblos vecinos. Aunque el profeta Samuel les explica todas las consecuencias negativas que les traerá tal institución, no lo entienden. Les explica que los hará sus servidores, les hará pagar los diezmos, tomará a sus hijos e hijas como sus esclavos y un largo etcétera que no logran desanimar a los ancianos de Israel.

A pesar de las advertencias ellos insisten: “Queremos un rey y ser también nosotros como las demás naciones”. Y el Señor les concede un rey. Tristes consecuencias tuvieron que pagar muy pronto al sentirse sometidos al rey. Hoy, hay pleitos y contiendas, mentiras y descalificaciones entre quienes buscan el poder. Convendría que reflexionáramos seriamente en lo que la autoridad significa: servicio, atención, liberación, promoción. Jesús nos enseña cómo puede realmente ser una autoridad.

En el pasaje de este día para demostrar su autoridad a los escribas y fariseos, perdona los pecados del paralítico y después le ordena que recoja su camilla y vaya a su casa. Es el modelo de autoridad: quien vela por el bien espiritual y corporal de las personas, quienes les ayuda a vivir íntegramente. Pidamos a Dios tengamos autoridades así. Exijamos a las autoridades que hemos elegido que busquen el bien integral de las personas en las leyes, en los presupuestos, en los juicios y todas sus decisiones.  Busquemos también nosotros el bien integral de la persona.








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